|
Laúd y cicatrices, de Danilo Kiš
|
|
| Fco. Martínez Hidalgo 24/03/2010 |
|
|
|
|
|
Qué más se puede decir. Nada. Existen vidas que nunca merecieron ser vividas. Nosotros hemos vivido como si estuviéramos muertos. Adiós. |
|
El nombre de Danilo Kiš no aparecerá en los anaqueles, ni en la memoria sentimental de la mayor parte de los lectores. La suya es una historia personal y literaria discreta, relegada a los pies de página de las obras importantes que lo tuvieron como referencia o inspiración, o a permanecer oculto entre las obras especializadas en esa anónima y maravillosa escritura de la Europa del Este, tan poco conocida –aunque cada vez más accesible- por el gran público.
La obra de Kiš, encumbrada por la inquietante y dolorosa "Una tumba para Boris Davidovich" (1976), y que sintetizó con precisión con "Enciclopedia de los muertos" (1985), refleja las heridas que lo caracterizaron y distinguieron como hombre y autor: la amenaza de la muerte detrás tanto de la obvia violencia institucional como de cualquiera de las situaciones azarosas a las que nos enfrenta la vida, el dolor e incerteza que la consciencia de esa amenaza genera, y las consecuencias éticas y morales que para cualquiera tiene el recordar lo efímero de nuestro paso por el mundo.
La suya es una ventana vital a un espacio socioliterario devastado y marcado a fuego por las guerras y la sinrazón, significativamente a lo largo de todo el siglo XX. Sus ojos fueron testigo, su corazón territorio, y sus letras testimonio, del estado de ánimo de aquellas tierras y aquellos pueblos. Aportándonos, además, un valiosísimo mensaje humanista de fragilidad y sorpresa, impreso en casi cada imagen.
Acantilado publicó en el año 2009, con edición de Mirjana Miočinovič, "Laúd y cicatrices" (disponible en FantasyTienda) una recompilación de algunos relatos que, escondidos en las gavetas o con desajustes en las costuras, tenían como destino "Enciclopedia de los muertos", y que pueden servir al lector masivo de muestrario del alma de Danilo Kiš. Siete piezas breves que desde “Yuri Golets”, “Laúd y cicatrices” “El maratoniano y el juez de carrera” y “El poeta” –aquellos más representativos y labrados- hasta “La deuda” y “El apátrida” –donde son perceptibles los desajustes de una creatividad en proceso, e incluso el embrionario “A y B”, permiten el goce íntimo y la amplia comprensión de su obra.

Desde la recomendación y el capricho personales, permitidme el consejo de no dejar pasar la oportunidad para, entre las muchas lecturas profesionales y cotidianas, dejar un espacio a este "Laúd y cicatrices" (Acantilado, 2009). Obra de esbozos e indecisiones es, quizás por esto mismo, la mejor vía para aproximarse a un nombre capaz, como pocos en su generación, de recordarnos el significado de la fragilidad humana. Lo extraemos del relato “Laúd y cicatrices” (p. 70): “Qué más se puede decir. Nada. Existen vidas que nunca merecieron ser vividas. Nosotros hemos vivido como si estuviéramos muertos. Adiós”.
|
|
|
Página 1 de 1
|
|
|
 |
|
|
Versión imprimible
·
Recomendar a un amigo |
|
|
|
|
|
|
|
 |
|
NO se permite la reproducción íntegra. Para reproducciones parciales: NOTAS LEGALES
|
|
|
|
 |
 |
 |
 |
 |
|
|
| |
|
|
|
 |
|
|