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Tim Sale es un artista excepcional que tiene el buen gusto de realizar miniseries de cierta calidad que son publicadas en España en cómodos tomos de tapa dura. Superman Kryptonita es una de sus últimas obras. ¿Merece la pena? |
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Aunque en el prólogo comento ya de partida la importancia que tiene el célebre autor Tim Sale, archiconocido gracias a su labor en la famosa serie de imagen real de Héroes como ilustrador principal y por sus trabajos junto a Jeph Loeb como pueden ser Batman Largo Halloween, Batman Victoria Oscura, Superman Para todas las Estaciones o sus miniseries de “colores” en la editorial Marvel, también habría que hacer hincapié en la labor del guionista del tomo que nos ocupa, otro autor que en el mundo del comic book y la animación tiene cierta relevancia: Darwyn Cooke.
Este guionista y dibujante es un autor completo que sorprendió a propios y extraños gracias a su obra maestra hasta el momento, la maxiserie conocida como The New Frontier, que incluso ha tenido una adaptación animada bastante solvente, aunque ni de lejos superior al cómic original. Este privilegio le vino concedido no sólo por su estilo cartoon o la indiscutible calidad de la obra, sino también porque es amigo de Bruce Timm, el culpable de que la animación de DC en la Warner Bros haya alcanzado cotas de calidad inimaginables (no obstante, fue el culpable de que Batman The Animated Series fuera realmente espectacular). Digo esto porque es esencial para entender la carrera y el estilo de Cooke, que aterrizó en los cómics casi por accidente, empezando en obras menores como Batman Ego o su corta labor en la editorial Marvel. Fue, sin embargo, en la colección regular de Catwoman donde empezó a labrarse un nombre y una fama que no ha ido más que en aumento gracias a su inusitada creatividad en los guiones, cosa que demostró en El Gran Golpe y, más tarde, en la ya mencionada The New Frontier. Más adelante se atrevió a relanzar a The Spirit, la famosa obra del fallecido Will Eisner (en paz descanse), que ha recibido numerosas críticas positivas y tuvo una gran acogida por parte del fandom. Con un historial como este y junto a Tim Sale, no cabe duda de que Superman Kryptonita se convierte, instantáneamente, en una pequeña golosina para todo aquel que conozca a los autores implicados.
Así pues, para entender qué tienen de bueno los guiones de Cooke hay que observar su amor por los superhéroes clásicos, aquellos que son inmutables e incorruptibles que defienden algo a toda costa y con total altruismo. Este autor completo se caracteriza por haber leído muchos cómics y colecciones de la editorial DC pre-Crisis, cuando atravesaba la conocida Edad de Plata. Por tanto, le fascinan los guiones repletos de imaginación protagonizados por personajes preocupados por hacer el bien por muchas trabas que encuentren por el camino. Sabiendo esto, es fácil adivinar qué es lo que podemos encontrarnos en Superman Kryptonita, y no es otra cosa que una historia que pretende centrarse en la vulnerabilidad del superhombre de acero y lo mucho que esto le preocupa al experimentar el dolor de primera mano tras tanto tiempo mirando a la muerte desde muy lejos. La célebre kryptonita no es más que una agradecida excusa para pasearnos por los miedos y las inquietudes que pueda tener la mente de un extraterrestre prácticamente invulnerable que ama a la humanidad más que a sí mismo, como buen boy scout que es, criado humildemente en una granja.
El propio Cooke, en la introducción del tomo, ya explica las dificultades y los miedos a los que debe enfrentarse cualquiera a la hora de escribir sobre Superman. Un personaje tan complejo y fascinante que carece de una línea de continuidad única y que ha sido reinterpretado en mil ocasiones de muchas maneras distintas. De hecho, es muy probable que en una conversación tres personas puedan tener una imagen diferente de Superman, con un origen distinto o incluso con diversos poderes o acompañantes. Tal es dicha complejidad que Cooke no quiso jamás centrarse en la continuidad actual del personaje, sino que quiso realizar su propia versión no del manido origen, sino de la propia kryptonita. En otras palabras, quiso reinterpretar la primera vez que el superhéroe se encontró con su propio talón de Aquiles y cómo, de esa manera, conoció su propio origen. Para ello, al principio decidió buscar la primera vez que apareció el famoso mineral mortal para el superhombre, que fue en el serial de la radio que narraba las aventuras del personaje. No obstante, acabó encontrando más atractiva la historia que el inmortal Bill Finger escribió en la colección regular de Superman, con su inusitada imaginación y fantasía.
De esta manera, Cooke hizo completamente suya la historia, hasta el punto en que no tuvo nada que ver con la que escribió Finger en el pasado. Así fue como nació el gangster conocido como Tony Gallo, un personaje de gran relevancia en esta trama cuya ambigüedad y misteriosos intereses no son realmente descubiertos hasta el final en un guión repleto de giros, sorpresas y conspiraciones provocadas por varios personajes entre los que Luthor brilla con identidad propia, obteniendo incluso alguna que otra victoria pírrica. Se hace hincapié en la vulnerabilidad de Superman tanto en lo físico como en lo psicológico, profundizando en todo esto con la ayuda de secundarios tan imprescindibles como la inalcanzable y arrebatadora Lois Lane, el carismático (sí, aquí sí, garantizado) Jimmy Olsen o los muy necesarios y queridos Pa y Ma Kent de la apartada y serena Smallville.
Por tanto, aunque estemos ante un cómic con un sabor añejo que rememora los años en los que los superhéroes eran puros y honestos, no deja de tener especial interés y, sobre todo, un toque moderno con momentos impactantes y personajes que están más allá del bien y el mal. Cooke, aunque clásico, no es repetitivo, ni aburrido, ni tan siquiera resulta ñoño o anticuado, logra mantener un equilibrio que es de agradecer en estos tiempos que corren, donde se confunde modernismo y oscuridad con alta calidad, cuando los superhéroes pueden ser luminosos en historias oscuras o que traten temas tan interesantes e importantes como el miedo o el jolgorio que pueda sentir un hombre de acero al experimentar la muerte de cerca por primera vez. Así pues, aunque no se trate de su mejor obra, ya que indiscutiblemente The New Frontier sigue esgrimiendo ese merecido privilegio, el guionista y, no en esta ocasión, dibujante logra realizar un cómic que se lee con agrado y con la sonrisa de un niño, puesto que resulta interesante y divertido por partes iguales, que ya es de agradecer en estos tiempos donde leer algo de Superman puede resultar pantanoso, rancio o aburrido.
Aunque nada de todo esto sería lo mismo sin Tim Sale, que logra que no echemos de menos el divertido trazo del propio Cooke. Y es que Sale es un dibujante de los que crean escuela, con un estilo propio tan auténtico como atractivo. Elegante, con un trazo ágil, expresivo y muy dinámico, este dibujante es de los pocos que consiguen mejorar con creces cualquier guión, haciéndolo agradable de leer y dotándolo de una personalidad única. En otras palabras, leer un cómic de Tim Sale da gusto, no sólo por el ambiente que es capaz de ofrecer en cualquiera de sus páginas, sino también por su innata capacidad para ofrecer el mejor encuadre posible en cualquier situación o su talento a la hora de dar vida a los personajes, haciendo que todos se muevan con un carácter único. Su entintado, a base de tinta y pincel, nunca fue tan agradecido como en este tomo, donde cada número comienza con un retazo de la historia del habitante incrustado en la piedra conocida como kryptonita dibujado con una sencillez tan hechizante como abrumadora. A decir verdad, se me acaban los calificativos positivos para este autor.
Eso sí, sería injusto que terminara de hablar del aspecto gráfico del cómic sin mencionar al colorista Dave Stewart, que con sus sombras imposibles pero fascinantes y su acertadísima paleta de colores consigue potenciar un dibujo que ya de por sí no necesitaba ninguna mejora.
¿Qué puedo decir que no haya dicho ya? Este tomo es una visita obligada para todos aquellos que valoren el arte de Tim Sale o las buenas historias de Superman, las que merecen la pena y quedan imborrables en el recuerdo. Además, la edición de Planeta merece un diez y todos los euros que vale.
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