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| Alejandro Serrano 24/01/2010 |
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Este libro ilustrado instruye a la vez que deja siempre un resquicio a la imaginación, a que otros encuentren a través de sus dibujos lo mismo que Howe halló. |
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John Howe (Vancouver, 1957), es principalmente conocido por sus trabajos como ilustrador del imaginario del profesor y escritor J.R.R. Tolkien, pero más allá de lo evidente, este artista, íntimamente ligado a la relación entre el mundo visual y el literario, es mucho más que un confeso tolkiendil. Howe ha sido siempre un admirador rendido a todo aquello que excitase su imaginación. No sólo de lugares surgidos de la mente de si mismo o de otros vive el humus de sus creaciones, sino de otros que existieron y cuya leyenda a menudo se confunde con la realidad que, si bien los hubiera descrito más atinadamente, hubiera sepultado la fascinación que despiertan.
Desde la Atlántida, el Edén, Camelot, el Monte Olimpo, Cíbola, Última Thule, Asgard,... hasta Babilonia, Tebas, Cnosos, Troya, Rapa Nui, Tombuctú, Persépolis,... Howe nos revela hasta que punto llega su fascinación por los relatos nacidos de la imaginación y los ensayos históricos.
En “Mundos perdidos”, publicado bajo el sello Oniro de Paidós (y disponible en FantasyTienda), Howe nos revela todos estos lugares que le han inspirado para sus creaciones. La fantasía y la realidad que la historia nos ha legado se confunden y solapan en este catálogo comentado de ilustraciones del artista que, junto a su amigo y colega Alan Lee, nos regaló la ambientación de las tres películas que adaptaron “El Señor de los Anillos”, dirigidas por Peter Jackson. En el plano cinematográfico, Howe formará parte del equipo que intentará recrear en la gran pantalla “El hobbit”, de J.R.R. Tolkien. Precisamente Ian McKellen, el actor que dio vida a Gandalf en la trilogía dirigida por Jackson, y que repetirá papel en las dos películas sobre “El hobbit”, firma un prefacio de este libro, en el que afirma sentirse en deuda con el autor.
Este libro ilustrado está recomendado tanto para niños y jóvenes como para adultos, y la razón es fácil de comprender. No importa la edad de quien disfrute del libro, las ilustraciones de Howe tienen una virtud que comparte con su admirado Tolkien: sugieren, más que explicitan, un universo más amplio, espolean la imaginación, implantan en quienes los conocen la necesidad de saber más. Howe recorre, como hemos dicho, lugares míticos, y otros que podemos situar en un mapa pero cuya leyenda se ha impuesto sobre su verdad objetiva.
Admirador de la fantasía más tradicional y de la Historia con mayúsculas, Howe nos revela en este libro sus pasiones, su auténtico mundo. Desde la Atlántida, el Edén, Camelot, el Monte Olimpo, Cíbola, Última Thule, Asgard,... hasta Babilonia, Tebas, Cnosos, Troya, Rapa Nui, Tombuctú, Persépolis,... Howe nos revela hasta que punto llega su fascinación por los relatos nacidos de la imaginación y los ensayos históricos. Junto a las ilustraciones referidas a cada una de sus inspiraciones, el propio autor nos sitúa en los antecedentes que le llevaron a investigar sobre mitos o lugares. “Mundos perdidos” instruye a la vez que deja siempre un resquicio a la imaginación, a que otros encuentren a través de sus dibujos lo mismo que Howe halló.

Howe no pretende pontificar sobre mitos o desgranar “la verdad” sobre lugares o acontecimientos históricos, sino que aspiremos a seguir buscando dentro de nuestra imaginación aquello que a él mismo le abrió la puerta a otros mundos: el anhelo por saber y crear. Su objetivo es contar historias, cubrir su necesidad de situar cada vez más lejos su horizonte. En un mundo en el que las fronteras físicas han caído y ya no existen parajes vírgenes sin catalogar o ser visitados por el hombre, Howe nos propone llegar a la Última Frontera, aquella que jamás se ve superada: la imaginación.
Sorprende que alguien como Howe no se deje llevar por la ciencia ficción, ansioso como está de horizontes nuevos e inexplorados, pero realmente no lo necesita. Halla en la tierra, en las tradiciones y en los mitos suficiente humus donde hacer germinar la semilla de su genio, y de paso inspirar a otros. Es “Mundos perdidos” un libro altamente recomendable, pero que sin duda nos dejará hambrientos de más. Tal es su carácter y finalidad... ¿para qué más, si nosotros podemos ser nuestros propios cicerones a través de la imaginación?
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