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Galápagos, de Kurt Vonnegut
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| José Luis Valcarce 02/09/2010 |
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Leon Trout nos irá desgranando el relato del origen de la humanidad futura, de las circunstancias de su antepasados, de la extinción y de su propia vida, ocupando una posición central en la obra. |
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Kurt Vonnegut es uno de los autores de ciencia ficción más interesantes de la segunda mitad del siglo XX y, a juicio de muchos -entre los que me incluyo- uno de los mayores genios de la literatura estadounidense. Inclasificable; sus obras están siempre cargadas de humor, ironía y sarcasmo y dejan en el lector, al igual que ciertas cervezas, un cierto regusto amargo que no sólo no desmerece sino que hace más sabrosa la experiencia.
Vonnegut no hace concesiones ni gusta de medias tintas, por eso critica con franqueza la condición humana, que considera cargada de estupidez, egoísmo y cortedad de miras, sin por ello dejar de tener un contrapunto sensible. En el fondo Vonnegut deja ver en su obra que es profundamente humano y amante de todo lo hermoso que haya en nosotros, aunque se desespere por la enorme capacidad del género humano para meter la pata, y si no me creen lean la cita de Anne Frank que encabeza el libro.
Como es previsible, esta obra recoge todas las características de la obra y el pensamiento de Vonnegut: la ironía, la crítica mordaz, el pesimismo, la preocupación medioambiental, etc.
Vonnegut, estadounidense de origen alemán (tercera generación), combatió en la Segunda Guerra Mundial, siendo capturado por los alemanes, lo que hizo que el final de la contienda lo viviese como prisionero de guerra en Alemania. La guerra, su condición de prisionero y el brutal bombardeo de Dresde supusieron en él un profundo trauma que ha empapado su obra, especialmente su celebrada "Matadero 5". Sin embargo, pese a las experiencias más que negativas sufridas, no renuncia ni a su condición de estadounidense ni a su ascendencia germana, aunque su vocación universal lo lleve a sentirse ante todo ciudadano del mundo (recomiendo la lectura de "Un hombre sin patria").
En ciertos aspectos vitales y concepciones ética recuerda un poco a Isaac Asimov, aunque sea un autor mucho menos prolífico (es imposible no escribir menos que Asimov) y bastante más pesimista. Ambos se consideraban racionalistas, fundamentalmente ateos y ambos tenían una conciencia de izquierdas y preocupaciones medioambientales. Curiosamente Vonnegut, pese a los tópicos y a la imagen que solemos tener de Estados Unidos, consideraba el socialismo como algo propio de su condición de verdadero estadounidense, aunque ciertamente sea una visión que no haya ganado muchos adeptos.
"Galápagos" (Minotauro, disponible en FantasyTienda), como es previsible, recoge todas las características de la obra y el pensamiento de Vonnegut: la ironía, la crítica mordaz, el pesimismo, la preocupación medioambiental, etc. La idea fuerza que transmite esta obra es que el ser humano colectivamente es peligroso para si mismo y para el planeta e individualmente puede ser profundamente idiota, crédulo, cruel o miserable. Tomando esos parámetros y su visión sarcástica Vonnegut se ríe de todos nosotros y de sí mismo a través del grupo de personajes variopintos y poco -más bien nada- heroicos que, sin saberlo, serán el germen físico y moral de lo que quede de la humanidad o –como me gusta llamarlos- de la humanidad pinnípeda.
Todo ello narrado por León Trout, desertor, marinero y, en el momento del relato, fantasma que ejerce de narrador omnisciente dando noticia de cómo la humanidad dejó de ser lo que fue para pasar a transformarse en una pequeña reserva de mamíferos acuáticos en las islas Galápagos (todo un detalle humorístico el ver a nuestra descendencia transformada en focas).

La forma de llegar a focas no es demasiado compleja dada la estupidez con que tendemos a conducirnos: crisis económica, intercambio desigual, especulación, explotación, avaricia, guerra, etc. son el marco incomparable en que se mueven quienes serán los padres de la nueva humanidad, que por una sucesión de errores y meteduras de pata acaban en Santa Rosalía, una isla del archipiélago de las Galapágos. Allí evolucionarán tras la extinción del resto de la humanidad.
En el periplo hasta las Galápagos, narrado de un modo particularmente original y divertido, aderezado con grandes dosis de sarcasmo, veremos codicia, engaño, violencia, falsas apariencias pero también ejemplos de honradez, bondad y otras virtudes, aunque nuestra innata capacidad a hacer lo inadecuado sobresaldrá especialmente.
En el rico elenco de personajes principales o secundarios que nos muestra Vonnegut hay un estafador, una maestra viuda, una pareja japonesa, un capitán de buque con la misma habilidad naval que un ladrillo, la hija ciega de un rico empresario, el rico empresario, niñas kanka-bonas, militares peruanos y ecuatorianos, etcétera. De todos ellos tendremos mayor o menor noticia, ya que la obra no discurre linealmente ni en el espacio ni en el tiempo, y el narrador, verdaderamente omnisciente, salta de un personaje y su entorno a otro y de un tiempo y lugar a otro.
Así Leon Trout nos irá desgranando el relato del origen de la humanidad futura, de las circunstancias de su antepasados, de la extinción y de su propia vida, ocupando una posición central en la obra. Verdaderamente el propio Leon, hijo del escritor de ciencia ficción Kilgore Trout, personaje recurrente en la obra de Vonnegut, es el gran protagonista de la novela. Su forma de narrar, su humor ácido e ironía extrema, lo hacen gozar de una absoluta centralidad en la obra. Cosa bastante normal puesto que Trout es una suerte de trasunto del autor; un Kurt Vonnegutt disfrazado o transformado pero reconocible en sus filias y fobias.
Si Vonnegut se atormenta por su etapa en el ejército de Estados Unidos (el profundo drama de la II Guerra Mundial), una experiencia que lo persigue; Trout es perseguido por el Ejército de Estados Unidos por su condición de desertor. Autor y narrador intentan huir de la experiencia castrense y tienen una clara sensibilidad antibelicista. Del mismo modo, la conciencia ecológica de Vonnegut le hace considerar que hemos destrozado el planeta y que la inteligencia humana es un peligro; Trout también refleja esa inquietud y como corolario concluye que a mayor cerebro más riesgos y más desdicha e infelicidad personal y colectiva.
Esa puede ser la principal lectura de "Galápagos", que la inteligencia humana es dañina para la humanidad y para el planeta. Por eso, quizá Vonnegut plantea la evolución de la humanidad en las Galápagos, un lugar de rarezas zoológicas, y una evolución pudiera parecer involución: de flamantes bípedos terrestres a una suerte de focas, despreocupadas y felices.
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