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Tras la reciente salida del quinto y último capítulo que forma el esperado regreso de Guybrush Threepwood, pasamos a evaluar como ha sido el regreso de la más afamada saga de aventuras gráficas de la historia tras años desaparecida del panorama, eso sí, sin nuestro pollo de goma con polea. |
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Hace algunos meses ya os adelantábamos las impresiones sobre el primer capítulo de Tales of Monkey Island, tanto en su versión para PC, como en su versión para WiiWare. Y es que el regreso de Monkey Island ha sido dividido en forma de cinco capítulos descargables, marca de la casa de Telltale Games como han hecho en el pasado con otros de sus títulos como las dos temporadas de Sam & Max. Y es que, como si de una serie se tratase, este juego nos ha llegado de forma episódica dividido en cinco partes que han sido lanzadas con aproximadamente un mes entre ellas, habiendo salido recientemente el último capítulo.
Si alguien no conoce la franquicia Monkey Island, aunque sólo sea de oídas, debería replantearse cuanto sabe del mundo de los videojuegos, ya que Monkey Island es a las aventuras gráficas lo que Super Mario Bros. a los plataformas o Final Fantasy a los RPG. Difícilmente puede encontrar uno a alguien que no opine que la saga Monkey Island sea, por lo menos, una de las más divertidas y apasionantes que existen, y es que tras ella están el legendario Ron Gilbert y LucasArts, que durante finales de los 80 y durante los años 90 fue la compañía que más aportó al género de las aventuras gráficas, llegando a su apogeo con Monkey Island, una franquicia que contó con dos entregas sobre el clásico sistema SCUMM, otra más con el estilo tan conocido hoy en día cartoon y otro más en 3D que terminó siendo un desastre en comparación con los demás. Y han tenido que pasar casi diez años para poder vivir otra aventura del legendario pirata Guybrush Threepwood, el más astuto de los piratas del Caribe, además del más divertido.
En esta ocasión el testigo ha sido recogido por Telltale Games, que en los últimos años ha resultado ser el heredero de aquel espíritu de LucasArts en la pasada década, ofreciendo aventuras de gran calidad, especialmente cuando estamos ante los años más negros del género, con pocos títulos cada año que muchas veces no cumplen. La forma de Telltale de lanzar juegos en forma de capítulos es arriesgada, pero ha resultado ser un éxito. Cierto es que cuando sale un capítulo, uno corre a hacerse con él, se lo pasa en unas pocas horas y tiene que esperar otro mes más para continuar la historia, de forma que puede ser más provechoso esperar al lanzamiento de todos los episodios y jugarlos como un continuo. Sea como sea, esto ha facilitado que pueda aparecer el juego en el sistema de descarga de WiiWare, aunque nada descarta que pueda salir más adelante en formato físico como ya ha pasado con las dos temporadas de Sam & Max. Cada uno que decida si el sistema le gusta o no, aunque nosotros en esta ocasión vamos a tratar todo el juego como un solo conjunto, aunque esto signifique aun así tener que instalar los cinco capítulos por separado y activarlos, debiendo salir de un juego al terminar un capítulo y arrancar el siguiente. En Wii también tendremos que tener en cuenta el tamaño de estos capítulos, ya que es muy posible que debamos desinstalar alguno para poder instalar otro, o depender de instalarlos sobre una tarjeta SD.
Los cinco capítulos, titulados Launch of the Screaming Narwhal, The Siege of Spinner Cay, Lair of the Leviathan, The Trial and Execution of Guybrush Threepwood y Rise of the Pirate God, comienzan con el enésimo intento de LeChuck para obtener un inmenso poder a la vez que vuelve a secuestrar a Elaine con el objetivo de hacerla su mujer. Por supuesto, Guybrush está perfectamente preparado y acude al rescate con una receta bajo el brazo para crear un sable que acabe con LeChuck… pero no todo sale como esperaba debido a ligeros retoques de última hora en la receta, haciendo que su archienemigo se vuelva humano y dejando a su mano poseída. Todo esto nos llevará a empezar un camino para curarnos no sólo a nosotros, sino a todos los piratas del Caribe que están siendo afectados por una nube que los enloquece y consigue ponerles de muy mal humor. Para ello iremos recorriendo diversas islas, conociendo a nuevos personajes y reencontrándonos con viejos conocidos como Stan, Voodoo Lady o el carismático Murray. Una historia llena del humor más característico de las primeras entregas de la saga y que no da ni un solo momento de tregua a nuestras risas, y no sólo eso, sino que conoceremos nuevos personajes de los que nos encariñaremos enseguida, como la cazadora de piratas Morgan LeFlay, además de no faltar momentos llenos de originalidad como un extraño juicio pirata en el que culpan a Guybrush de distintos actos y en el que tendremos que buscar pruebas, convencer a testigos o incluso crear engaños para salir airosos… pero sin duda, el mejor momento llega en el último capítulo, de una forma que no os vamos a contar pero que nos ofrece momentos de lo más absurdos, divertidos y épicos.
Como de costumbre, para avanzar en la historia tendremos que ir hablando con todos los personajes que encontremos y recolectando todo tipo de objetos que nos ayuden a avanzar a base de resolver puzles y conseguir el favor de otros personajes. Volveremos a ver combates de espadas a base de insultos, así como un nuevo tipo de feroz lucha: una competición por ver quién consigue realizar la mueca más horripilante y original, también volveremos a comprobar cómo Guybrush es capaz de aguantar diez minutos bajo el agua… es decir, volveremos a recuperar todos los elementos clásicos que llevaron al éxito a Monkey Island y que a pesar de los años siguen resultando igual de frescos y entretenidos. Olvidaros de ideas revolucionarias en aventuras gráficas… estamos ante un título de corte clásico, de esos en los que sabemos que tarde o temprano acabaremos usando todo lo que tengamos en nuestro inventario de alguna forma y que absolutamente todos los elementos del escenario están ahí por algún motivo… bueno, la mitad de ellos, la otra mitad están ahí simplemente para hacernos reír. Algunos puzles serán obvios, otros no tanto, aunque en general todos se pueden sacar si probamos un par de cosas, nos lo tomamos con calma o incluso investigamos un poco más intentando conseguir alguna ayuda.
El sistema de juego sí que no es nada habitual. Olvidaros del clásico point’n’click, para desplazarnos por el escenario tridimensional tendremos que pinchar y arrastrar el ratón, como si estuviésemos empujando a Guybrush. El problema de este sistema de control es que es muy impreciso, por lo que no siempre se moverá en la dirección que queramos y habitualmente se atascará con algún elemento del escenario. La alternativa es utilizar los cursores del teclado o las teclas ‘A’, ‘W’, ‘S’ y ‘D’, como en títulos de acción en tercera persona, recordando a lo que vimos en la tercera entrega de Broken Sword, además, utilizando la tecla ‘shift’ podemos correr. Por último, también podemos pinchar sobre un objeto (pero sólo objetos interactuables) y Guybrush andará o correrá hacia él (si hacemos doble click), siendo la mejor opción de manejo conjuntamente con los cursores del teclado. El problema también existe en el inventario, ya que esta es la primera aventura de Telltales que cuenta con la posibilidad de mezclar objetos, pero la forma de hacerlo es situando los dos en una zona del inventario y pulsando un botón, igualmente para ver la descripción de un objeto hay que usar el icono de una lupa y para cerrar el inventario tenemos que pinchar en otro botón o pulsar fuera de él, algo ilógico cuando llevamos años y años viendo formas mucho más cómodas, como utilizar el botón secundario del ratón para examinar un objeto, seleccionar un objeto y pinchar sobre un segundo para combinarlos o desplazar el ratón fuera del inventario para cerrarlo. Casi parece que la gente de Telltale no haya jugado nunca a una aventura gráfica y hayan tenido que implementar el inventario de la primera forma que se les ha ocurrido.
Visualmente el juego es simple, es decir, no tenemos texturas de alta definición, ni modelos formados por un número incontable de polígonos, incluso muchos de ellos parecen compartir elementos. Tampoco hay grandiosos efectos de luz. Pero ¿quién necesita todo eso en una aventura gráfica?, más aun cuando todo está genialmente diseñado, con un marcado estilo cartoon y recordando al trabajo artístico de The Curse of Monkey Island. El juego cumple y está lleno de pequeños detalles que hace que todos sus escenarios y personajes nos recuerden a aquellas primeras aventuras de LucasArts hace dos décadas. Es más, el diseño de los personajes principales ha sido muy cuidado y no les falta ni un solo detalle, además, las animaciones, especialmente las faciales, son geniales y transmiten el humor que pretenden ofrecer, no hay más que ver las caras de sorpresa del propio Guybrush o Elaine, o la cara sensual de LeFlay.
En cuanto al sonido, es magistral. Todas las voces (en inglés, eso sí) representan genialmente a cada uno de los personajes, con una interpretación grandiosa de cada una de las situaciones, y es que en esto la gente de Telltale Games se llevan un sobresaliente alto. Además, a lo que son las voces hay que acompañar el hecho de que podamos disfrutar de las melodías originales de la saga de nuevo y un genial acompañamiento musical en todo momento. Los efectos tampoco se quedan atrás, y es que cobran gran importancia en ciertos momentos, como puede ser un puzle en el que tendremos que seguir distintos sonidos de animales para dar con un tesoro oculto.
En definitiva… un título absolutamente genial y recomendable para todo el mundo, tanto para los viejos fans de Monkey Island como para los que buscan una buena aventura gráfica, porque difícilmente encontrarán otra mejor en estos días. Si sois de los que no tuvieron oportunidad de conocer la saga, animaros a echarle un ojo, o incluso a haceros con la versión remasterizada del primer Monkey Island, que está disponible tanto en Steam como en Xbox Live Arcade. Eso sí, si decidís haceros con esta obra de arte, algo de lo que no os arrepentiréis, tener en cuenta que está al 100% en inglés, aunque con un poco de suerte igual se animan a realizar una traducción de los textos como mínimo. Para conseguirlo, podéis descargarlo desde WiiWare o para PC desde la web de Telltale Games o desde Steam.
Por último, esperemos que no sea el primer y último Tales of Monkey Island, y que nos sigan ofreciendo más temporadas, como ya está pasando con otros de los juegos de Telltale, como son los Sam & Max que van por su tercera temporada ya, al menos, según lo que podemos ver al final del juego, aventura pirata puede haber para rato.
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