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En Tierra Hostil, de Kathryn Bigelow (2ª Crítica) |
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Estamos ante una película que, pese a carecer de presupuestos millonarios como otras producciones bélicas, sabe suplir a la perfección estas limitaciones con unas muy buenas actuaciones y con una perspectiva íntima que nos acerca al día a día de unos soldados que se juegan la vida, cada día, en territorio enemigo. |
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Título: En Tierra Hostil
Título Original: The Hurt Locker
Género: Bélico.
Nacionalidad: Estados Unidos.
Duración: 131 minutos.
Estreno: 29 de enero de 2010.
Director: Kathryn Bigelow
Reparto: Jeremy Renner, Anthony Mackie, Brian Geraghty, Guy Pearce, Ralph Fiennes, David Morse, Evangeline Lilly, Christian Camargo
No pretendo con este texto realizar, ni mucho menos, una contracrítica a la ya publicada en Fantasymundo antes del estreno, sino más bien hacer un recordatorio para aquellos que visiten ahora el portal de que estamos sin duda ante una de las mejores películas que se han estrenado este fin de semana. Además buscaré darle un toque a la crítica más relacionado con la trama de la película y los valores que encontramos en ella, por encima de la anterior, mucho más centrada en aspectos estéticos y técnicos. Porque ademas de ante una muy buena película, técnicamente hablando, estamos sobre todo a un sensacional drama sobre la amistad, el deber y el miedo.
En Tierra Hostil es el título, más que adecuado, de una película que nos llevará hasta el corazón de Irak, uno de los puntos más peligrosos del planeta. El principal en esta zona viene dado por los explosivos, los atentados y los hombres-bomba suicidas. En este marco de guerra permanente el terror acude a nosotros a cada paso que damos, pues en cualquier esquina, rincón o vehículo podemos encontrarnos cara a cara con la muerte.

La película, nos pone en la piel de unos soldados norteamericanos especializados en la desactivación de explosivos. Tras una desdichada misión, el comando pierde a su jefe de equipo, metódico y perfeccionista, al que lo sucede un joven soldado arriesgado y alocado que hará que sus compañeros se sientan, en cada misión, al borde de la muerte. Este cambio de sistema de trabajo hará que todo lo que han construido, todo el método de trabajo que han establecido se derrumbe. Ahora tienen a un especialista que se culpa de la muerte de su superior, a un sargento preocupado por meter en vereda a su superior y a un jefe de equipo que convierte cada misión en una heroicidad alocada pero efectiva. Como reza el eslogan de algunos pósters en su versión americana: “no es necesario ser un héroe para hacerlo, pero viene bien”.
Este jefe de equipo hace realidad también otro de los eslóganes de la película: “la guerra es una droga”, y nos demuestra que, aunque no hay que generalizar, sí que hay en el ejército personas para los que la guerra y la adrenalina es una droga, lo único que los llena, lo único que los hace felices. Por encima de todo, incluso de su familia, está esa sensación de peligro, del riesgo de que una decisión, en cuestión de segundos, pueda causar su muerte o su vida.
Dentro de este grupo tan peculiar que se termina formando, encontramos otro de los grandes temas de la película, la amistad. En Tierra Hostil es, ante todo, una película sobre las relaciones humanas y la amistad, sobre como tres personas aparentemente tan diferentes son capaces, por obligación, de crear ciertos lazos de amistad fortalecidos, precisamente, por encontrarse en tierra hostil, en permanente sensación de peligro. Por encima de todas sus diferencias está la certeza de que la vida de cada uno depende de las decisiones que tome el otro.
La directora, Kathryn Bigelow, ha logrado algo que muy pocos consiguen, realizar de una película de acción bélica en la que se muestren a partes iguales sentimientos y acción. En Tierra Hostil es un auténtico drama en la que las convicciones y creencias de los soldados salen a flor de piel en las situaciones de peligro, compaginando así, a la perfección, minutos de acción frenética con escenas en las que todos los valores y creencias de un soldado profesional parecen venirse abajo.
Estamos ante una película que, pese a carecer de presupuestos millonarios como otras producciones bélicas, sabe suplir a la perfección estas limitaciones con unas muy buenas actuaciones y con una perspectiva íntima que nos acerca al día a día de unos soldados que se juegan la vida, cada día, en territorio enemigo.
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