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Fantasymundo entrevista a José Antonio Cotrina


 Literatura juvenil
Eidián   28/10/2009
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     Entrevistamos al autor de La cosecha de Samhein, uno de los libros juveniles del año en España: conoce a José Antonio Cotrina.
José Antonio CotrinaHace un par de semanas publicamos en Fantasymundo la reseña de "La cosecha de Samhein" (Alfaguara, disponible en FantasyTienda), libro que nos sorprendió muy gratamente, y quisimos entrevistar a su autor, José Antonio Cotrina.

"Una vez acabada la universidad me picó el gusanillo otra vez y, aunque me costó lo mío conseguirlo, regresé a la escritura. Y desde entonces no he parado, y no creo que lo haga ya".

Este autor, Licenciado en Publicidad y Relaciones Públicas, conoce muy bien la necesidad que tiene todo autor de autopromocionarse, y así lo hace asistiendo a eventos literarios y utilizando las redes sociales y páginas como Fantasymundo todo lo posible. Pero la mejor arma de un escritor es su talento, y cuando una obra alcanza las librerías, la mejor promoción no puede esconder las carencias. "La cosecha de Samhein" se defiende por sí misma.

Cotrina se comunica con sus lectores a través de su propio blog, El Ciclo de la Luna Roja, pero queríamos acercar a los visitantes de Fantasymundo a este autor, que ha irrumpido con fuerza en el panorama fantástico español. Pese a haber ganado ya algunos premios literarios, como el Melocotón Mecánico o el UPC, y ser finalista del Alberto Magno, ha sido con esta novela con la que se ha dado a conocer de forma más amplia.

Os dejamos con nuestra conversación con él, a cargo de Eidián, autora de la reseña a la que aludíamos al comienzo de esta introducción.


Fantasymundo: Ante todo, muchas gracias por atendernos: sabemos que ya ha empezado la tercera parte de El Ciclo de la Luna Roja y se encuentra muy ocupado. Procuraremos no distraerle demasiado y no desaprovechar el tiempo preguntando cosas que ya ha contestado otras veces... o, al menos, dotarlas de otras vestimentas. Ha dicho en otros lugares que un “cinexín” roto le llevó a la creación literaria de fantasía en sustitución de las historias no vistas. ¿Si le hubiesen regalado un “quimicefa” sería ahora técnico de laboratorio? ¿Tan determinante puede ser un pequeño hecho de la infancia?

Portada de La cosecha de Samhein, de José Antonio CotrinaJosé Antonio Cotrina: Antes de nada, debo decir que es un placer para mí responder a vuestra entrevista, soy un asiduo visitante de vuestra página así que estoy más que encantado de aparecer en ella. Ahora a las preguntas: No creo que ese cinexín que mencionas fuera el único culpable de que me diera por escribir, pero sí fue uno de los muchos empujoncitos que me llevaron por ese camino. Para explicar brevemente la anécdota a vuestros lectores, cuando tenía once o doce años, la noche de reyes, mis padres me enseñaron el que iba a ser mi regalo del día siguiente: un cinexín; lo probamos, no funcionaba y lo llevamos a cambiar a la tienda. Allí me hice con una caja de airgam boys del espacio con los que me pasé meses jugando y en un momento dado me puse a escribir sus historias en papel.

De hecho, y me hace gracia que lo menciones en tu pregunta, un año me regalaron el famoso “quimicefa” y lo único que conseguí con él fue que la casa apestara a huevos podridos cada dos por tres. Estaba claro que la química no era lo mío…


Fantasymundo: Teniendo en cuenta que siempre ha declarado su pasión por la literatura hay algo que nos ha llamado la atención desde un principio: ¿por qué un escritor convencido de serlo estudia publicidad y relaciones públicas? ¿Una elección, una obligación o un “por si acaso”? Además, en la universidad dejó de escribir...

José Antonio Cotrina: Primero comencé con periodismo y de allí derivé hacia la publicidad. Me atraía ese mundo, sobre todo su parte creativa, aunque es cierto que nunca he ejercido como publicista. También es verdad que mientras estudiaba la carrera dejé de lado la escritura, pero no fue una decisión consciente, no lo hice por dedicarme de pleno al estudio, simplemente sucedió. Eso sí, una vez acabada la universidad me picó el gusanillo otra vez y, aunque me costó lo mío conseguirlo, regresé a la escritura. Y desde entonces no he parado, y no creo que lo haga ya.



Fantasymundo: Me considero culpable por no haber descubierto al escritor hasta este último libro, “La cosecha de Samhein”, la primera novela de El Ciclo de la Luna Roja, ya que su producción, sobre todo a lo que a relatos se refiere, es bastante numerosa. El único que he alcanzado a leer es “Persiguiendo un sueño” que es terriblemente revelador en cuanto a lo que en ese momento pensaba sobre el sentido de la vida: lo importante es el camino hacia el sueño que persigues no si en realidad lo consigues. ¿Aún lo cree?

"Si todavía hay gente que no se acerca a la literatura fantástica por cualquier tipo de prejuicio, de alguna forma el problema es suyo, no nuestro, ellos se lo pierden".

José Antonio Cotrina: Por supuesto. No deja de ser una reconstrucción de ese tópico tan magnífico que asegura que no importa el destino sino el viaje. Y sí, lo sigo pensando, aunque escribí ese relato hace mucho tiempo es una de esas verdades que no cambian. Aunque a veces se te haga difícil verlas, claro.


Fantasymundo: Hay también un número ingente de premios del fantástico español en el haber de José Antonio Cotrina (el “Alberto Magno”, el “Melocotón Mecánico”, el UPC...). La verdad, ¿sirve para algo tanto buen currículo a la hora de querer publicar? ¿O, como todo en la vida, es cuestión de trabajo duro y proponérselo todos los días?

José Antonio Cotrina: Uno de los secretos para llegar a ser escritor es tan simple como escribir. Escribir de forma constante, trabajar duro, apretar los dientes y tirar para adelante. Los premios sirven para hacer currículo, por supuesto, y si consigues un buen ramillete de ellos puedes llegar a llamar la atención. A mí los premios, sobre todo, me han servido para constatar que iba en la dirección adecuada, cada uno de ellos, además del dinero que aportan, claro, ha sido como una palmada de ánimo en la espalda.



Fantasymundo: La literatura fantástica en España se califica de “literatura de género” de la misma forma eufemística que la violencia contra las mujeres se llama “violencia de género” ya que todos los temas pertenecen a un “género” literario y hay tantos géneros como temas posibles. ¿Otra forma más de depreciación de lo fantástico en nuestro país?

José Antonio CotrinaJosé Antonio Cotrina: Más que un desprecio lo veo como una simple convención. Tenemos tendencia a ponerle nombre a todo, a etiquetarlo, y el “de género” es una etiqueta que engloba a tantísimas otras que a veces se recurre a ella por comodidad, hasta yo lo hago a veces, lo confieso.

De todas formas me gustaría hacer un comentario sobre la supuesta depreciación de lo fantástico. Se da, eso está claro, falta todavía mucho camino por recorrer y es cierto que todavía hay quien no nos toma en serio, pero la cosa ha mejorado bastante en los últimos tiempos para los aficionados a la literatura fantástica. Al menos esa es la impresión que tengo yo. Creo que fenómenos como "El Señor de los Anillos" y "Harry Potter" han allanado ese camino hacia la normalización, aunque todavía falta mucho por hacer. Si todavía hay gente que no se acerca a la literatura fantástica por cualquier tipo de prejuicio, de alguna forma el problema es suyo, no nuestro, ellos se lo pierden. La literatura fantástica tiene grandes joyas a descubrir, tanto para amantes del género como para iniciados.


Fantasymundo: Usted ha empezado escribiendo para un público adulto pero ahora lleva varios años abarcando también a los más jóvenes entre sus lectores. Por cierto, ¿cree de verdad en la “literatura juvenil” como género literario diferenciado de la “literatura adulta” o estamos ante una estrategia comercial de las editoriales en las últimas décadas para dirigir a los más jóvenes hacia ciertos títulos?

José Antonio Cotrina: Una pregunta interesante. Creo que conviven ambos casos a un mismo tiempo. Está claro que hay una literatura juvenil específica para ese público, pero hay otra más ambigua, otra en que las barreras se diluyen y en ese caso las editoriales tienen la potestad de enfocarla hacia el segmento de público que creen más conveniente para sus intereses. Y no lo veo mal. De hecho también se ha dado el caso contrario al que comentas, un libro como "El niño del pijama de rayas" que en su edición original estaba orientado hacia el público juvenil, en España la editorial lo lanzó hacia el mercado adulto.

La lástima sería, en una vuelta de turca de mi respuesta a la pregunta anterior, que los lectores adultos no se acercaran a los buenos libros de literatura juvenil por prejuicios. No podemos caer en el error de minusvalorar la literatura juvenil del mismo modo en que unos pocos minusvaloran la literatura fantástica.



Fantasymundo: ¿Por qué ese giro hacia las novelas “juveniles” (está bien, de momento aceptamos “pulpo” como animal de compañía)? La primera novela que publicó, “Las fuentes perdidas” (La Factoría de Ideas, 2003), tuvo un buen número de lectores y asentó el mundo fantástico que ya había creado en sus relatos. ¿Por qué ir entonces hacia posiciones inexploradas?

"Me gusta que los lugares donde transcurren mis historias tengan personalidad, que perduren en la mente del lector más allá de la última página".

José Antonio Cotrina: No fue un cambio consciente, no fue un: “Venga, ahora vamos a escribir literatura juvenil, a ver qué me sale”. Primero llega la idea de la novela, y cuando empiezas a darle vueltas en la cabeza también te pones a pensar cuál es el público que mejor la puede recibir. En el caso de mis últimas historias era obvio que quien más podría disfrutar de ellas son los jóvenes, aunque eso no signifique que no piense en el público adulto al escribirlas. Lo que me gustaría es que mis historias juveniles las disfrutaran tanto unos como otros, por pedir que no quede.


Fantasymundo: Y parece que no quedó satisfecho con la experiencia de “La casa de la Colina Negra” (Alfaguara, 2006) ya que ha reincidido con El Ciclo de la Luna Roja. ¿O es qué tratar con la gente que aún se está formando como lector da más satisfacciones que tratar con el lector (de)formado?

José Antonio Cotrina: Y un placer reincidir. Además, El Ciclo de la Luna Roja es, de todo lo que he escrito hasta ahora, mi historia más ambiciosa y de la que estoy más satisfecho. No quiere decir que sea la mejor, eso es algo que no me compete a mí decidirlo, estoy demasiado cerca de lo que escribo como para poder valorarlo con la perspectiva adecuada.

Las satisfacciones son las mismas dirigiéndome a lectores en formación (aunque en algunos casos hay jóvenes que tienen un bagaje de lecturas a sus espaldas más que considerable) como a lectores (de)formados, pero también es cierto que hay algo que diferencia a los primeros. Los lectores jóvenes son más agradecidos, cuando algo les gusta te lo hacen saber de una manera diferente. No digo que no ocurra también con los adultos, pero es menos habitual.

Fantasymundo: Delirio, Rocavarancolia...Creo no equivocarme al afirmar la importancia que los lugares, las ciudades creadas, tienen para José Antonio Cortina. ¿Por qué? ¿Qué tiene la arquitectura soñada para gozar de tanto protagonismo en sus obras?

José Antonio Cotrina: Más que las ciudades es la ambientación a lo que intento dotar de un aura especial. Me gusta que los lugares donde transcurren mis historias tengan personalidad, que perduren en la mente del lector más allá de la última página. En La casa de la Colina Negra, por ejemplo, la mansión encantada donde se sitúa la acción es un personaje más de la historia. Y uno de los más importantes además. Creo que lo que cuentas se engrandece si lo sitúas en un lugar llamativo y atrayente, no de forma gratuita, por supuesto, pero cuando la historia entra en sintonía con el lugar donde transcurre la acción, la resonancia de lo que estás contando se multiplica.

Y es cierto que me encantan las ciudades fantásticas; no es de extrañar que uno de mis libros favoritos sea "Las ciudades invisibles", de Italo Calvino.


Fantasymundo: ¿Y Rocavarancolia, la ciudad de El Ciclo de la Luna Roja? ¿De que sueño surgió?

José Antonio Cotrina: No salió de ningún sueño, no fue el caso esta vez, no como con La casa de la Colina Negra, por ejemplo, cuya idea me vino precisamente de ahí, de un sueño que tuve cuando era un chaval. Rocavarancolia está formada por retazos de decenas de ciudades a la vez, reales unas y fantásticas otras, que he tamizado en mi cerebro hasta darle la forma de esta urbe fantástica poblada de maravillas y horrores.


Fantasymundo: “La cosecha de Samheim” (Alfaguara y Círculo de Lectores, 2009), el primer libro publicado de El Ciclo de la Luna Roja, se abre como una novela bastante arquetípica para jóvenes para transformarse rápidamente en una aventura de supervivencia en la antesala del infierno con raptos, asesinatos y bastante violencia soterrada y manifiesta. ¿Puede convertirse la violencia en nuestro único recurso a la hora de sobrevivir? ¿Es algo que los jóvenes deben aprender? Y, si es así, ¿de qué manera?

"Hay más bien que mal, eso es cierto, pero, por desgracia, el mal mete muchísimo más ruido. Su densidad en la balanza es mayor y eso descompensa las cosas".

José Antonio Cotrina:¿La violencia como único recurso para sobrevivir? ¡Espero que no! La idea de un mundo en que sólo se pueda sobrevivir así me daría mucho miedo. Rocavarancolia es un lugar oscuro, poblado de peligros y de criaturas temibles, pero la violencia no es el único recurso con el que los muchachos de mi novela cuentan para salir adelante. Y mucho menos algo que los jóvenes deban aprender.



Fantasymundo: Si por algo se define “La cosecha de Samhein” es por el dibujo de los personajes, de piedra o hueso, que se van forjando ante nuestros ojos y entre los que predominan los monstruos. Como dice uno de los protagonistas, ¿son los peores monstruos los que no reconocemos como tales?

José Antonio Cotrina: Mucho más. Son los más peligrosos. Son los que puedes encontrarte en la vida real por la calle y a plena luz del día. Y nunca hay ningún indicio de su naturaleza monstruosa.

Fantasymundo: La concepción de la fantasía que “La cosecha de Samhein” muestra es, a todas luces, desoladora aunque fascinante: un mundo lleno de maldad que emplea al hombre a su antojo. También en el resto de sus obras la oscuridad también domina sobre cualquier visión luminosa de lo fantástico: una casa , sobre una “colina negra”, donde monstruos diversos quieren beber la sangre de un ser humano. Y esto sólo en las novelas “juveniles”. La oscuridad nos acompaña desde la cuna...¿hasta la tumba?

José Antonio Cotrina: Mi visión del mundo es bastante oscura, no puedo evitarlo. Es lo que veo cuando miro alrededor. El mundo, lo queramos o no, es un lugar oscuro. Hay más bien que mal, eso es cierto, pero, por desgracia, el mal mete muchísimo más ruido. Su densidad en la balanza es mayor y eso descompensa las cosas. Pero aún a pesar de tener una visión pesimista creo firmemente en la luz y en el potencial para el bien de la gente.


Fantasymundo: Parece que en estas novelas se revele una concepción de perdida de la inocencia que supone la aceptación de la maldad en el mundo y la lucha contra ella como única forma de sobrevivir. ¿Es así? Poco parece que hay de bueno entonces en el hombre. ¿Puede revelar ese poco la fantasía?

José Antonio Cotrina: Más que aceptar la maldad del mundo, los muchachos son conscientes de pronto de ella. La descubren entre las ruinas de esa ciudad y eso cambia su perspectiva vital de un modo demoledor. Pero la cuestión que planteo en la historia no es cómo van a luchar contra esa oscuridad, es de otra naturaleza: ¿cómo van a convivir con ella? ¿cómo les va a afectar? Ese será uno de los ejes principales de la siguiente parte de la saga.


Fantasymundo: Esta forma de tratar a los jóvenes como adultos en potencia dista mucho del tipo de fantasía en general que se les destina hoy en día, con vampiros adolescentes que están y son buenísimos (sin que se sepa cual de las dos condiciones es la que sobresale), lo divertido que es ser un zombi y cosas semejantes. Los monstruos se banalizan y parece que es lícito aspirar a la monstruosidad. ¿No es esto peligroso?

José Antonio Cotrina: No creo que sea peligroso, porque en mi opinión los libros que mencionas no tratan de monstruos, y por tanto no es a la monstruosidad a lo que supuestamente podrían aspiran los jóvenes que leen ese tipo de historias al identificarse con sus protagonistas no humanos. Creo que tiene más que ver con sentirse diferentes o con soñar con amores prohibidos o hasta peligrosos. De hecho en esas novelas ocurre el fenómeno inverso al que comentas: se humaniza al monstruo para que los lectores se sientan más cercanos a ellos, para que logren identificarse o hasta enamorarse de él.



Fantasymundo: Desde luego poco tiene que ver ese tipo de literatura con las influencias fantásticas que usted admite y que otros le han reconocido: Gaiman, Calvino, Philip K. Dick, Verne, Crowley... Un favor, reconozca también la influencia de otras fuentes que pocos calificarían de serias, desde los comics de Mortadelo y Filemón (la escena en que los muchachos se lanzan a grito pelado contra los monstruos me los recordó un montón) a Stephen King (ese río de huesos con sorpresa de Rocavarancolia...)

"Mi intención actual es, después de tomarme un tiempo de descanso, compaginar la escritura de la segunda parte de La casa de la Colina Negra con algún relato o novela corta".

José Antonio Cotrina: Los comics son una constante fuente de inspiración para mí. Eso es algo indudable. Y no tengo el menor rubor de admitir que he crecido leyendo Mortadelo y Filemón, y de forma ocasional sigo haciéndolo, a veces viene bien visitar a los viejos amigos. Aún así no sé si la influencia de ese tebeo se nota en “La cosecha de Samhein”, me sorprendería mucho que así fuera, para qué engañarnos. Lo que sí debo admitir es que esos tebeos me marcaron mucho en la infancia. En la primera pregunta hablábamos del cinexín, y de que fue uno de esos “accidentes” que me fueron llevando hacia el camino de la escritura, pues por exagerado que pueda parecer los tebeos de la colección Ole! también tuvieron parte de culpa en ello. Con ellos comencé a leer, con ellos comencé a descubrir el placer de las historias impresas.

Y otra influencia al mismo nivel que los cómics, aunque indudablemente muy posterior, fue Stephen King. Puede que esté mal visto en ciertos círculos críticos, pero estoy seguro de que en algún momento se le reconocerán los méritos que de verdad tiene. Su producción es tan extensa que tiene cabida de todo: bodrios infumables comparten espacio con auténticas obras maestras. Yo tuve una época, en mis primeros tiempos de escritor aficionado, en la que quería ser Stephen King. Sus historias y su forma de contarlas me encantaban. De hecho hay gente que me ha comentado que ve coincidencias, aunque sean superficiales, entre “It” y “La cosecha de Samhein”. A mí me parece todo un halago.

Si alguien cree que reconocer a Mortadelo y Filemón, Stephen King o los cómics de la Patrulla X como influencia, me puede restar “méritos”, es su problema, no el mío.

Fantasymundo: Llegados a este punto parece necesario demandar algo común. Sabemos que está terminando ya la trilogía de El Ciclo de la Luna Roja. Prefiero no preguntar por lo que nos aguarda y así disfrutar más cuando llegue así que miremos más lejos, ¿qué vendrá después?

José Antonio Cotrina: Soy fatal haciendo augurios sobre lo que voy a escribir. Suelo equivocarme siempre. De todas formas mi intención actual es, después de tomarme un tiempo de descanso, compaginar la escritura de la segunda parte de La casa de la Colina Negra con algún relato o novela corta. El tiempo dirá qué es lo que acabo haciendo.


Fantasymundo: Gracias por todo. Esperaremos con muchas ganas la publicación del resto de la trilogía de la Luna Roja...y todo lo que haya de venir.

José Antonio Cotrina: De nada. Ha sido un placer responder a vuestras preguntas. Y espero que mis futuros libros os gusten tanto a vosotros como a vuestros lectores.

¡Un abrazo!

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