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La Guerra de las Rosas. El sol en esplendor, de Sharon Kay Penman |
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La Guerra de las Rosas es un proyecto literario muy interesante, labrado con mano diestra y conocimiento extenso tanto del contexto como de los personajes. |
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El nombre de la serie que, con evidentes motivos comerciales, ha elegido Alamut (renunciando al original y más exacto: "The sunne in splendour: a novel of Richard III") no debe llevarnos a engaño: no estamos ante una narración de la Guerra de las Dos Rosas (que enfrentó entre 1455 y 1485 a las casas de Lancáster y York, representadas por una rosa roja y una rosa blanca, respectivamente). Aún más, ni si quiera está en la intención de Sharon Kay Penman (Nueva York, USA, 1945) el que así sea. Pues, aunque es cierto que en este primer tomo ("El sol en esplendor", disponible en FantasyTienda, alusivo al blasón de la Casa de York), el período que se trata sí está plenamente inserido en este contexto (1459-1471), no es esta transcendental e inspiradora guerra –que sirvió de referencia para universos ficcionales de la talla del de George R. R. Martin en "Canción de Hielo y Fuego"- el objetivo.
Una fidelidad y explicación loables que, en cuanto excesivas e injustificadas en algunos pasajes, consiguen restar fluidez y ritmo a la lectura. En la elección entre literatura e historia, Penman apuesta por la segunda con un retrato tan sólido como exhaustivo.
Sharon Kay Penman afronta una tarea aún más ardua que aquella de describir batallas y desencuentros, estrategias militares y políticas. Su intención es la de repasar y resarcir de las tinieblas de la historia al último rey inglés de la Casa de York: Ricardo III. Una figura sepultada en una vitola de un dramatismo extremo y una malignidad indiscutible, inmortalizada con escasa caridad por William Shakespeare en la tragedia "Ricardo III", y que la historia ha traído a nuestros días con las oscuras características que ya le atribuyeran sus contemporáneos: conspirador incansable, amante de los dimes y diretes, egoísta instalado en unas ansias incontrolables de reinar a cualquier precio, y gobernante de escasas habilidades alejado de los intereses de Inglaterra y su pueblo.
En este primer volumen, "El sol en esplendor", encontramos al Ricardo Plantagenet infante y adolescente, que ve pasar ante sus ojos el dramatismo y la sinrazón más crueles de una guerra sin cuartel, y que padece en carne propia la muerte inmisericorde de padre y hermano. Unos ojos que, a pesar de lo visto y lo vivido, conservan una inocencia propia de esas edades, una flexibilidad abierta a reflexionar sobre lo complejo del contexto que le toca vivir, una generosidad que lo lleva a ser amigo de sus amigos -independientemente de su procedencia feudal o lealtades familiares.
La que Sharon Kay Penman relata en este tomo es una etapa transcendental en la vida de Ricardo Plantagenet porque, habiendo conocido aquí a personas de transcendencia fundamental en el resto de su vida –como Francis Lovell o Ana Neville, y habiendo vivido hechos que lo marcarían indefectiblemente como persona y gobernante, resultaría incompleto cualquier retrato suyo falto de esta base histórica, social y personal. Y este es, precisamente, el mayor valor del libro: el aportar información valiosa para la construcción realista de uno de los personajes más relevantes de la historia medieval europea.
Este intento de información y documentación, sin embargo, es también el mayor lastre en lo que a creatividad y calidad literaria se refiere. Una cuestión irresuelta del género de la literatura histórica, y creo que irresoluble de forma crónica y permanente, es la relativa a la relación que deben mantener historia (hechos) y ficción (especulación o creación). La posibilidad de aprender historia a través de la literatura, enfrentada a la posibilidad de hacer de la historia la base para una reinterpretación especulativa de todo lo entonces acaecido. ¿Qué camino elegir?
La autora opta por el retrato lo más pegado a la historia posible: exactitud en las fechas, centrada en los aspectos conocidos, profusa en las caracterizaciones de hechos y figuras... Una fidelidad y explicación loables que, en cuanto excesivas e injustificadas en algunos pasajes, consiguen restar fluidez y ritmo a la lectura. Por eso, en la elección entre literatura e historia, Penman apuesta por la segunda con un retrato tan sólido como exhaustivo.
Una novela con tantos méritos en cuanto a documentación, información y detalle, merecía una edición a la altura. Lamentablemente, Alamut ha sido rácana con esta obra. El lector curioso, ávido por concretar los datos desarrollados por el relato en algo más factible, no tiene en esta edición el recurso idóneo. Echamos en falta materiales adicionales que, curiosamente, Alamut sí ha introducido en otras obras, novelas, por ejemplo: un índice de los capítulos (más que justificado, por cuanto se encabezan con su localización y datación); un mapa geopolítico, en el que poder situar los múltiples marcos del libro; o una cronología –ya que elegimos cambiar el título a la serie, de la Guerra de las Dos Rosas, que permitiese situar los hechos en su contexto (el marco bélico anterior a 1459, fundamental para comprender plenamente los matices del arranque de la novela, hubiese sido muy de agradecer).
"La Guerra de las Rosas" es un proyecto literario muy interesante, labrado con mano diestra y conocimiento extenso tanto del contexto como de los personajes. El lector que acuda al género con intención de aprender historia, sin duda tiene en este libro una oportunidad idónea de afrontar uno de los episodios y una de las figuras más destacadas del Medioevo europeo. Y en Sharon Kay Penman una guía de excepción para adentrarse en los hechos que marcaron el pasado, presente y futuro de Inglaterra.
Un recorrido que esperamos continúe en el segundo volumen, "Señor del Norte", que llegará en 2010, y para el que deseamos una edición más afortunada y preocupada por permitirnos trasladar a los lectores la pasión de la historia desde el conocimiento de los hechos a su lectura.
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