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La saga The King of Fighters está de aniversario. ¿Será esta nueva entrega un motivo para celebrarlo o para olvidarlo? |
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SNK trata con esta nueva entrega de KoF trata de rendir un homenaje a los 15 años de historia que lleva esta saga de peleas entre nosotros. Es bien sabido que SNK ha tenido grandes fracasos y que ha perturbado la fundamentación de esta gran saga con títulos que no deben ser ni tenidos en cuenta (paso del formato 2D a 3D, pasar a individual…), y tantas otras cosas que los sufridos admiradores de King of Fighters hemos tenido que soportar.
Una gran campaña de marketing acompañaba a este evento posterior a la salida de Street Fighter IV, lo que se auguraba ser el gran competidor del que hoy por hoy es el mejor juego de peleas en el mercado. Si raspábamos un poco más en la información se observaba que se mantenía el clásico formato de luchas por equipos de tres, y las dos dimensiones, aunque con un aspecto quizás demasiado clasicista, que ya en los primeros vídeos que se nos acercaban quedaba totalmente eclipsado por el nuevo formato de visionado desarrollado para Street Fighter.
Al fin, cuando el juego llega a nuestras manos, comienza la decepción. Para empezar, como ya esperábamos por ser un juego aniversario, no cuenta con ningún tipo de modo historia; pero ni siquiera cuenta con unas fichas de personaje donde se nos cuente la historia de los mismos para acercar a los nuevos jugadores esta nueva entrega. Por lo tanto sólo tenemos la modalidad arcade, versus y versus online. Nada más comenzar el juego observamos una plantilla de 20 personajes lo cual, como salida de juego, está bastante bien imaginándonos que las grandes faltas como el carismático K’ o la más que querida Mai Shiranui, de la que adjuntamos una carta en exclusiva junto a este análisis respondían al hecho de que debíamos desbloquearlos al pasarnos determinado número de arcades con personajes concretos, etc. Pues bien, no es así como ocurrió. Los personajes que se ven al principio son los que hay.
Esta gran decepción se lleva uno al empezar el modo arcade. En él observamos que como en todos los juegos recopilatorios o en los modos fuera de historia del resto de la saga podemos componer el equipo con los tres miembros que quedamos, lo cual es un acierto ya que salvo raras excepciones como el equipo Japón, el equipo de los militares o el equipo de Fatal Fury la gran mayoría de los equipos más conocidos de la serie han desaparecido por completo o les falta alguno de sus miembros.
Nuevamente, por hacer homenajes a todos sus juegos de lucha nos incluyen, eso sí, en las formas más clásicas de los mismos, sin tener en cuenta sus últimas entregas, a personajes de las sagas Fatal Fury (los hermanos Bogart, Joe y Kim) o de Art of Fighting (Ryo). Nada más empezar el arcade nos encontramos con un vídeo de animación totalmente innecesario en el que se nos anuncia que hemos empezado el torneo King of Fighters, a los que luego seguirán un vídeo que nos anuncia que hemos llegado a semifinales, hecho por las mismas secretarias, y un vídeo final con fuegos artificiales que nos indica que hemos ganado el torneo King of Fighters.
El arcade se compone de seis rondas máximo. Jugado en dificultad normal no nos lleva más de 20 minutos pasárnoslo no habiendo jugado a absolutamente ninguna de las entregas anteriores de los juegos. El sistema de combos es cansino, repetitivo, monótono y no supera los nueve golpes seguidos. Los efectos de los superataques no sólo no han mejorado sino que han empeorado los que nos podíamos encontrar en las versiones inclusive de los 90. Para muestra un botón. El personaje Iori, que entraba en un modo furia, saltaba sobre el enemigo y comenzaba a desgarrarle ha perdido la violencia de los golpes y los efectos de sangre, de cara desencajada por furia y de brillo de los ojos; Benimaru y Kyo Kusanagi, famosos por sus ataque de energía, uno de electricidad y otro de fuego, se encuentran con unos inexistentes efectos sonoros o visuales que complementen sus ataques y donde no hay una traslación visual del efecto que los mismos causen sobre el enemigo; antiguamente, cuando Kyo atacaba con fuego a un enemigo, éste caía carbonizado sobre el suelo completamente prendido en llamas, acompañado de un sonido de fogonazo y un alarido de dolor, obviamente omitidos en esta parte.
Pero las decepciones no acaban con el escaso roster, con la falta de un modo historia, con la pérdida de personajes tremendamente carismáticos, con la escasez de innovaciones y con la corta duración del arcade. Siguiendo con la perversión y empeoramiento con respecto a las versiones anteriores cabe reseñar otros factores. Nos encontramos con que personajes de la talla de Terry Bogart han sido convertidos de la noche a la mañana en un mostrenco amorfo que para nada responde a las proporciones que normalmente dicho personaje ha tenido a lo largo de la saga, y no es éste el único caso flagrante de cambio de masa corporal salido de la nada.
Siguiente clavo en el ataúd. El King of Fighters siempre se ha distinguido por una velocidad extrema en los combates. Se os puede garantizar que los personajes se mueven incluso más lento que en las entregas pasadas y que su actual rival Street Fighter IV.
La banda sonora de King of Fighters siempre ha sido tremendamente progresista para su época y acorde a la espectacularidad de los combates realizados, por lo tanto aquí nos encontramos con que ante nula espectacularidad, nula banda sonora y penosos efectos repetitivos de sonidos de golpeo iguales para todos los personajes, sin frases de provocación…
Y el último clavo final. Todos, como buen King of Fighters que es, estábamos esperando la aparición de un nuevo villano estrella o de un equipo de villanos recopilatorio de los enemigos de otros King of Fighters o bien de los distintos juegos de lucha de que se compone la compañía SNK y que tanto han dado que hablar sobre su dificultad, lo que hizo famosa a la saga en su época. De hecho, no son pocos los que al jugar a la última entrega de Capcom mencionaron que su último enemigo cumplía con un esquema muy similar al de los enemigos finales de los modos historia de King of Fighters. Pues no es así. Aquí al acabar el arcade nos encontramos con otro equipo aleatorio al que venceremos sin ningún tipo de problemas. Luego, una bonita animación 2D de fuegos artificiales y una palmadita por haber sido capaces de soportar los 20 minutos de luto más eternos de la historia.
El modo versus no es nada adictivo, los personajes no pueden configurarse de ningún tipo de clase, sólo cambiar los colores de sus vestiduras y cabellos y en general las lentitudes y falta de dinamismo lo convierten en poco atractivo.
Pero no podemos despedirnos sin hablar de la otra gran genialidad de este juego, y es su modo versus online, donde todavía nos queremos preguntar cómo un juego que carece de efectos gráficos y diversidad de combos no puede jugarse a nivel competitivo porque la cantidad de fallos de programación, errores y retraso en la red acumulado en su modo online es superior a la suma de todos estos efectos negativos que pudieran tener Tekken 5, Soul Calibur 4 y Street Fighter IV juntos.
Así que entonad un minuto de silencio por una saga que cada vez va más a su muerte. Deseemos que el número 13, sinónimo de mala suerte, en lo que derive sea en un cambio radical o en una vuelta a los buenos viejos tiempos. Mientras tanto, siempre nos quedarán la saga de Orochi y la saga de N.E.S.T.
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