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El humor, el drama y la aventura se mezclan en un impresionante collage demasiado corto pero intenso, en una obra que se marca a fuego en la memoria. |
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Si alguien me hubiera avisado, cuando compré este libro, de lo que me iba a encontrar posiblemente me habría hecho con palomitas, regaliz y alguna que otra lata de Coca Cola. "La sombra del águila" (Alfaguara, 1993, disponible en FantasyTienda), de Arturo Pérez-Reverte, es una novela corta, un relato más bien, de los que se leen en un par de horas. Y no solo por corta, que lo es, sino porque no puedes dejar de leer.
Los soldados luchan en la llanura mientras Napoleón y sus generales asisten expectantes a la batalla de la misma manera que verían una obra de teatro.
En 1812, durante la Campaña de Rusia de Napoleón, en medio de una batalla que los franceses estaban destinados a perder, el 326 batallón de infantería de línea, formado por antiguos prisioneros españoles, decide desertar pasándose al bando contrario en mitad de la contienda. Su valiente movimiento será visto desde una colina cercana por Napoleón (le petit cabron) que malinterpretara su acción como un acto de valentía, provocando imprevisibles consecuencias.
"La sombra del águila" destila humor entre sus páginas. Es prácticamente imposible leerlo sin esbozar de vez en cuando una sonrisa cómplice y divertida. Pero también nos muestra el lado oscuro de ser español en aquella época. Los protagonistas de la historia están obligados a luchar por un país que no es el suyo, por un rey que no es el suyo y en una guerra que no les importa.
Reverte, como nos tiene acostumbrados, cuenta la historia con gran rigor histórico, pero le da más importancia a los sucesos y a los pensamientos de los personajes, dejando de lado, las explicaciones históricas, como en la saga Alatriste, por ejemplo. Aquí, nos cuenta lo justo. Rusia, el 326 batallón de infantería de línea, los rusos y Napoleón. Y se deleita sumergiéndonos en una batalla que, por momentos, es nuestra. Mientras leía, inmerso en la tinta del libro, casi podía sentir los cañones y los disparos a mi alrededor. Casi podía escuchar a mis camaradas gritando entre el humo. Me sentía un español fuera de mi patria, intentando volver al hogar donde me espera una esposa, unos hijos o, tal vez, una madre.
En esta novela, Reverte nos muestra su odio por la guerra. La violencia y el miedo están presentes en cada una de sus páginas. Los soldados luchan en la llanura mientras Napoleón y sus generales asisten expectantes a la batalla de la misma manera que verían una obra de teatro.
Se nota la experiencia del autor como reportero de guerra y eso es algo que Reverte sabe imprimir en cada una de sus novelas. El terror de la guerra, pero al mismo tiempo la esperanza de que, tarde o temprano, vivo o muerto, saldrás de ella. Esperanza que plasma en forma de humor negro, y a veces, del más absoluto ridículo que te obliga, lo quieras o no, a lanzar una carcajada al aire, como si quisieras que el autor lo escuchara y supiera que estás leyendo su obra.
Quizás es un libro algo distinto al resto de la bibliografía de Arturo Pérez-Reverte, pero no deja de ser un libro de obligada lectura dentro de su extenso trabajo. El humor, el drama y la aventura se mezclan en un impresionante collage demasiado corto pero intenso. En definitiva una obra que se marca a fuego en tu memoria y que recordarás mucho tiempo después haberla leído.
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