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Creado en los principios de los años cincuenta, en la Timely por un joven Stan Lee y Bill Everett,recuperamos a un anodino empleado de banca, capaz de convertirse en algo mas... |
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La línea Max de Marvel Comics se apunta al tirón que dentro del mundo del cómic y la literatura está teniendo el resurgir del fenómeno de los muertos vivientes. Retomando un clásico concepto de la editorial Timely, predecesora de Marvel Comics, el autor Kyle Hotz crea un par de miniseries que Panini nos acerca en un práctico tomo unitario dentro de la línea 100% Marvel.
La primera miniserie, argumentada y dibujada por Kyle Hotz y guionizada por Lan Medina, nos acerca a la clásica historia de zombis: Simon Garth es un humilde empleado de banco que por dárselas de héroe termina siendo rehén de los atracadores, durante la fuga de los mismos se estamparán con un extraño vertido tóxico y una horda de muertos vivientes dirigiéndose hacia ellos, lo que les llevará a refugiarse en una estación de servicio donde se encontrarán con el resto de supervivientes de esta amenaza teniendo que colaborar juntos para encontrar una vía de escape, venciendo no sólo a la amenaza que representan los muertos vivientes sino a ellos mismos.
Esta primera miniserie cuenta con todos los elementos dignos del género de zombis: el brote de un virus desconocido del que se averiguan las causas, un grupo de gente moralmente ambigua que debe ser apartada del resto del grupo, infectados que ocultan su condición, y una horda final de ataque de los muertos vivientes. Sin duda, lo mejor llevado de esta miniserie es el color dado a las escenas por el colorista Dan Brown y el estilo caricaturesco oscuro y afilado que en muchas ocasiones nos recuerda al genio Richard Corben
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La segunda miniserie de Zombi: Simon Garth retoma los acontecimientos en el final de la miniserie Zombi. Aquí, Hotz, como autor completo de la obra, nos encamina hacia las desventuras del pobre Simon Garth que, nuevamente, en un acto de heroísmo, quedó infectado y transformado en un no-muerto, pero como ya le ocurriera a su predecesor en la colección Tales of the Zombie, mantiene su personalidad y recuerdos humanos, por lo que nos encontraremos que este antihéroe, al más puro estilo de la Cosa del Pantano de Alan Moore, se dedica a vagar por la geografía de Estados Unidos al rescate de los pocos supervivientes de la infección zombi. Nuevamente es de señalar que cuenta con los principales ingredientes del género puesto que nos encontramos con la moralidad ambigua de los humanos entre confiar en lo desconocido o tener una muerte segura. Esta miniserie cuenta con unas escenas muchísimo más violentas y explícitas en cuanto a los ataques zombis, su alimentación y la defensa de los humanos contra ellos, pero como si de un film de Romero se tratara, toda esta épica llega a su punto más álgido con el ataque desesperado de los civiles contra la horda de muertos, en la que Simon deberá decidir si hacer caso a su mente o a su hambre, aunque dramas existenciales aparte, no faltarán los órganos y vísceras desparramadas, las amputaciones y los “headshot” y un sinfín de bonitas explosiones. Un cómic imprescindible para los amantes del género y que como viene siendo tónica en los cómics que llevan la etiqueta de “para adultos” se caracteriza más por un sinfín de situaciones violentas y ofensivas que por que realmente tenga un argumento que no pudiera seguir un niño de 8 años.
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