|
|
|
| José Luis Valcarce 08/10/2010 |
|
|
|
|
|
Como cabría esperar de Valdemar, tenemos un ejemplo más de su mimo en el detalle que los lectores no podemos sino agradecer. |
|
Hay mentes originales, hay mentes retorcidas, hay genios del humor y artistas de lo macabro y de lo ambiguo. Y luego está Edward Gorey: capaz de convertir el adorno de unas cortinas o las borlas de un cojín en algo misterioso e inquietante...
Te aseguro que una vez hayas visto cualquiera de sus obras no vas a olvidarlo; es imposible quedarte impasible o tranquilo. En Gorey lo cotidiano, lo normal, lo aparentemente inofensivo se troca en sorprendente. Y sorpresa es la sensación que provoca una primera mirada a cualquier obra de Gorey. Es como un impacto que te avisa desde la misma portada que no vas a ver algo habitual y te da la certeza de que si buscas algo fácilmente clasificable, un producto de cadena de montaje, eso no es lo que vas a encontrar. Gorey es un artesano de lo extraño y de lo surrealista, el auténtico ilustrador del nonsense, con una obra exquisita, llena de agudeza, producto de una mente brillante y culta.
En estos relatos el humor negro y macabro va de la mano de lo surrealista y absurdo, sobrepasando el dibujo y relato gótico para llegar al verdadero nonsense.
Gorey es uno de los ilustradores más influyentes en el universo estético de artistas modernos que se autocalifican de oscuros y extravagantes (sirva de ejemplo Tim Burton), pero que rara vez consiguen con sus presupuestos astronómicos y efectos especiales de última generación lo que Gorey consiguió con papel y tinta en su rincón rodeado de gatos -estupendamente retratados en este nuevo volumen-.
El autor propone un universo de apariencia estética victoriana en el que la cosa más común puede volverse una pesadilla sin sentido; en el que lo grotesco y lo infantil coexisten consiguiendo que la aparente ternura transmute en crueldad. Un marco donde lo cotidiano puede resultar extremadamente chocante y en el que lo extraño o lo onírico puede formar parte del paisaje sin alterar la lógica interna de la historia. Los personajes más aberrantes o estrafalarios posan en medio de entornos conocidos, en ocasiones retratados con afán naturalista, en otras completando historias dignas del mejor folletín o ilustrando juegos de palabras que no siempre tienen un sentido lógico y que contribuyen a generar esa sensación de sorpresa y de estar siendo invadido por lo absurdo.
El trazo de Gorey, aunque cambia de obra a obra para adaptarse a los distintos temas y formatos, es inconfundible. Dibuja un mundo poblado de seres con mirada curiosa o vacía, sin sonrisas, ausentes... Estas criaturas pueden estar escondidas tras las cortinas, participando en un misterioso asesinato o recorriendo el mundo sobre una bicicleta... pueden ser humanos, animales, objetos animados o gente-ciruela, pero siempre atrapan al lector y lo dejan con ganas de descubrir qué hay más allá del marco de la ilustración, cuál es la historia que el autor oculta y por qué lo hace. Gorey puede crear microrrelatos con un sólo dibujo, por eso sus obras pueden leerse y releerse; siempre va a aparecer algo nuevo dentro de la imaginación de quién las lee.

El lenguaje de Gorey sigue a la perfección los trazos que dictan sus ilustraciones: frases dislocadas y significados ambiguos; coplillas y canciones infantiles conviven con la más disparatada novela negra. El autor propone paradojas, da un nuevo sentido -normalmente ominoso- a lo que presenta la ilustración o abre el camino a un mundo extraño que se insinúa más allá del dibujo.
En “Amphigorey de nuevo” (Valdemar, disponible en FantasyTienda) se recopilan 24 historias en las que la pluma de Gorey pasa de lo más detallista y sombrío a un trazo sencillo y cercano. Tenemos relatos cerrados acompañados de retazos sueltos, historias inacabadas, apuntes de la vida cotidiana, etc. En ellos el humor negro y macabro va de la mano de lo surrealista y absurdo, sobrepasando el dibujo y relato gótico para llegar al verdadero nonsense.
Una obra como esta necesita un cariño especial, no sólo que la traten bien (algo que Valdemar hace siempre con todos los libros que edita) sino incluso mejor, y eso es lo que hace la editorial. “Amphigorey de nuevo”, al igual que todos los Amphigorey, está disponible en castellano en una cuidadísima edición bilingüe que permite apreciar no sólo la calidad y el peculiar estilo de Gorey como ilustrador sino también su alta calidad literaria, a lo que hay que sumar un magnífico trabajo de traducción. Así pues, como cabría esperar de Valdemar, tenemos un ejemplo más de su mimo en el detalle que los lectores no podemos sino agradecer.
|
|
|
Página 1 de 1
|
|
|
 |
|
|
Versión imprimible
·
Recomendar a un amigo |
|
|
|
|
|
|
|
| Noticias relacionadas |
El Heresiarca y Cía, de Guillaume Apollinarie, a la venta en FantasyTienda |
Nuevos cuentos de los Mitos de Cthulhu, en El Club Diógenes (Valdemar) |
Nueva edición en Valdemar de La Isla del Tesoro, de Robert Louis Stevenson |
Zothique, el último continente, para reserva en FantasyTienda |
Teleny, de Oscar Wilde, a la venta en FantasyTienda |
| Articulos Relacionados |
Cuentos Fantásticos del Romanticismo Alemán |
Retorno al Bosque de los Cien Acres. Nuevas aventuras de Winny de Puh, de David Benedictus |
La sombra prohibida (La Herencia Valdemar 2), de José Luis Alemán |
Canaan negro y otros relatos de horror sobrenatural, de Robert E. Howard |
¿Pueden suceder tales cosas? Cuentos fantásticos completos, de Ambrose Bierce |
|
|
 |
|
NO se permite la reproducción íntegra. Para reproducciones parciales: NOTAS LEGALES
|
|
|
|
 |
 |
 |
 |
 |
|
|
| |
|
|
|
 |
|
|