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La decisión de Anne, de Nick Cassavetes |
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Drama sobre la vida y la muerte, con algunos errores de narración pero no por ello menos sobrecogedor. Una película sobre la dura tarea de tomar una decisión cuando depende de ello la vida de tu hija. |
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Título: La decisión de Anne
Título Original: My Sister's Keeper
Género: Drama.
Nacionalidad: Estados Unidos.
Duración: 106 minutos.
Estreno: 15 de enero de 2010.
Director: Nick Cassavetes
Reparto: Cameron Diaz, Abigail Breslin, Alec Baldwin, Sofia Vassilieva, Joan Cusack, Jason Patric, Heather Wahlquist, Thomas Dekker, Evan Ellingson, David Thornton.
Los dramas sobre el dolor y la enfermedad son siempre conmovedores. Hay momentos en la vida en los que parece que necesitemos que nos recuerden que aunque estemos rodeados de felicidad y prosperidad, una simple enfermedad, o la pura mala suerte, pueden hacer que todo nuestro mundo se nos derrumbe y lleguemos a plantearnos si de verdad merece al pena vivir así. Si esta situación se la trasladamos a una niña pequeña, el sufrimiento es aún mayor, pues las decisiones sobre su vida, sus tratamientos y sus movimientos no recaen sobre ella, sino sobre sus padres. Unos padres que en ocasiones pecan de proteger demasiado sin llegar a tener ni siquiera en cuenta los propios deseos de sus hijos. De esto, precisamente, es de lo que nos habla la última película de Cameron Díaz, un drama sobre la vida y la muerte, sobre la felicidad y sobre tomar tus propias decisiones.

La decisión de Anne nos pone en el papel de Sara y Brian Fitzgerald, dos padres que tras su primer hijo tuvieron una hija a la que al poco de nacer le diagnosticaron leucemia. Solo tenían dos posibilidades, ver como con apenas 5 años comenzaba a deteriorarse hasta extinguirse su vida o, extra oficialmente, tener otra hija por inseminación artificial que hiciera las veces de almacén de recambios para su querida hermanita. Cuando esta segunda hija crece, decide dejar de ser el apoyo sanitario de su hermano, contratar a un abogado de éxito y denunciar a su familia por obligarla a donar órganos a su hermana. Además, precisamente esto lo hace cuando su hermana necesita urgentemente un riñón por un fuerte fallo renal que puede acabar con su vida.
Sin embargo, la película ha tenido el gran error de promocionarse de una forma equivocada. En el anterior párrafo he reproducido, con mis palabras, prácticamente la sinopsis oficial que ha estado corriendo por los medios haciendo un erróneo llamamiento al morbo de ver como una hija se puede rebelar contra sus propios padres traicionando a su hermana. Sin embargo, cuando ves la película te das cuenta que esa situación tan solo es una excusa para el trasfondo real de la historia, un debate sobre si vivir o morir merece la pena en según qué circunstancias y, sobre todo, sobre quien debe tomar esa decisión.
La película comienza con el mismo error en su concepción que de la distribuidora en su promoción, pero pronto sabe encaminarse hacia el drama médico más que hacia el jurídico, centrándose en las relaciones entre la madre posesiva que se cree que no puede salvar el mundo pero si a su hija, pero que no ve la situación real, y el resto de su familia que tienen que enfrentarse a una madre totalmente enloquecida y que no atiende a razones. Sin embargo, sí es verdad que encontramos ciertos fallos en la narración de la historia, posiblemente achacados más al montaje que al guión en sí que pueden por momentos despistar. La película juega con los flash back con insistencia, haciendo que en ocasiones no sepamos distinguir si nos encontramos ante la actual fecha del juicio entre madre e hija, en la infancia de las niñas, o unos meses antes rememorando los últimos recuerdos de la pobre chiquilla enferma. Estos fallos probablemente podrían haber tenido solución centrando por ejemplo las secuencias actuales siempre en el juicio, abandonando la sala para recordar los hechos que hagan a los espectadores reconstruir la historia, para posteriormente terminar en un punto común, tras el juicio, junto a la niña enferma.
Aún así, una vez que se coge el truco al juego entre pasado y presente, nos damos cuentas que estamos ante un buen drama que se atreve a enfocar el tema de la muerte frente a una vida de sufrimientos desde el punto de vista, aún más intimo, de la familia.
Cameron Díaz hace el papel de madre enloquecida y únicamente centrada en su hija que es incapaz de ver la realidad que se cierne sobre su familia y sobre su propia hija enferma. El cambio de registro experimentado por esta actriz es realmente espectacular y, aunque no nos brinda una actuación merecedora de un oscar ni mucho menos, hay que decir que nos ha sorprendido gratamente ver como se ha adaptado una de las caras bonitas de Hollywood a una historia tan dura, íntima y desgarradora. El resto del reparto son meros figurantes, aunque hay que decir que las dos niñas se compenetran a la perfección, aunque dejan denotar algo la inexperiencia propia de niñas de su edad en papeles tan íntimos.
Sin duda estamos ante una película que me ha sorprendido gratamente, pues me esperaba un drama más centrado en la relación entre una madre y la niña que traiciona a su hermana, pero me he encontrado con un inteligente relato sobre la vida y la muerte que, aunque a veces ande a trompicones, al final acaba teniendo un sentido global muy interesante que hace al espectador pensar mucho en aprovechar cada día, pues la vida es muy valiosa, sobre todo si se puede disfrutar feliz.
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