Ya desde el primer momento en que iniciemos el juego en nuestra consola vamos a comprobar lo alejado que está Need for Speed: Shift de sus entregas anteriores; no comenzaremos con un personaje que llega a una ciudad para competir en carreras callejeras, sino que directamente nos pondrán al volante de un coche en un circuito cerrado para evaluar nuestro nivel de conducción; es el comienzo del modo historia y además, sirve para que el juego ajuste el nivel de dificultad a nuestras habilidades, claro está, dichos ajustes podemos cambiarlos más adelante nosotros, para añadirle dificultad al juego o quitársela, según veamos, pudiendo elegir la inteligencia de la IA, el perfil de piloto, si queremos asistencia en frenada o no, si queremos que el nivel de daños sea sólo visual o total, etc.
Tras estas primeras vueltas de prueba, podremos acceder al resto del juego, que básicamente tiene dos modos de juego: historia y carrera rápida. Y un modo on-line para competir en red con otros jugadores. En carrera rápida podremos competir en los distintos circuitos que tiene el juego con los coches que tengamos disponibles, ya sean los que hayamos comprado nosotros, ganado como recompensa o como préstamo. Podremos elegir el número de vueltas, de contrincantes, la hora del día para correr y el tipo de carrera que queremos disputar.
Es en el modo historia donde exprimiremos el juego en sus diferentes competiciones; una vez que hayamos comprado nuestro primer coche, podremos entrar a competir y mejorarlo. El objetivo es desbloquear los cuatro niveles que componen el modo para acceder al último de ellos, el World Tour. Cada nivel tiene un número diferente de pruebas en las que podremos ganar estrellas, estás estrellas son necesarias para acceder a niveles superiores y se ganan en las carreras, obtendremos tres si ganamos la carrera, dos si quedamos segundos y una si somos terceros, además, podemos hacernos con tres estrellas más si cumplimos unos requisitos específicos de cada carrera.
A parte de las estrellas, compitiendo ganaremos puntos de nivel de piloto, estos puntos se dividen en dos categorías, agresivo y precisión; en la primera obtenemos puntos haciendo maniobras agresivas como adelantar golpeando a los rivales, cogiendo el rebufo de otros coches, provocando trombos a otros, etc. Mientras que las maniobras de precisión consisten en adelantamientos sin colisiones, trazadas perfectas, realizar todas las curvas limpiamente, ect. Con estos puntos iremos subiendo de nivel, hasta llegar al 50, esto nos permite poder comprar coches superiores en el concesionario y acceder a mejoras de nivel superior para ellos.
En cuanto a las pruebas que podemos encontrar en el juego tenemos: Carreras, Duelo de Pilotos (dos o tres carreras donde debemos acabar bien por delante de nuestro oponente en la meta, bien conseguir una diferencia de cinco segundos en carrera), Competición de Fabricante (carreras donde todos los pilotos compiten con el mismo coche), Time Attack (consisten en conseguir la vuelta rápida en un circuito), Guerra de Máquinas (igual que el Duelo de Pilotos, pero con un coche prestado), Pruebas Combinadas, Drift (los clásicos derrapes), Series, Series por Países, Circuitos Combinados, Resistencia (las carreras de un número mayor de vueltas), Competición de Coches de Taller, Competición de Supercoches, Competición de Fabricantes y Campeonato de Taller contra Supercoches.
Para desbloquear todos los niveles no es necesario conseguir todas las estrellas disponibles ni competir en todos los eventos. Finalmente, el World Tour consiste en tres competiciones: una Serie de carreras por todo EE.UU., una Serie mundial y una carrera final en Brands Hatch.
Aparte de estas competiciones, también seremos invitados a participar en “eventos especiales” cada vez que subamos de nivel; en estas pruebas conduciremos coches por encima de nuestro nivel y podremos ganar algunos modelos como recompensa.
Todas las carreras cuentan con una serie de reglas, como que no se puede conducir marcha atrás o no se pueden atajar las curvas, sin infringimos varias veces estas reglas se nos descalificara.
En cuanto al apartado de tunning, veremos que ha sido muy reducido, ya no podremos tocar y cambiar cada uno de los elementos del coche, por ejemplo, la carrocería cambiara según instalemos mejoras, pero no seremos nosotros quienes la modifiquen (como en otras entregas). El juego tiene tres niveles de mejoras, además de poder adquirir piezas para mejorar la aerodinámica y piezas de competición, con lo que mejoraremos el rendimiento del coche, aumentando su nivel. Una vez tengamos todas estas mejoras adquiridas, algunos modelos de coche nos permitirán hacer un “arreglo de taller”, que es algo así como la puesta a punto definitiva, llevando a nuestro coche al máximo nivel de rendimiento que puede alcanzar.
En cuanto al aspecto visual, podremos cambiar la pintura de la carrocería y las lunas, las llantas y añadirle vinilos y pegatinas, que iremos desbloqueando según subamos de nivel de piloto.
Finalmente, podremos ajustar los reglajes a nuestro gusto, pudiendo hacerlo de manera simple o avanzada.
El juego cuenta con un buen surtido concesionario, donde están presentes los fabricantes y modelos más conocidos, divididos entre europeos, americanos y japoneses, y puesto que hay pruebas a las que sólo podremos acceder por nacionalidad del fabricante, será necesario comprar al menos un modelo de cada nacionalidad. El dinero para comprar nuevos coches y mejoras lo conseguiremos compitiendo, cuanto más alto estemos en la clasificación de una carrera, más dinero ganaremos, y subiendo de nivel.
En lo que a control se refiere, como decíamos al principio, el juego está más cercano a la simulación que al arcade, lo que hace necesario controlar el coche de una forma más precisa; ahora la velocidad y potencia de los diferentes coches se notará mucho más, volviendo el pilotaje más complejo a medida que nuestros coches ganan caballos. Eso sí, el control en sí es sencillo de dominar, usando los gatillos inferiores para acelerar y frenar y el stick izquierdo para la dirección, a unas pocas carreras que realicemos iremos haciéndonos con él. Como siempre, tenemos la posibilidad de elegir entre llevar marchas automáticas o manuales.
Respecto al apartado técnico, Need for Speed: Shift presenta unos gráficos y efectos de sonido trabajados y conseguidos.
Gráficamente nos vamos a encontrar un gran nivel de detalle, desde el interior del coche hasta la representación de los circuitos; de hecho, cada vez que mejoremos el coche, tanto el exterior como el salpicadero irán cambiando, por ejemplo, cuando hemos realizado el “arreglo de taller”, el cuenta kilómetros pasa a ser digital y el volante se convierte en uno de competición. Además, si nos chocamos contra otros coches o muros veremos saltar piezas y cómo nuestro coche queda dañado. En el momento del choque la pantalla se enturbiará y por unos momentos perderemos la noción de dónde estamos, dándole un toque de realismo. Algo que también podemos apreciar en la sensación de velocidad que consigue transmitir el juego, cuanto más rápido vayamos, todo se volverá más borroso, centrando nuestra atención casi por completo en lo que tenemos delante.
Los circuitos reales que aparecen en el juego son completamente reconocibles, así como las ciudades de Tokyo y Londres, donde podremos disfrutar de carreras por un circuito urbano.
En cuanto al sonido, el título cuenta con unos efectos muy realistas, el rugido de los motores al acelerar, los reventones al subir las marchas, el chirrido de los frenos, los impactos contra otros elementos, así como la respiración acelerada de nuestro piloto al chocarse, consiguen hacerte sentir que casi eres tú el que está sentado detrás de ese volantes.
El juego se acompaña de varias canciones de diferentes estilos, pero siempre movidas, muy en línea con la velocidad y las carreras; por defecto, en las carreras, salvo en el Drift, no suena música, pero podemos activarla si queremos, aunque siempre se oirá mucho más bajo que los efectos de sonido.
En definitiva, Need for Speed: Shift trata de acercarse más a la simulación, abandonando la senda que había venido siguiendo en sus última entregas, se vuelve así un título más deportivo y orientado a la conducción algo más realista, lo que puede alejar un poco a su público habitual, sin embargo, el juego ha sabido mantenerse en unos niveles de dificultad que permitirán a cualquiera acercarse a él, por mucho que la simulación se le resista, algo a lo que ayuda la posibilidad de ajustar casi al completo gusto los niveles de dificultad, así como los reglajes del coche. Dejando prácticamente a un lado el tunning y las persecuciones policiales, el titulo vuelve así un poco a sus orígenes, pero con nuevos ingredientes. Está por ver si podrá competir en un mercado donde títulos como Gran Turismo o Forza Motorsport están ya muy consolidados.
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