|
|
Suzanne es una madre divorciada que trabaja de narradora en un espectáculo de marionetas. Con poco tiempo para dedicar a su hijo Simón, decide contratar a Song Fang, una estudiante taiwanesa, para que haga de niñera y acompañe a Simón a sus clases de piano. |
|
Título: El vuelo del globo rojo
Título Original: Le voyage du ballon rouge
Género: Drama
Nacionalidad: Francia
Estreno: 17 de Abril de 2009
Director: Hsiao-hsien Hou
Actores: Juliette Binoche, Simon Iteanu, Fang Song, Hippolyte Girardot, Louise Margolin, Anna Sigalevitch
Suzanne es una madre divorciada que trabaja de narradora en un espectáculo de marionetas. Con poco tiempo para dedicar a su hijo Simón, decide contratar a Song Fang, una estudiante taiwanesa, para que haga de niñera y acompañe a Simón a sus clases de piano. Entre ellos dos pronto se establecerá un mundo de complicidades, donde un misterioso globo rojo les acompañará por todo París. Una interpretación asiática del clásico francés “Le Ballon Rouge”, ganadora de la Palma de Oro del 56.
Bien amigos, esta es la sinopsis, copiada frase a frase del tríptico con que obsequian a la crítica y prensa antes del pase del film. Desde que acabé la universidad no me había visto obligado a copiar tanto, y es que les he de confesar que no he sido capaz de crear una sinopsis para esta película. No sé si el problema es mío porque estoy un tanto limitado para este trabajo, o quizá el problema es de la película, porque no pasa nada de nada en ella, y por tanto parece un tanto ridículo hacer una sinopsis de la misma, porque uno simplemente no sabe qué contar.
Desde el comienzo de la película vamos buscando que pase algo, un conflicto que nunca llega. Sólo hay dos puntos en la “historia” que se pueden acercar a ello. Una escena donde Suzanne (Binoche) exige al amigo de su marido que le pague el alquiler de la casa donde vive, y otra donde hay una discusión telefónica con el marido, para ver si vuelve de una puñetera vez a casa. Eso es lo más interesante que ocurre en los 113 minutos de película. La au pair va a comprar el pan, el niño da clases de piano (toca fatal, por cierto), mudan el piano de sitio, la madre ensaya con las marionetas, la hermana se lleva al chaval a tomarse un refresco, la taiwanesa graba al niño jugando al pinball, andando por la calle… Ah, y de vez en cuando sale un globo rojo mareando por la escena. Se hace, pues, soporífera, larga, insoportable. Ya desde la primera secuencia cansa, uno comienza a sospechar que va a ser una película de esas “innecesariamente largas”, y efectivamente, lo es. Insufriblemente larga. Hay un plano de más de dos minutos de un globo rojo yendo de un lado para otro, acompañado de una música somnífera que no le hace ningún bien. Sam Mendes y su vuelo de bolsa coreográfica en “American Beauty” estuvieron muy bien, pero esto no tiene nombre.
Mientras vuelvo a leer el párrafo anterior me doy cuenta de que quizá he sido un poco duro y tenga una percepción equivocada, pero luego recuerdo que no uno, ni dos, sino tres críticos se marcharon a mitad de película. Me acuerdo de que yo tuve que ser torturado hasta su completo fin, y esto me hace seguir con el siguiente párrafo.
En una entrevista, el director de la cinta comenta que tuvo problemas con el chico porque sólo le permitían trabajar 30 días, y al parecer no fue capaz de conseguir que expresara las emociones que él quería. Esto se ve claramente, porque el niño la verdad es que durante toda la peli va a su rollo, y da la sensación de que nunca le pasa nada.
Pero bueno, no todo es malo en la película. Debemos resaltar la valentía Hou Hsiao Hsien a la hora de dar libertad a los actores para crear ellos mismos los diálogos mediante la improvisación. Este sistema de trabajo dota al film de frescura y naturalidad, y hace que las secuencias estén muy vivas. Su estilo recuerda a Bernard Rose (Candyman), abundante cámara en mano, plano secuencia y ausencias de plano/contraplano. También es interesante (y quizá gratificante) ver lo que pasa dejando la cámara encuadrada y casi sin tocar, y que el peso de la secuencia recaiga sólo en los actores, sin ediciones posteriores, sin cortar y sin adornar ni manipular. Son ellos y punto, no hay truco ni cartón.
El trabajo realizado por Binoche hay que reconocer que es envidiable. Un personaje muy bien construido, con una personalidad y manera de ser muy bien definidas, con su propia manera de hablar y moverse. Creíble, natural, con una línea de pensamiento muy clara, y sin perder línea ni personaje en ningún momento. El problema es que quizá en cada secuencia el personaje tiene claro hacia dónde va en ese momento, pero no hacia donde se dirige en la historia. El problema es que no es una historia con principio, nudo y desenlace. No hay un detonante, un conflicto lo suficientemente importante que haga a los personajes actuar. Ellos pasean por la película sin que pase nada relevante.
Es un trabajo muy bueno en el sentido realista, porque da la sensación de que estamos mirando realmente por un agujerito a una familia que perfectamente podría existir en un barrio de París. Es como estar espiando a los vecinos, el problema es que a veces a los vecinos no les ocurre nada interesante, y a estos en concreto no les pasa nada lo suficientemente llamativo como para hacer una película de sus vidas. El problema en mi opinión es que todo este esfuerzo y atrevimiento caen en saco roto al ser dirigidos a ninguna parte, a no contar nada, a crear una foto familiar vacía e insulsa.
|
|
|
Página 1 de 1
|
|
|
 |
|
|
Version imprimible
·
Recomendar a un amigo |
|
 |
|
|
|
 |
|
No se permite la reproducción íntegra de este artículo. Para reproducciones parciales o citas, consultar el apartado de NOTAS LEGALES
|
|
|
|
 |
 |
 |
 |
 |
|
|
| |
|
|
|
 |
|