|
|
Troy esta lleno de magia, monstruos y demás criaturas extrañas. Así que a nadie sorprende un muchacho con el poder de fundir el metal. Pero ¿Y si combinamos ese poder "corriente" con una espada especial? |
|
Hace tiempo que la editorial Devir publicó esta serie francesa de fantasía épica en su catálogo de cómics. Pasado un tiempo en el que los volúmenes son más difíciles de encontrar, la editorial Planeta DeAgostini reeditó hace unos cuantos meses, y con motivo del Salón del Cómic de Barcelona de este año), el primer ciclo completo, que consta de cuatro álbumes: El Marfil del Magohamoth, Thanos el Inoportuno, Castillo Oro Azur y El Paladín de Eckmül. El resultado es un tomo encuadernado en tapa dura de poco más de doscientas páginas que se lee de un tirón, y resulta mucho más económica que el adquirir los álbumes por separado.
Es una obra dibujada por Didier Tarquin y guionizada por Christophe Arleston, donde se nos cuenta las aventuras de un joven llamado Lanfeust que vive en la aldea de Glinín, donde ejerce tranquilamente como herrero. Pero a dicho lugar llega una vez un barón bastante fanfarrón procedente de las Baronías, y le pide a Lanfeust que le arregle su espada rota. Pero al contacto con ésta, Lanfeust siente que todos los poderes mágicos se encuentran de pronto reunidos en su propia persona, algo insólito y que no ocurría desde hace tiempo. Es por ello que junto al sabio de la aldea, Nicolaso, y sus dos hijas Cixi y Cián (su pretendienta), Lanfeust parte hacia la ciudad de Eckmül, un lugar donde se compilan todos los saberes del mundo, y donde se estudia magia, el lugar donde será estudiado su caso con detenimiento, y ya de paso, donde también será instruido en las artes mágicas para controlar su talento natural hacia la magia. Pero la espada que tanto interés despertó anteriormente se la llevó el barón engreído, lo que provoca una nueva tanda de aventuras en pos de él.
Estas aventuras tienen lugar en Troy, un mundo lleno de monstruos, criaturas y magia, un mundo de fantasía medieval, con sus detalles como cualquier otro de la literatura fantástica (este es de un cómic, no lo olvidemos). A lo largo de las correrías que vive Lanfeust junto a su grupo, visitamos lugares, tabernas, guaridas y ciudades propias del mundo, tales como las Baronías, o la misma Eckmül, que ejerce la función del centro del conocimiento y la cultura, además de controlar la magia que vaga libre por el mundo para uso de cualquiera. Es por eso que en Troy, cualquier persona tiene acceso a algún poder mágico y no suele haber dos personas iguales con la misma capacidad. Desde espantar moscas con el pensamiento, crear chocolate de la nada, transformar en rana a cualquiera, teletransportarse dejando la ropa atrás, por poner unos ejemplos, o fundir el hierro con la mirada, como es el poder de Lanfeust (de ahí que sea tan buen herrero), todo forma una serie de situaciones cómicas y divertidas en esta historieta, ya que no todos los poderes sirven para algo, mientras que hay otros que son realmente poderosos. Por eso esa maravilla cuando se descubre que Lanfeust puede hacer lo que le plazca con sólo tocar la espada del barón (que además está hecha del marfil de una criatura legendaria conocida como Magohamoth, al que hay que buscar). En este caso, esta espada se convierte en el eje absoluto que motiva la historia, un recurso clásico y que hemos visto y leído en multitud de historias. Pero la espada no sólo será buscada por Lanfeust y compañía, sino también por los antagonistas que no faltan en cualquier aventura. Pero Lanfeust tiene buenos aliados, desde la celosa y envidiosa Cixi, pasando por los conocimientos de Nicolaso a los poderes curativos de Cián, y que sólo funcionan de noche, lo que ocasionará más de un problema y que además da pie a otra buena tanda de situaciones embarazosas y divertidas, porque pocas veces se ve una historia de fantasía en la que el protagonista de la historia salga tan mal parado de las situaciones, aunque tenga buena habilidad con la espada. Amputaciones y chorros de sangre están a la orden del día.
Hay muchos tópicos de la fantasía, sí, y muchas alusiones a otras obras (la portada misma hace referencia a La Guerra de las Galaxias). El guión se desarrolla sin problemas y sin altibajos, pasando de una situación a otra con rapidez, ya sea una batalla, una escena de acción, o un chiste. Los personajes están bien desarrollados, con sus personalidades bien definidas, y el que más llama la atención sin duda es el troll Hebus. Estos seres son lo más bruto que existe en el mundo de Troy. Criaturas cuyo apetito y sed no se sacia jamás, de increíble fortaleza física y temidos en absolutamente todos los lugares. Son seres terriblemente salvajes, lo más bruto que existe, pero cuando se les hechiza son buenos amigos y leales sirvientes. Hebus proporciona bastante diversión a la historia, nos basta con sólo abrir una sola página donde aparezca él. Incluso a veces nos recuerda a Obélix por su brutalidad a la hora de pelear y de zarandear a los mercenarios, a los soldados o a cualquier criatura que se encuentre al final de su garrote, pero con mucha más sangre que en las historias de Goscinny y Uderzo.
En definitiva, un cómic que se lee con gusto, de la fantasía épica más convencional y salpicado con bastante humor, donde además se le da la vuelta a ciertas convenciones del género, dejándolos en temas paródicos como bien podría hacer Terry Pratchett con su “Mundodisco”, por dar un ejemplo, aunque va por caminos distintos. Incluso hay erotismo contenido, provocado sobretodo por la figura de Cixi, la cual quiere conquistar a Lanfeust, pero Cián la entorpece a cada momento. Respecto al arte del cómic, pues la gama de colores muy saturada, muy amplia y todo resalta bastante, aparte de que hay escenas recargadas de detalles donde deberemos detenernos a contemplarlos. Por lo demás, las figuras son robustas y con el toque apropiado de caricatura para esta historia. Todo el entorno fantástico está muy bien plasmado, especialmente los entornos.
A este volumen le seguirá la segunda parte, el segundo ciclo, donde se terminará la serie de Lanfeust de Troy, aunque en Francia hay otras tantas que se enfocan en otros habitantes del mundo de Troy, como bien puede ser la de Trolls de Troy (también publicada en España por Planeta), que tiene lugar cien años antes y los protagonistas son trolls, resultando un cómic realmente salvaje y violento a su estilo. Cada uno puede elegir la manera en adentrarse en este mundo de fantasía, pero yo recomendaría comenzar con Lanfeust de Troy.
|
|
|
Página 1 de 1
|
|
|
 |
|
|
Version imprimible
·
Recomendar a un amigo |
|
 |
|
|
|
 |
|
No se permite la reproducción íntegra de este artículo. Para reproducciones parciales o citas, consultar el apartado de NOTAS LEGALES
|
|
|
|
 |
 |
 |
 |
 |
|
|
| |
|
|
|
 |
|