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Crónica del 27º Saló del Cómic de Barcelona |
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Otro año más, otro Saló del Cómic en Barcelona más. Y ahí ha estado nuestro reportero más dicharachero para contaros qué tal ha sido la experiencia este año 2009. Pasad a ver. |
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Antes que nada, quisiera reforzar la importancia literaria que puede tener contar algo desde un prisma más personal y subjetivo en lo que se refiere a narrar en forma de crónica (saltándose los detalles más personales y que puedan resultar de nulo interés al lector) las impresiones y los elementos que han compuesto el Saló del Cómic de este año. Ya lo hice el año pasado y repetiré la fórmula en este, tratando de no repetirme en varios de los argumentos que emplee, tales como la buena fortuna de pasar de la Estació de França a la Fira de Barcelona en la Plaça de Espanya o narrar las anteriores impresiones de los Salones en los que he estado. Así pues, sin más dilación, paso a comentar primero las exposiciones.
Superar el año pasado era difícil, puesto que tuvimos hasta una exposición sobre los efectos especiales y diseños de Guillermo del Toro que era la cima de las exposiciones que se podían ver a lo largo y ancho de este enorme recinto. Este año, aunque no hemos tenido nada igual, se han ceñido más en el cómic, estando el plato fuerte en la zona de las firmas de Ficomic. Allí podían verse varias exposiciones reunidas, destacando especialmente la de Pasqual Ferry, en la que pudimos contemplar el arte de este gran dibujante catalán, muy conocido por sus trabajos en Marvel y DC. Por ello, en ella pudimos ver varias páginas suyas originales de Warlock, de su estancia en la serie regular de Superman, de cuando estuvo en Superboy y demás. Pero destacaron con luz propia las páginas de sus obras más primerizas y personales, tales como Sebastián Gorza, La Ruta de la Medusa, Marius Dark y, muy especialmente, Cornelius Azzarus Fortune, ya que pudimos sorprendernos con una figura del susodicho personaje en escala real que era toda una sorpresa al internarse en la exposición. Ferry debía estar muy orgulloso de la misma, aunque un servidor echó en falta alguna que otra página de sus obras más recientes, como su paso por los Ultimate 4 Fantásticos.
El resto de las exposiciones de la zona tampoco desmerecen, siendo la de Cálico Electrónico una de las más interesantes. Esta serie de cortos animados de Niko ha trascendido de internet y del programa Flash para pasar a ser un cómic que está siendo publicado en diversos formatos en la actualidad. Así pues, la llegada de este peculiar personaje (más español imposible) al papel, es correspondida en el Saló con una exposición donde pudo verse la interpretación de este simpático superhéroe realizada por varios dibujantes y artistas de reconocido prestigio, siendo los más llamativos para un servidor los dibujos de Jan, Joaquín Reyes, Carlös Areces, Santiago Segura, Edu Martín, entre muchos otros. No se podía decir que las obras no fueran dignas de verse, pues había de todo, de todos los colores y estilos, lo cual era realmente ameno y divertido de contemplar. Además, pudo verse también merchandising muy variado y diseños originales del equipo de Niko para la serie Flash, así como un vídeo de varios anuncios chanantes protagonizados por los personajes de Cálico: Destacar también que, para hacer publicidad de la exposición, por el Saló se paseaban las Caliquettes, para gusto del personal masculino de este evento.
Y ya que hemos mencionado antes a Carlös (Areces), cabría decir que protagonizó la exposición más divertida y refrescante de todo el Saló. Con él no podía ser de otra manera, ya que con su magnífico y muy personal estilo nos obsequió con una exposición muy bien pensada, con una estética retro cañí sesentera española que recordaba a sus propios cortos animados de los Klamstein, creando un contraste brutal entre sus muy modernos dibujos metidos en unos marcos realmente pasados de moda que no pegaban ni con cola. Sin embargo, la mezcla es fantástica y un auténtico despiporre, como debe ser, potenciando las descacharrantes instantáneas con las que nos brindó sobre los títulos de varias películas transformados y deformados al gusto de este peculiar cómico. Así pues, pudimos ver cosas como Instinto Jurásico (con un T-Rex haciendo la famosa pose de Sharon Stone del cruce de piernas), Lorca la Ballena Asesina (hay que verlo para creerlo), La gata sobre el tejado the Thing (simplemente sensacional) y KONG faldas y a lo loco, entre otros. Parece que la imaginación de este actor, cómico y dibujante no tiene límites. De lo mejor que se podía encontrar.
Luego teníamos una exposición dedicada a Cels Piñol, con varias páginas originales de su serie más conocida: Fan Hunter. Una muestra de cómo este peculiar dibujante se documenta y sabe dibujar mejor de lo que parece a simple vista, siendo sus acabados en tinta lo que más me llamaron la atención. Para adornar la exposición, teníamos una serie de cuadros y de figuras de la serie que supongo que fueron un punto de interés para todos aquellos lectores de la misma.
Aparte, para poner el punto serio, teníamos la no menos importante exposición dedicada al ganador del año pasado: Paco Roca, con varios originales de Arrugas muy bien presentados, con bocetos y notas aclaratorias, siendo las muestras más interesantes todas aquellas páginas inéditas que no pudieron verse en la publicación de la obra, destacando así cierta portada eliminada o un pin-up que me dejó con la boca abierta, por su mentirosa sencillez y acertada parquedad de recursos. Como casi todo lo que puede verse de este dibujante, por supuesto.
Comentando con mucho menos detalle, pero sin pretender quitarle importancia, también tuvimos en esa zona una exposición dedicada a Jazz Maynard y varias obras de Fanzine Enfermo. También con originales y varias muestras muy interesantes.
Para los amantes del cómic pulp más clásico, podía encontrarse en la entrada del mismo Saló una exposición bastante interesante de Alex Raymond, ni más ni menos que varios originales de Flash Gordon. Con ellos pudimos contemplar las diferentes técnicas y recursos que se empleaban en una época donde la paleta de colores que ofrece la informática hoy en día era impensable. Lo único negativo fue que, por mucho que la manera de colocar las obras fuera original, sobre una estructura que formaba una gran masa de nube en espiral producida por un cohete que suponía que el final de la susodicha, resultaba incómoda la disposición de las obras para todo aquel que quisiera internarse a contamplarlas, ya que era un espacio muy reducido para tanta gente que había buscando contemplar el arte de Raymond desde sus planchas originales. A pesar de ello, un lujo para el Saló de este año, sin duda.
Sin extenderme mucho más con las exposiciones, no quiero terminar sin mencionar una curiosísima muestra de varios de los dibujos dedicados al nuevo presidente de los Estados Unidos: Barack Obama. Desde luego que era curioso verlo interpretado por varios artistas, especialmente viéndolo pasado por el filtro del propio Francisco Ibáñez, entre otros muchos artistas que dieron su visión de este político tan querido en tan poco tiempo. Más escondido (quizá demasiado), estaba Jim Lee por la misma zona, unos pocos originales de este famosísimo artista coreano hicieron las delicias de todos aquellos fans que buscaron con fervor sus páginas. Aunque la verdad, supieron a poco, teniendo en cuenta que hasta el propio Diego Olmos contaba con un emplazamiento mucho más envidiable, sin desmerecer la obra de éste último. Cerca de Jim Lee pudimos ver también varios originales de S. Gipi y Victoria Francés.
Y ya que comentamos la exposición de Diego Olmos, decir que estaba en una esquina bastante privilegiada, coronada por un maniquí vestido con un traje original de Batman de las últimas películas dirigidas por Christopher Nolan. A decir verdad, ver los originales de este artista supuso una buena publicidad para su publicación del Saló: Batman Barcelona. Por lo que eran de gran curiosidad para todos aquellos que se hicieron con dicho álbum. Por otro lado, y ya que estamos con dibujantes españoles, tuvimos también una muy completa exposición de Esther de Purita Campos, para loor y gloria de todos aquellos fans (más chicas que chicos) de este clásico de la historieta española, siendo el referente más claro del cómic adolescente pop español de los 70, protagonizado por la que da nombre al título, con sus amores, anhelos, conquistas y desventuras. Y para terminar con los dibujantes de este país, qué mejor que acabar con el autor del cartel de este año: David Rubín, cuyo estilo indie resulta tan interesante como atractivo.
En cuanto a exposiciones colectivas tuvimos Fútbol en viñetas, que llamaba poderosamente la atención debido a la proximidad del famoso y tan festejado triplete que consiguió el Barcelona este mismo año. Así pues, en ese llamativo emplazamiento compuesto por varias figuras de jugadores, una portería y hasta una lona colocada de manera que emulaba un enorme campo de fútbol con su público (compuesto por personajes de cómic, cómo no), pudimos ver varias obras de diversos autores que tenían que ver con el fútbol. Las más destacables fueron las del Capitán Tsubasa con el uniforme del Barcelona, realizados por su creador y las páginas de Eric Castel. En forma de sátira y humor ya teníamos varias muestras de dibujantes de corte humorístico de sobra conocidos como Forges, Ferreres o Gallego y Rey.
También tuvimos exposiciones sobre varias zonas de las calles de Bruselas y Valonia que eran ciertamente impresionantes por el simple hecho de tener a personajes de cómic confundiéndose con el entorno, haciendo este medio tan popular e importante como otros. Y es que varios artistas rinden homenaje a este llamado noveno arte en las calles de estas ciudades que valoran y potencian el valor cultural de la historieta.
El resto de las exposiciones colectivas estaban destinadas a ofrecer las obras premiadas en varios concursos y hubo de todo un poco, desde tiras cómicas hasta obras más serias y de corte más costumbrista.
Como se puede ver, en cuanto a exposiciones hubo un poco de todo, para todos los gustos y edades, dando interés al Saló junto a las conferencias, las clases magistrales, los concursos, la zona de los videojuegos, los talleres, las firmas y demás. Demostrando que este evento va más allá de ser un mercadillo.
Aunque claro, esa función como local para potenciar las ventas tampoco se la quita nadie, ya que para algo estaban los eternos estantes de varias librerías especializadas y de las propias editoriales. Destacan las de siempre, como todos los años y sin mucha variación. Por un lado, en cuanto a librerías, logran ofrecer un gran servicio la siempre completísima Universal Cómics, Imágenes Cómics, Alien el 8º Coleccionista, etc. Son demasiadas como para nombrarlas todas, y es que en cada una podía encontrarse cualquier cosa, salvo si no llegabas a tiempo, ya que algunas colecciones o tomos se encontraban a duras penas y se agotaban enseguida, destacando From Hell en mi caso y Batman Barcelona en particular.
Como siempre, en cuanto a stands de editoriales las más destacables acabaron siendo Glénat, Norma Editorial, Panini, el stand de El Jueves, Ediciones B y Planeta de Agostini. Esta última contó este año con los personajes de Watchmen pululando por el Saló junto a Supergirl, Superman, Green Lantern y Batman. El stand, como siempre, el más grande pero también el más incómodo a la hora de entrar y hacer la compra por su procedimiento de tienda particular, con sus cajeras y estantes. No es que esté mal, pero la exageración de grapar bolsas y que te registren es un tanto molesto. Entiendo que deben tomar precauciones porque otros años han tenido problemas de robos y demás, pero desde luego ralentiza mucho el ritmo del Saló comprar en dicho stand. Por otro lado, los de Glénat, Norma Editorial, Ediciones B y El Jueves, son los de siempre, bastante normales y con las novedades a disposición de quien las desee, estando el Jueves este año un poco más recatado, al no contar con la famosa portada censurada del año pasado, que tantas risas proporcionó a muchos. Aún así, acercarse a ese stand es obligatorio, sólo por ver a los artistas y charlar con ellos ya merece mucho la pena. Panini, sin embargo, es el stand más “pobre” de todos los nombrados, con carácter más publicitario que dirigido a las ventas. Eso sí, como siempre, podían obtenerse algunos ejemplares gratuitos con los “Puntos Panini” (por una compra superior a cierto precio que no pude comprobar).
Este año, al contrario que el año pasado, no hubo tanto stand dedicado a las películas de superhéroes o adaptaciones de cómic debido a la ausencia de novedades en lo que queda del 2009. Esa ausencia, sin embargo, la suplió con creces la zona de los stands dedicados a los Fanzines. Y es que señores, esa zona pequeña y recatada acaba siendo siempre la más frecuentada. Por algo será, y es que los artistas que allí se reúnen son los más divertidos de todos, ya que están dispuestos a todo con tal de vender y se codean de tú a tú con los fans. Este año han destacado sobre todo los fanzines de Sivil Guar, Pardillos, Le Potage, Super Franky Cola, Kaspa TV, Harry Potra, Hotel Safari, entre muchos otros. En serio, aunque a veces pueden ser un poco pesados tratando de venderte algo, merece muchísimo la pena pasarse por allí. Calidad hay de sobra y cómics para todos los gustos. Para un servidor fue una grata experiencia recibir varias firmas y ejemplares gratuitos, además de compartir algún que otro choque de manos muy agradecido por estos artistas potenciales. Para mí son la salsa del Saló. Apoyémoslos.
Y como siempre, también pudimos encontrar una Cómicteca para descansar en el amplio espacio del recinto, para leer un poco y relajarse entre tanto bullicio y papeles. Así como una Sala de Conferencias muy interesante, la Escuela Joso como siempre sirviendo de Taller mejor que el propio Taller de Cómic del Saló, la Sala de Actos, las Firmas en todos los stands y, una cosa que me llamó bastante la atención, una zona reservada para los videojuegos. Sí, siempre ha existido una, pero este año se ha ampliado bastante y separado de la zona de los cómics, ya que se ubicó en la zona del bar con muy buenos resultados. Con mucho espacio y sin molestar, ya que tampoco tiene mucha razón de ser en un evento dedicado al noveno arte.
En resumen, este año no llama tanto la atención con respecto al pasado, que contaba con más novedades y elementos mucho más jugosos para el fan en general. Sin embargo, sí es cierto que se ha hecho mucho más hincapié al cómic y menos al cine, los videojuegos y otros artes, con más exposiciones que nunca y de todos los colores (nunca mejor dicho), así que casi podría considerarse como algo positivo. Nuevamente, hemos contado con la visita de bastantes dibujantes de renombre pero se han quedado parcos en cuanto a guionistas, echándose en falta escritores que llamen la atención, ya que ellos son igual de importantes y parece que estén en un segundo plano de una manera algo injusta.
Por lo demás, sigue siendo un evento de visita obligatoria para todo aquel fan que adore este arte de las viñetas y bocadillos. Seguiremos informando.
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