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       Artículo de literatura

Fantasymundo entrevista a José María Faraldo, traductor


 Historia
Joaquín Torán   24/01/2010
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     José María Faraldo, traductor habitual de Sapkowski en Alamut y Bibliópolis, conversa con nosotros sobre el mundo editorial, sobre la educación y la Historia.

Joaquín Torán junto a José María FaraldoFantasymundo: Como traductor con una probada sensibilidad, ¿hasta qué punto te afecta que un buen trabajo de traducción pueda estropearse por un mal trabajo de edición?

José María Faraldo: Muchísimo, da mucha rabia. Un mal trabajo de edición es siempre penoso, porque tú estás pagando por tener una edición como es debido.

Fantasymundo: Pero yo me refiero más bien a tu condición de traductor, más que a la de lector…

José María Faraldo: Pues muy mal, como una puñalada. Es como si eres pintor y te tiras diez años en pintar un cuadro para que de pronto llegue un tipo y te diga “esto está muy mal”, y te eche un trazo rojo encima del lienzo. Haces un trabajo, lo afinas, y luego te lo ponen con unas erratas que no han corregido, y que no son tarea del traductor, con una portada tremenda… El último libro de Andrzej, maravilloso, que me compré el día que salió… Tuve suerte, justo estaba por Polonia cuando salió…

Fantasymundo: ¿El de Afganistán? ¿Cómo se llama?

José María Faraldo: ¿Qué cómo se llama? (Reflexiona) El título puede variar… Sería algo así como “La víbora” [Faraldo lo clava: efectivamente, en algunas páginas de Internet ya circula bajo ese título]. Bueno, es un libro maravilloso, muy fino y compacto…con una portada “de a duro”, cutre, con unos tíos con cañones y escopetas que espantan a cualquiera que no sepa quién es Sapkowski. El libro igual se venderá, porque es Sapkowski, pero si llega a ser otra persona…

Ésa es otra de las cosas que me gustan de Bibliópolis/ ALamut: que te pueden gustar más o menos sus portadas, pero están objetivamente bien hechas, con gusto y con cariño. Personalmente no soy mucho de portadas con personajes, pero es cierto que las de Alamut son preciosas.

Fantasymundo: Mójate, ¿cuál es tu portada favorita?

José María Faraldo: Una que no ha salido. Le he preguntado al portadista si es amiga suya la modelo, para que me la presente (risas).

"En Alemania, un traductor es un TRADUCTOR. Por un lado, respetan todos tus derechos como es lógico y normal, algo que aquí, descontando a Luis García Prado, hace muy poca gente".

Sinceramente, opino que ninguna está mal. Lo que más me gusta de ellas es que Luis cambió completamente las portadas de una edición a otra, dándole un aire distinto a la serie. Seguramente, cuando deban salir las ediciones “Coleccionista” o “Anotada”, que defiendo porque hay mucho que anotar, su imagen será distinta, quizás más seria, más “aburrida”.

Fantasymundo: Como conocedor declarado del “universo Sapkowski”, ¿qué personajes, pasajes o situaciones prefieres? Porque tendrás alguna preferencia, indudablemente…

José María Faraldo: Prefiero “La Dama del lago”… Sobre personajes o situaciones es difícil decantarse por unos u otras, especialmente cuando estás tan metido dentro, aunque Ciri me parece un personaje alucinante.

La gente, sobre todo aquélla que lee superficialmente la saga, suele quedarse con Geralt (que es un personaje tremendo, no lo vamos a negar), pero que es comparativamente menos interesante por su –matizable- normalidad. Mientras que Ciri, una niña en una novela adulta, es totalmente anómala, y pasa por ser la que más nítidamente evoluciona de todos, pues crece y madura. Es un personaje cuya riqueza le hace merecedor de una tesis doctoral. Lógicamente, será en “La Dama del lago” en donde Ciri brillará con mayor luminosidad.

Fantasymundo: Sapkowski, de talante socarrón, acostumbra a reírse constantemente en sus libros de absolutamente todo, incluso de sí mismo. ¿No te da la impresión de que, por ejemplo, la cuadrilla de Geralt podría pasar por una distorsión paródica de la de “El señor de los Anillos”?

José María Faraldo: Pues sí, fíjate: un vampiro raro para ser vampiro; una paleta que tira de arco y que aborta, antítesis del guaperas de Legolas… Ése sería el sentido, aunque Sapkowski no emplee a estos personajes para una parodia estricta, porque simplemente se limita a ser realista. Es decir, Legolas, por ejemplo, es un personaje mítico, con todo lo bueno de los mitos, pero no es creíble; no puedes imaginártelo yendo al baño, por ejemplo, algo que sí pasa con los personajes de Sapkowski. De hecho van muchas veces…

Fantasymundo: ¿Hay una igualdad del estatus de traductor entre Alemania y España?

José María Faraldo: Para nada.

Fantasymundo: ¿Cómo están considerados en Alemania?

José María Faraldo: En Alemania, un traductor es un TRADUCTOR. Por un lado, respetan todos tus derechos como es lógico y normal, algo que aquí, descontando a Luis García Prado, hace muy poca gente. Por otro, a nadie se le ocurriría publicar traducciones repugnantes, de “equipo”, en periódicos, como sí pasa incluso en El País. Sería impensable.

Lo de España clama al cielo: cuando en la televisión hablan de alguna personalidad extranjera, el 99% de las veces lo pronuncian mal. ¡Y no digamos si pertenece a un país no anglosajón! Mientras, en Alemania, la pronunciación es perfecta: dicen “Zapatero” no “Sapatero”.

Fantasymundo: ¿Y eso a qué se debe? ¿A que estamos negados para los idiomas?

José María Faraldo: Creo que más bien se debe a que hay poco respeto por la cultura. Me he encontrado aquí unas cosas… Lo que comentabas antes, de que había páginas webs donde no lograban concebir que un traductor no es un creador, por ejemplo, es demencial. La gente se piensa que basta con conocer un idioma para saberlo todo, y no es así: es un trabajo serio, intelectual, duro. Lo que no he sido nunca, a pesar de haberlo hecho alguna vez por obligación, es ser intérprete, porque es de locos, un puro trabajo físico. La gente no lo entiende: se piensan que un idioma te entra por la oreja y te sale por la boca. Y eso es un problema gravísimo que tiene su reflejo en las traducciones que realizan ciertas editoriales. ¡Madre mía!

Fantasymundo: Si eso es como dices en Alemania, no me quiero ni imaginar cómo será en aquellos países con una disciplina “soviética” adquirida en su educación…

José María Faraldo: Cierto. En Polonia, por ejemplo, las traducciones suelen ser buenas, aunque les falta dinero. Pero vuelvo a repetirlo: hay una consideración muy diferente del traductor, del científico, del intelectual.

Fantasymundo: Sapkowski ha demostrado con Narrenturm que fantasía e historia no tienen por qué andar reñidas. Si eso es así, ¿cómo es que literariamente una –la historia- goza de un gran prestigio y la otra es diversión minoritaria de frikis?

José María Faraldo: (Faraldo responde con cautela, empleando el mayor tiempo de reflexión de toda la entrevista) Ten en cuenta una cosa: en los últimos quince años, los frikis se han convertido en una clase social muy importante. Ya no son los típicos gordos que vivían sólo para la pantalla de su ordenador, no: ahora gozan de consideración social entre los jóvenes. Por lo tanto, no estoy muy de acuerdo en que sea como dices.

José María Faraldo en la entrevista con Fantasymundo

Bien es verdad que la narrativa histórica, a la que supongo que te refieres cuando hablas de “historia”, tiene un mayor prestigio entre los más mayores. De todas formas, no te engañes: la fantasía goza de mayor prestigio del que nos creemos. Lo que pasa es que se vende peor: mucha fantasía que se publica no la puedes reseñar en “El País”, por absurdo; no digo con esto que “El País” (por citar al periódico más puntero de la prensa española) reseñe siempre buenos libros, al contrario, o que sean culpa exclusivamente suya las malas ventas de la fantasía, pues en ello también influyen las maneras en que se venden algunos libros de género por parte de los editores. Ahí tienes el caso del cómic, considerado antes un arte casi marginal, y hoy en las principales páginas de los periódicos sin ninguna clase de complejo. Ahora hay buenos cómics que han sabido venderse; incluso se llaman “novelas gráficas” (que no es lo mismo). Han logrado dar ese paso, que es el que le falta dar a la fantasía.

La literatura fantástica ha fallado en algo. Seguramente, que ha entrado en el mainstream, porque lo que nosotros llamamos “literatura fantástica” es en verdad algo que puede clasificarse según unas convenciones, unas tradiciones, que la definen más como género editorial antes que literario. El handicap de escritores como Sapkowski es que sólo los compran y conocen los lectores y compradores tradicionales de este tipo de literatura; no ha llegado a la misma gente que lee a Umberto Eco, por ejemplo.

Fantasymundo: Me resulta chocante tu interés por el fantástico en un historiador como tú ¿De dónde procede ese interés?

José María Faraldo: (Risilla traviesa) Bueno, ¡conozco a muchos historiadores a los que les gusta el fantástico!. Uno de mis primeros y mejores amigos, y camarada de armas en esto del fandom, cuando yo era fandomita en los años ochenta, es precisamente Juan Manuel Santiago, que estudió Historia en la [Universidad] Autónoma [de Madrid].

"Creo que la raíz principal de mi interés por el fantástico reside en mis propios orígenes familiares: yo he crecido en un mundo que tiene mucho que ver con la fantasía".

(Entre risas) He sido niño y chaval antes que historiador, y le he dado a la fantasía desde que recuerdo. Empecé, como todo el mundo de mi época, con Julio Verne y H. G. Wells, seguí con Asimov y fui subiendo. En la literatura fantástica buscaba la creación de mundos. Por eso me gustaba tanto Nabokov, porque creaba, aunque fuera inconscientemente, mundos. No sé si habéis leído sus “Lecciones sobre literatura”, en las que aborda diversas literaturas por ámbito geográfico (española, rusa…); bien, pues allí disecciona las novelas desde el punto de vista del creador de mundos, analiza la realidad posible de una situación cotidiana; ése es el epicentro de su crítica literaria. También leía mucha literatura no fantástica, sobre todo literatura realista, muy realista, en la que los mundos creados mediante las palabras son igual de irreales que la literatura fantástica, pero más miméticos.

Hubo bastante tiempo, unos quince o veinte años aproximadamente, en que no leí concienzudamente fantasía. De hecho, volví a ella a partir de Sapkowski, con el que recuperé el gusto por la literatura fantástica. Mi prolongado “abandono” del género se debió a la coyuntura: los años ochenta y noventa fueron muy malos para el fantástico. Se hicieron muchas cosas que no me apetecían, como las supersagas en las que se metían Asimov o Herbert; gente que tanto placer me había dado cuando era jovencito estaban haciendo cosas repugnantes, por lo que me dediqué a releer, en inglés, lo que había leído en castellano. Fue así como descubrí que Lovecraft era mejor en la traducción de Torres Oliver que en su versión original.

Quiero añadir algo que me parece importante: creo que la raíz principal de mi interés por el fantástico reside en mis propios orígenes familiares: yo he crecido en un mundo que tiene mucho que ver con la fantasía. Provengo de una familia con muchas raíces en el campo castellano y extremeño, donde sigue habiendo mucha fantasía; en contra de lo que supone la creencia popular, en la literatura castellana, realista como la que más, hay también mucha fantasía no reconocida. Me crié con cuentos de mi abuela absolutamente fascinantes (como el de las moras embrujadas), que luego me servirían de inspiración para dos relatos míos aparecidos en Artifex hace mucho tiempo.

Fantasymundo: He leído en una entrevista que mantuviste con la web Los espejos de la rueda que estuviste metido, muy de refilón, en una “teoría de la traducción” o una “teoría de la crítica”…

José María Faraldo: Es verdad. La universidad Viadrina, en Frankfurt- Oder, en la que estuve trabajando casi siete años, tenía –y sigue teniéndola todavía hoy- una cátedra de lingüística especializada en considerar, como llevamos diciendo, el mundo como una especie de traducción. Una de las más interesantes doctrinas que se impartían desde esa cátedra era la llamada “teoría de las lagunas”, que se centraba en aquellos conceptos inexistentes de un idioma a otro. El objetivo de la “teoría de las lagunas” consistía en intentar explicar conceptos en otros idiomas distintos del original. Ahí aprendí muchísmo.

Se puede decir que no soy un profesional porque no me dedico exclusivamente a esto, pero sí que sé muchas cosas. No me tengo por el típico historiador que estudia los reyes godos, sino más bien como un historiador de la cultura, un “culturalista” (de hecho, mi facultad, en Frankfurt- Oder, era la de Ciencias Culturales).

Fantasymundo: Hace no mucho que has regresado de Alemania, donde has estado dedicándote a la enseñanza…

José María Faraldo: En realidad no, me dediqué más a la investigación. En mis primeros años di bastantes clases, pero luego me dediqué más a investigar, en un centro dedicado a ello. Centro que, por cierto, es el que ha desarrollado buena parte de las teorías sobre la Memoria Histórica o el Holocausto; un sitio dedicado a la historia del Comunismo, por así decirlo. Un lugar estupendo (tuve una suerte tremenda), con el que estuve relacionado desde el 2000 y en el que empecé a trabajar desde 2004 hasta ahora.

Fantasymundo: ¿Cuál era tu campo de investigación?

José María Faraldo: Trabajaba sobre el comunismo en los países del Este. Llegué a dirigir un proyecto pionero, complejísimo y muy bien dotado, sobre la imagen de Europa en los países comunistas: fuimos los primeros que de verdad ahondamos en la idea que se tenía, desde 1945 en aquellos países, de una integración europea.

También tuve entre manos un proyecto sobre cultura popular en estos países en comparación con los del Oeste, que continúo desde aquí, ya que, al decidir volverme a España, me vi obligado a dejarlo a medias. Es apasionante, porque entra en el campo de las emociones, en el fenómeno del miedo durante la Guerra Fría. Lo llamaba “el proyecto de los comics”, porque era en este arte donde se plasmaban muy bien los problemas de aquella época.

Por cierto, el único país de Europa del Este con una tradición y una industria muy potente de comics es precisamente Polonia. En los tiempos del comunismo, se publicaron muchos y muy buenos comics. No sé si sabéis que el ilustrador principal de Thorgal, Gregory Rosiski, trabajaba en Polonia cuando recibió una oferta para trabajar en el extranjero; empezó, como es costumbre, a dibujar desde Polonia y, con los problemas económicos que acuciaron al país, decidió irse y establecerse en Suiza. Algo parecido pasó con el del dibujante de los comics de Geralt, Boguslaw Polch, que estuvo en la nómina de algunas editoriales franco- belgas y alemanas: tiene una serie basada en el mundo de Erich Von Däniken, autor de “Los carros de los Dioses”, una suerte de Stargate a la europea, que se vendió bastante bien en las décadas de los setenta y ochenta.

Fantasymundo: ¿Existen muchas diferencias, más allá del abismo en materia investigativa, en la enseñanza entre Alemania y España?

José María Faraldo: La enseñanza superior en Alemania se está “escolarizando” -por usar una expresión alemana- últimamente, debido al plan Bolonia. Aún así, las enseñanzas en ambos países parten de planteamientos totalmente distintos: mientras que la española es más de tipo francés, orientada a la formación de funcionarios estatales, la alemana está encaminada a formar élites de investigación muy polivalentes, capacitadas tanto para dar clase como para otras funciones. Los nazis llegaron a donde lo hicieron por esta formación elitista y de primer nivel, por ejemplo.

Joaquín Torán junto a José María Faraldo en la entrevista con Fantasymundo

La universidad en Alemania sufrió problemas similares a los de España, con el añadido, además, de que produce una cantidad nada desdeñable de buenísimos doctorados que no encuentran trabajo. Aún así y con todo, las clases son muy distintas allí, porque son mucho más libres. Se proponen seminarios a los que asisten los estudiantes según sus preferencias.

Mis seminarios eran sobre temas en los que me interesaba trabajar, y sobre los que podía decir muchas cosas, no eran un refrito de apuntes sobre un tema genérico (apuntes que, por cierto, luego te van a preguntar en las oposiciones). Es cierto que los profesores en concreto son muy diferentes, y que cada persona aquí hace de su capa un sayo; en eso también tuve suerte, al tener, entre mis profesores a gente como Elena Hernández Sandoica, que luego sería mi directora de tesis, una persona muy capacitada, al nivel alemán. Claro que ella había estudiado en Viena (risas).

He comprobado, desde que regresé, que muchas cosas han cambiado. Por ejemplo, ha mejorado mucho el nivel del profesorado, sobre todo entre los más jóvenes. No quiero decir con ello que los mayores tengan peor nivel, pero sí que éstos estaban condicionados por un sistema muy poco permisivo. Además, la gente joven ha viajado, ha estado en universidades extranjeras, y tiene otra visión. Estas diferencias son también extrapolables a los estudiantes: muchos de ellos ya leen en inglés sin ninguna dificultad. Recuerdo que en mis tiempos, yo ya leía inglés en la universidad, y era un caso semi- excepcional. Hoy en día, todos los estudiantes leen con más o menos esfuerzo en inglés o francés. Y no les importa hacerlo porque piensan que es su obligación.

"Aquí hay una imagen de Polonia bastante equivocada. Y supongo que la culpa de esta mala imagen la tuvieron los dos años tremendos de los hermanos Kaczynski".

Además, creo que Bolonia puede ser muy útil y práctico si se sabe hacer bien. He tomado la decisión de emplear la metodología de Bolonia en mis clases [de Historia del Turismo], permitiéndome hacer cosas que de otra manera serían irrealizables. No es cuestión de modelo sino de aplicación, sobre todo cuando se trata de una normativa no vinculante y abstracta. Puedes hacer de ella lo que quieras, y, lamentablemente, pienso que no se está rentabilizando al máximo en las universidades españolas. Veo resquicios.

Fantasymundo: Y respecto a la Historia, ¿cómo crees que está la enseñanza y divulgación de esta disciplina en España? Y, sobre todo, la pregunta que estaba esperando formularte, ¿qué te parece toda esta corriente revisionista que está proliferando entre los estudiosos?

José María Faraldo: Pues que no se puede llamar revisionista a quien no revisa sino que se limita a repetir lo que ya se decía en los años cuarenta, eso para empezar. Es que si gente como Pío Moa repasara la historia…

Fantasymundo: Un personaje que repite datos que el propio régimen franquista acabó rechazando…

José María Faraldo: Ciertamente. Personalmente, opino que él tiene alguna clase de problema psicológico (carcajada de los presentes, menos de Faraldo). No en el mal sentido: él pasó de ser ultraizquierdista [Pío Moa fue miembro del brazo armado de los GRAPO, el FRAP, desde cuya militancia mató a dos guardias civiles] a arrepentirse por lo que había hecho y a ser atacado con una gran ferocidad, radicalizándose sin posibilidad de retorno. Ya no puede reconocer que está diciendo tonterías, algo que sabe perfectamente ya que no es tonto, porque estaría negándose a sí mismo. ¡Qué le vamos a hacer!

Me encantaría que revisara, pero es que no aporta documentos nuevos. Hay cosas que podría refutárselas de principio a fin, porque aluden a documentos que he consultado, como su obsesión por repetir que la Unión Soviética estaba empeñada en convertir a España en una república soviética. Yo he traducido esos documentos, ¡y es mentira! No querían y no deseaban hacerlo porque eso entorpecía toda su diplomacia; querían una república democrática, nada más. Lo que ofrece Moa es una opinión, no un dato científico.

Fantasymundo: ¿Y qué hay de la divulgación?

José María Faraldo: Muy mal. Hasta niveles preocupantes: sin ir más lejos, las revistas especializadas han perdido calidad hasta un punto increíble. Con las revistas de los setenta podías aprobar exámenes, eran excelentes; con las de ahora, no sólo no se aprueba sino que se suspende: ¡dicen cada cosa! Es verdad que hay excepciones, claro, pero el tono general es de padre y muy señor mío.

Fantasymundo: ¿Crees que la entrada de muchos de los países de la Europa Oriental (por ponerles una etiqueta) en la Unión Europea, abrirá las fronteras a un mayor conocimiento de su cultura u opinas todo lo contrario?

José María Faraldo: La integración parece que ha funcionado bastante bien. Mi madre (si la pongo como ejemplo es por aludir a una persona muy inquieta) no sabía antes dónde estaban algunos países… Letonia, Estonia y Lituania, las tres repúblicas bálticas, sí, porque en los tiempos de la dictadura franquista eran muy importantes, y se les daba mucha relevancia en las escuelas, con aquello de “La iglesia cautiva”…

Se nota que ahora hay un cierto interés por ellos, que se publican más libros, y que la gente los visita. En una revista polaca escribí un artículo sobre un hecho que me dejó asombrado: en el verano de 2005, multitud de españoles viajaron a Varsovia. ¡Varsovia ocupada! (risas) Siempre hubo un turismo español en Polonia, no voy a negarlo, pero a ese nivel, que yo sepa, jamás. Y eso es muy bueno, y es la principal razón por la que creo que la integración ha funcionado, porque luego los turistas regresan con otra mentalidad y otras ideas, ya no se considera a Polonia, por ejemplo, como un país extraño o lejano. Y al revés, igual: pasé de ser algo exótico a ser uno más. Dejé de ser “torero” desde el mismo instante en que los polacos empezaron a conocer España y ver que no había muchos toreros por las calles.

Fantasymundo: Ni Papas en Polonia…

José María Faraldo: Cierto. Aquí hay una imagen de Polonia bastante equivocada. Y supongo que la culpa de esta mala imagen la tuvieron los dos años tremendos de los hermanos Kaczynski.

Fantasymundo: A mí me caen muy bien, me parecen muy simpáticos.

José María Faraldo: Pues el que es ahora presidente lo conocí una vez en una recepción cuando era alcalde de Varsovia y me pareció un tipo muy campechano, muy simpático. Lo que pasa es que piensa y dice unas cosas brutales. Eso hizo mucho daño.

Creo que los periódicos españoles no supieron cómo enfrentarse a ello. Es similar a la imagen que daba el Aznar de la mayoría absoluta, la de un ser raro que grita cosas. Los españoles notaban que era algo parecido, supongo. Qué le vamos a hacer, esa gente estuvo ahí, por una carambola extraña, pues no ganaron las elecciones sino que se coaligaron; gracias a Dios o a quien sea no duró más que dos años. Los polacos los echaron volando [Faraldo se refiere a que uno de los hermanos, Jaroslaw, dejó de ser presidente del gobierno al caer por una moción de censura múltiple] en cuanto se dieron cuenta de que estaban creando un ambiente irrespirable. Es verdad que si hubieran seguido mucho más hubieran sido un problema tanto para Polonia como para Europa porque estaban controlando niveles del estado peligrosos e introduciendo mucho veneno en la vida pública polaca.
De todas maneras, veo difícil que se repita un caso tan extremo como el de los Kaczynski.


Fantasymundo: Te voy a someter, como hacemos siempre, a una batería de preguntas rápidas. Dime lo primero que se te ocurra sobre:

- El Brujo: (entre risas) ¡La madre que lo parió!
- Matilde Horne: Un típico ejemplo de la miseria española.
- Andrzej Sapkowski: Un Maestro.
- Traduttore Traditore: Lo que somos todos.
- Historia del Turismo: Un campo por explorar, y muy interesante, del que la gente no se da cuenta.
- Andreas Eschbach: Escritor y persona francamente interesante con muy poca suerte en España.
- Gigamesh: Mi juventud.
- Bibliópolis/ Alamut: Dos editoriales que me han dado mucho (y no me refiero al dinero).
- Extremadura: Un país muy bonito.
- Camino sin retorno: Algunos de los mejores relatos de Sapkowski.


Fantasymundo: Muchas gracias por habernos recibido, ha sido un verdadero placer haber charlado con un grandísimo conversador como tú, del que siempre se aprende un montón, y al que deseamos que sigas por este camino… sin retorno.

José María Faraldo: Quería daros las gracias yo también. No soy muy partidario de conceder entrevistas, porque no pienso que tenga que darlas, pues para eso ya están los autores, pero he accedido a hablar con vosotros porque me gusta de verdad lo que hacéis y cómo lo hacéis. Por eso consulto a menudo vuestra página.

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