La siguiente entrevista -acompañada por vídeo íntegro de la charla, fotografías y audio- constituye la media hora que tuvimos para estar con Omar Sharif en Avilés.
Redacción, entrevista y transcripción: Natalia Calvo Vídeo y transcripción: Pelayo Mariño y Natalia Calvo. Fotografía, audio y vídeo: José Matías Moreno.
Omar Sharif se presenta ante los medios de comunicación generalistas y asturianos con una sonrisa en la boca. Nos abre la puerta del salón del NH Palacio de Ferrera como un botones y va saludando uno por uno a los periodistas que tenemos la suerte de poder sentarnos a compartir mesa con un grande del cine. Omar Sharif tiene 77 años pero un corazón juvenil y, aunque admite que ya no está para los trotes que llevó de joven y que ya no juega al casino, bromea con todos nosotros y nos enamora, aún más de lo que estábamos de él.
¿Tú sabes cómo me escogieron para hacer “Lawrence de Arabia”? No habían encontrado un actor en el mundo que David Lean dijese “Esto es un árabe”. Él quería que la cara del actor fuese árabe, para hacer contraste con O’Toole.
Nada más tomar asiento repasa uno por uno a los presentes, me mira y dice “ya está bien de tantos hombres, mirad, por fin una sonrisa bonita”. Y es entonces, cuando todos, creemos encontrarnos ante el galán Sherif Alí o el poeta Yuri Zhivago. Omar Sharif es un grande dentro y fuera de las pantallas. La siguiente entrevista -acompañada por el vídeo íntegro, fotografías y audio- constituye la media hora que tuvimos para estar con él en Avilés.
Empecemos hablando de la película que veremos hoy, "Disparadme", cuéntenos un poco de su papel.
Es una película pequeña, no había mucho dinero para hacerla. Pero el director era un hombre extraordinario que conocí en Nápoles. Yo adoro Nápoles, adoro el sur de todos los países del mundo, no me gusta estar en el norte. Ya sé que estoy en Asturias, pero yo soy del sur, del Mediterráneo.
Me gustan los napolitanos porque no dicen la verdad ni les gusta trabajar mucho, les gusta descansar. Por eso fui actor, porque no me gusta trabajar, prefiero aprender dos o tres palabras y decirlas delante de la cámara. No me gusta la gente disciplinada, que hace todo con disciplina. Me gusta la fantasía. Hice la película porque quiero a los napolitanos y porque cuenta la historia del reino de Murat, que era un general de Napoleón, el capo de la caballería que ganó todas las batallas de Napoleón. Estaba casado con la hermana más joven de Bonaparte y cuando Napoleón salió de Elba con intención de realizar más guerras, Murat, a quien le había propuesto ir con él, le dijo que era suficiente con las guerras que habían hecho. Así que le condenó a muerte.
En la película yo soy un viejo noble que tiene un nieto que participó en la guerra con el ejército francés. La película tiene como tema principal la “gentileza”. Es una palabra que adoro, viene del latín y no significa lo que hoy, que un gentil es un tonto, la gentileza, el “gentil uomo”, como los judíos que llamaron “gentiles” a los cristianos. Hay una escena con mi nieto en la que le digo que no olvide su gentileza, que no hay que perderla jamás.
¿Qué recuerdos tiene del rodaje de Doctor Zhivago en España?
Fue muy difícil porque David Lean me pidió algo muy complicado. Me dijo que quería que tuviera el papel principal pero que no actuase. Me dijo que no sabían cómo describir a un poeta en la película, que habían decidido hacer la película desde su punto de vista y que sólo tenía que observar sin mostrar emociones. Pero claro, yo no sabía que iban a poner esa música tan sentimental, con la Canción de Lara, con todo violines...
Después de un mes o dos de rodaje, vi que todos los actores hacían cosas muy interesantes y que a mí sólo me ponían la cámara al fin de la jornada delante y que tenía que mirar a ella. Así que, dos meses después, pensé que no volvería a trabajar y que los críticos me insultarían. Tuve una crisis tremenda una noche, lloré y hablé con David Lean y le dije que se había equivocado. Él me dijo que tuviera confianza en él y que si él hacía lo que pensaba, al final del film, todos los actores mirarían a la cámara. Pero que confiase y que todos se iban a fijar en mí. Fue así, pero desde este momento, comencé a hacer algo de melodrama porque tenía miedo de hacer el ridículo.
¿Se interesa por la política?
Sí, pero no de un modo activo. Tengo mis ideas, soy una persona más de izquierdas que de derechas, pienso que los artistas tienen que ser de izquierdas. Me acuerdo de las películas mudas de Charlie Chaplin, cuando no sabía qué era la izquierda ni la derecha. Cuando crecí, pensé en estas películas, sobre todo en Tiempos Modernos y vi que todo era de izquierdas. Me acordé de todo y pensé que tenía razón, que hay que tener corazón con los pobres.
Para mí, ser de izquierdas es ayudar a los más pobres. Yo tengo bastante más que un pobre, pero hay pocos más pobres que yo. Mi opinión es que hay que ayudarles. Yo no he sufrido en mi vida, tengo 77 años y no he sufrido. Cada vez que no tenía dinero, me mandaba dios dinero, no estaba seguro de por qué a mí, pero creo que era porque yo lo daba a otra gente. No lo tenía en el banco, no tengo dinero en las cuentas del banco, lo suficiente para el año. Yo he vivido siempre al momento, si no tenía más, hacía películas. Hice muchas películas malas porque no tenía dinero.
Se lo preguntaba por la Alianza de Civilizaciones que propone Zapatero.
No sé exactamente lo que propone Zapatero. Estaba en la televisión pero estaba ocupado con otra cosa. Obama para mí es dios sobre la tierra, puede ser que no sea bueno, pero habla muy bien. Me gustaba mucho Zapatero, no sé cómo está la política aquí.
Lawrence de Arabia es la única película sin mujeres. ¿Cómo pudo soportar el rodaje?
Había sólo una mujer, que era mi camello. No había chicas. Estuvimos un año en el desierto en Jordania, en las tiendas. Y luego en el sur de España, en Almería y en Sevilla. En Almería, en el 62 no había nada, estuvimos en Carboneras. Entonces vivimos mucho tiempo aquí. El Doctor Zhivago lo rodamos todo en Madrid, a las afueras, donde construimos todo Moscú, con el tranvía, las casas, los interiores, los exteriores. Nos habían dicho que el sitio donde siempre hay nieve en invierno era Soria. Fuimos en enero y fue el único año en el que no hubo nieve en Soria. Así que tuvimos que ir a Madrid y crear nieve artificial.
Quería preguntarle por Lawrence de Arabia, que puede contarnos sobre David Lean...
¡Despacito, despacito!
¿Qué recuerdos tiene sobre David Lean y Peter O’Toole?
Mi director es el que…¿Tú sabes cómo me escogieron para hacer “Lawrence de Arabia”? No habían encontrado un actor en el mundo que David Lean dijese “Esto es un árabe”. Él quería que la cara del actor fuese árabe, para hacer contraste con O’Toole. Al final, como no encontraba a nadie, dijo a su asistente que le trajese toda las fotografías de actores árabes. Eran mil fotos, escogió las fotos así, y ésta. “Si este señor habla inglés, tráelo y le hacemos un test”.
Y el productor, Sam Spiegel, vino a El Cairo y me pidieron que fuese a verlo al Hotel Sheperds, que era el más famoso en aquella época, y por suerte yo hablaba inglés. Hablaba inglés porque…, es una historia increíble, mi destino. Mi madre y mi padre no hablaban nada, sólo inglés y árabe. Yo estaba en la escuela de Jesuitas franceses, y hacía la misa y todas esas cosas, cogía el vino, muy rápido porque mis amigos pequeños querían que terminase la misa. Luego, a los once años…
Hace once años que no hablo español, porque cuando lo hago me acuerdo de mi madre y me pongo triste. Es la primera vez que vengo a España desde su muerte, en 1998.
Mi madre cuando nací pensó que iba a ser el hombre más divino de toda la historia, más guapo, más inteligente, más famoso y más todo. Así lo decidió. Entonces, cuando tenía once años, como muchos otros chicos, engordé mucho. Chocolate, todas esas cosas dulces, brf… Y mi madre se volvió loca, “¡Mi hijo es feo! ¡Qué voy a hacer con éste hijo horroroso, gordo, feo!”. Y mira lo que hizo mi madre; pensó “¿dónde se come peor en el mundo?” Y decidió que los ingleses hacen la peor cocina en el mundo. Y me mandó interno a una escuela inglesa, donde no podía comer nada, no se puede. Había muchos deportes, y jugué a fútbol, a todos los deportes; en seis meses estaba delgado como mi dedo pequeño, y mi madre estaba feliz. Si ella no hubiera pensado así, yo no hubiera sido actor. Hoy yo estaría gordo y sería comerciante de madera como mi padre. Cuando mis padres vinieron a vivir a España, hizo lo mismo, siguió siendo comerciante de madera.
(Entra el responsable de la productora y dice que se está terminando la entrevista, nadie le hace caso).
¿Qué recuerdos tiene de España?
Hice varias aquí. Hay una película que me gusta mucho, que era un desastre, pero representó a EEUU en el Festival de Cannes, el director era Sydney Lumet y la actriz era Anouk Aimeè, el festival la abroncó; cuando encendieron la luz al final, estaba yo sólo con Sydney Lumet, que estaba bravísimo, y la película me gusta mucho. No sé si pasa en España, pero es típica de lo que gustaría al público nuestro, es una historia sobre la celosía…, sí, los celos. Hace once años que no hablo español, porque cuando hablo español me acuerdo de mi madre y me pongo triste. Es la primera vez que vengo a España desde su muerte, en 1998.
¿Qué le ha parecido Avilés, la ha visitado?
De Avilés he visitado mi cama, que estaba divina, tengo una cama divina. Ha dormido en la cama el Príncipe de Asturias, en la misma cama. Estaba feliz ayer por la noche, dormí como un príncipe. Once horas, ¡once horas, te lo juro!, hacía muchos años que no dormía tanto. (Se acerca el responsable de la productora para decir que se acaba el tiempo). Pero yo estoy feliz, ¿qué quieres? Déjame en paz (al de la productora).
¿Tiene alguna espina clavada, como no haber recibido el Oscar todavía?
No… Estuve nominado, pero fíjate, la primera película que hice fuera de Egipto fui nominado al Oscar, y gané dos Globos de Oro, y luego otro por Dr. Zhivago como mejor actor, sin estar nominado en los Oscar, pero gané el equivalente tudesco, alemán, el Bambi, y dos años el Oscar francés por Ibrahim, el César, se llama. Todo esto sin comprender por qué.
Pero no está molesto, ¿verdad?
No, estoy feliz, muy bien, dame más.
¿Ha aprendido a jugar al mus, otro juego de cartas aparte del bridge, pero más español?
Pues no, español no. Jugué al bridge porque es un juego muy intelectual que me gusta, me gustan las matemáticas, era muy bueno en matemáticas en el colegio. Entonces me encanta, jugué mucho en el casino y perdí fortunas, pero desde hace tres o cuatro años dejé todo eso, porque tengo tres nietos, eran dos antes del último, y pensé que el tiempo que tengo en que no trabajo, mejor pasarlo con mis nietos, es más interesante que jugar a las cartas.
¿Con qué actor o director español le gustaría trabajar?
Trabajé, tu sabes que trabajé, hice un film sobre el capitán Nemo con Bardem, era un niño todavía. Yo era el capitán Nemo en la película, y el hijo de Bardem, que tenía ocho o diez años, estaba en la película. Pensé que era el Bardem que ahora es famoso, pero es un pariente, es el hermano, o el primo… El primo, el primo. Ese film pasó por la televisión francesa durante años, todavía se emiten los episodios. Lo grabamos en las Islas Canarias, pero…esa en la que solo hay volcanes… Lanzarote, en Lanzarote. Cuando me fui, dijo el gobernador que había una casa mía en Lanzarote, para hacer venir a los turistas, “la casa de Omar Sharif es ésta”.
Aunque Omar Sharif se siente cómodo y dice haber dormido once horas, el encargado de la productora insiste en llevárselo a descansar. Así que la entrevista concluye aquí. Pero, aunque somos todos periodistas y profesionales del ramo, es inevitable solicitar a Omar un autógrafo o una fotografía, que él accede encantado a concedernos. Pelayo me fotografía con él mientras tiembla visiblemente, a lo que Sharif pregunta “¿Qué le pasa? ¿Por qué tiembla? ¿Es tu marido?” “No, no, es el fotógrafo, es que está nervioso por ti, que quiere hacerse una foto contigo”. Después de varias fotos y algunos autógrafos, nos ordenan recoger los bártulos y salir de la sala para que se tome un café. Omar Sharif nos despide uno por uno y nos deja con la sensación, inequívoca, de que, a su edad, sigue siendo un galán.
Una de mis películas favoritas es "Lawrence de Arabia", que reúne a Sharif y a Peter O'Toole, ¿se puede pedir más? Siento envidia por no estar en mi ciudad natal esta semana, pero seguramente si hubiese estado allí habría temblado más que Pelayo, y no precisamente por haber sujetado la cámara durante más de media hora :meparto:
Usuario: eidián (18-Junio-09)
Totalmente de acuerdo contigo Sorsha: ¡qué envidia cochina! Uno de los pocos actores míticos que quedan...Y la entrevista preciosa. Alguien como Sharif no necesita más que mostrarse como es para seguir captando el inetrés de la gente. Lo dicho, que ya quedan pocos como él.
Usuario: Sorsha (18-Junio-09)
Muy buena, Felicidades a los tres!!!!!
pobre Pelayo ya me imagino la situación Omar Sharif diciendo... tranquilo que no te la quito xDDD
y una vez más.... envidia que tengo!!!!!!!
Usuario: Mithrand (18-Junio-09)
Magnífico trabajo de nuestros reporteros y muy buena rueda de prensa de uno de los actores míticos del celuloide, Omar Sharif, que aún continúa dando guerra por los platós. Una visión de la vida muy aleccionadora y sincera, una gran persona parece en las distancias cortas.
Felicidades, Natalia, Pelayo y José Matías almas: :caballo: