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En exclusiva para Wii llega silenciosamente a nuestras tierras la última entrega de la saga Tenchu, Shadow Assassins nos invita a ponernos en la piel de los inefables Ayame y Rikimaru para devolver a la saga el esplendor perdido ¿lo conseguirá? |
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El tema de los ninjas siempre ha sido un tema recurrente en la fantasía, inspirador de, entre otras cosas, series, películas, videojuegos y la cultura popular si me apuras. Ha habido muchas formas de tratar a estas letales figuras del Japón feudal, en muchas ocasiones saliéndose muy del papel de lo que era un ninja en su época.
Mucha presencia han tenido los ninjas en el mundo del videojuego. Si tuviésemos que enumerar sagas protagonizadas por el contrapunto del samurai se nos vendrían algunas a la cabeza, probablemente Tenchu se nos ocurriría tarde o temprano. La saga destaca muy especialmente por recuperar la figura del ninja tradicional: un mercenario especialmente entrenado para tareas poco ortodoxas como asesinato o espionaje o acosando al enemigo vía guerra de guerrillas valiéndose de artilugios. El mito del ninja se ha exagerado con el paso de los años, siendo un ejemplo hiperbólico la archiconocida serie manga Naruto. Podríamos decir que la saga Tenchu es de las pocas que realmente (vale, todos sabemos que los argumentos de Tenchu no son muy realistas, pero estamos en un videojuego) trata al ninja como lo que realmente es.
Iniciada en PlayStation (one) Tenchu es una de esas sagas que, sin provocar un hype a lo Metal Gear con cada nueva entrega, consigue forjarse una reputación y se hace con un nada despreciable grupo de seguidores. Al igual que muchas sagas, Tenchu empezó muy bien, en el sentido de que el primero se convierte en un juego de culto, pero con el paso de los años, con la proliferación de spin-off, siempre queda ese regustillo de “vale, está bien, pero como los primeros no hay nada”.
La última entrega, Tenchu Z, supuso cierta decepción para los amantes de la saga y la dejó en el olvido. Ahí siguió hasta que se realizó el sorprendente anuncio de un nuevo Tenchu que se realizaría exclusivamente para Wii, la noticia sorprendió a propios y extraños. Muchos fans se interesaron por la nueva incorporación a la saga (sobre todo tras saber que participaría el equipo del primer Tenchu) y ya lo tenemos aquí ¿resurgirá la figura del ninja o se esfumará en una bola de humo? Tenchu: Shadows Assassins supone la llegada de la saga en exclusiva para la blanca de Nintendo.
Lo primero y más importante de todo es que vuelven los dos protagonistas por excelencia de la saga: el taciturno ninja Rikimaru y la impulsiva kunoichi Ayame. Si bien se les han unido otros personajes como el médico Tesshu, secreto de Tenchu 3 o la jovencísima Rin de Fatal Shadows, esta pareja son la insignia de la serie. Ya no hay que crearse ninjas como en el Tenchu Z, es hora de volver a jugar con los veteranos.
El argumento de Tenchu: Shadow Assassins no es demasiado complicado. El noble Goda y su familia vuelven a estar en problemas y el mal azota sus tierras, temiendo a un enemigo que conspira contra él desde las sombras, Goda envía a su fiel Rikimaru a investigar. Tras una escaramuza contra un mercader tripón amante de las mujeres castas y puras, se revela el mal con la llegada de una adivina a la casa de Lord Goda, que resulta ser una asesina con un buen par de melones que secuestra a su amada hija: la princesa Kiku. Ayame se lanza en su persecución mientras que Rikimaru es enviado a continuar con la investigación del mal oculto en el reino. Por supuesto, el secuestro no es más que la punta del iceberg de una serie de caóticos acontecimientos que están a punto de suceder.
Si bien el argumento no difiere en demasía de otras historias de la saga, seguramente gustará a los seguidores, ya que es algo más elaborado de lo habitual y además tiene referencias a otros Tenchu que sólo quienes se los hayan jugado bien y en su totalidad entenderán.
Jugabilidad
Tenchu siempre ha estado orientado al sigilo más que al combate directo, con sus más y sus menos, deslizarse sin ser visto y matar a los enemigos desde las sombras ha sido el pan nuestro de cada día dentro de la saga. Para los amantes de este tipo de juego, Tenchu Shadow Assassins ha enfatizado esto todavía más, si cabe, que en otras partes, la coletilla Shadow Assassins cobra gran importancia en el juego que nos ocupa.
Al igual que siempre, el juego está organizado en forma de misiones, estas nos desafiarán casi siempre a asesinar a algún personaje importante, cada misión se divide en pequeñas partes delimitadas por antorchas azules. Lo primero a destacar es que, al revés de lo que estamos acostumbrados, el juego prescinde de los espacios abiertos. Si bien en títulos como Tenchu la Ira del Cielo nos encontrábamos con grandes niveles llenos de estancias que visitar y estructuras a las que subirse, Shadow Assassins apuesta por un diseño de misiones lineales, donde tendremos el camino prefijado y rara vez nos perderemos. Esto es un arma de doble filo, por un lado los que se desesperaban con los gigantescos escenarios de juegos anteriores pueden encontrar un juego más directo, pero para los que disfrutaban explorando cada rincón y correr por los tejados pueden llegar a encontrar los escenarios monótonos.
Como ya se ha dicho, el sigilo ha sido enfatizado. Para comenzar, nuestros ninjas han perdido algo de agilidad con respecto a juegos anteriores, se mueven a menos velocidad y sus saltos son considerablemente menores. Por el contrario, han adquirido una mayor capacidad para moverse en las sombras, de hecho, son el mejor aliado del jugador en Shadow Assassins. El juego sigue con los postulados: llega de un lugar a otro matando a los enemigos en silencio sin ser descubierto, para realizar esta misión con éxito contamos con nuestro sexto sentido. Una luna situada en la parte inferior de la pantalla nos indicará el estado de los enemigos cercanos, de manera que si es amarilla los enemigos no nos ven, pero estamos al descubierto, mientras que si nos ocultamos en algún sitio, como los arbustos, esta será negra y no sabrán que existimos (a no ser que estén en guardia), la púrpura indica que saben que estamos aquí y nos buscan, pero no nos descubrirán por completo hasta que no se torne roja. Por otro lado, una luna destelleante indica que nos encontramos muy cerca de un enemigo (pudiendo estar a huevo para que lo mandemos al otro barrio) y si produce ondas rojas es que estamos actuando como un elefante en una cacharrería y nos pueden descubrir.
Si un enemigo localiza a nuestro personaje hay dos posibilidades: la lucha o la huida. Si muchos estáis pensando en correr como alma que lleva el diablo hasta despistarlo estáis equivocados, cuando un enemigo descubre la localización del personaje este escapará automáticamente gracias a la técnica utsusemi a menos que se pueda luchar a costa de una parte de su ropa. Este aspecto puede no gustar a muchos, el hecho de que si un malo te descubre escapas automáticamente resta bastante emoción al sigilo, además de ser bastante irritante que por cada avistamiento tengamos que retroceder hasta el principio de la parte de la misión donde nos encontremos. Una de las mejores sensaciones que nos proporcionaban otros Tenchu, como es el hecho de escapar a todo correr de hordas de enemigos mientras buscamos sitios para escondernos y despistarlos se ha perdido en gran medida. No obstante, tenemos la posibilidad de escapar de los rivales sin tener que volver al principio siempre y cuando no nos hayan localizado completamente, lo que significa que podremos hacerlo mientras la luna sea púrpura. Los enemigos se han vuelto muy insistentes, si huimos sin que nos localicen pero sabiendo que estamos por allí, pasará tiempo antes de que se relajen.
La alternativa a dejar que nuestro personaje huya es luchar. La katana que portamos no sirve para estos duelos, sólo podremos luchar si llevamos con nosotros la ninjato, de lo contrario, huiremos automáticamente con el utsusemi. En lugar de los combates de acción de juegos anteriores, en esta ocasión los combates son en primera persona, luchando con los rivales de uno en uno, quitando la irritante posibilidad de que de pronto salgan dos guardias más que no sabíamos que estaban cuando nos enzarzábamos en combate con uno.
Lo que está claro es que es más rápido y divertido (y si me apuras más “ninja”) acabar con los enemigos con sigilo. Para movernos sin ser vistos Ayame y Rikimaru cuentan con muchos movimientos, como los ya clásicos de pegarse a las paredes, esconder los cadáveres de los malos para no dar alarmas innecesarias (aunque no deja de resultar curioso que a veces los enemigos no se inmutan aunque haya un cadáver a la luz) y saltar para agarrarse a cornisas y vigas. A su vez, nuestros protagonistas han adquirido nuevos movimientos como deslizarse entre arbustos o estructuras agitando el mando de Wii o apagar faroles de un soplido para evitar la luz traicionera, también cuentan con un buen arsenal ninja, aunque algo mermado con respecto a otras entregas. Rikimaru y Ayame contarán con la ayuda de los inestimables shurikens, bambú para apagar a distancia antorchas demasiado calientes para soplar y piedras para distraer al enemigo. Nuestros protagonistas también disponen de una práctica caña de pescar con la que podremos sustraer objetos a distancia delante de las narices de los enemigos y una de las estrellas del juego: un gato ninja que podremos usar para distraer a los guardias y sisar objetos inaccesibles para nuestro personaje, la mayoría de los casos llaves para continuar por una zona. Usar objetos es muy sencillo, la mayoría de ellos se manejan vía movimiento de wiimote de forma realista (la caña de pescar se maneja como si fuese de verdad)
Yéndonos al meollo de la cuestión, es hora de hablar del objetivo del ninja: matar. Las muertes sigilosas son, sin lugar a dudas, la mejor forma de avanzar, en parte porque queda mejor y en parte para evitar el evitable sistema de combate. Para asesinar primero hay que estar cerca de la víctima, cuando estemos lo bastante cerca, la pantalla se volverá verde y aparecerá el botón A, pulsándolo ejecutaremos un hissatsu para matar al guardia. Sin embargo, no basta con mirar, habrá que hacer una secuencia de botones, la mayoría de las veces mover el mando o nunchuk en una dirección determinada, para tener éxito en el asesinato, de lo contrario seremos descubiertos. Las muertes, aunque algo repetitivas, son dignas de verse, podremos dejar inconscientes a los enemigos de una brutal paliza, matarlos con sus propias armas, romperles el cuello e incluso ahogarlos en las frías aguas.
Nuestros ninjas pueden matar desde cualquier sitio, incluyendo el techo y el agua (resultando curioso el hecho de que los enemigos no nos localizarán por mucho que chapoteemos en el agua). De hecho, el comportamiento de los rivales es en ocasiones curioso, además de que son incapaces de localizarnos en el agua y perfectamente capaces de hacerlo por mucho que nos escondamos en las sombras siempre y cuando estén en alerta, puedes dejar un cadáver tranquilamente a la luz de las antorchas que sus compañeros en más de una ocasión pasarán olímpicamente. Otra cosa tanto menos digna de verse es que cuando nos localizan miran en todas direcciones, pero no se les ocurre investigar los arbustos si nos escondemos dentro.
Si somos descubiertos y no queremos huir (y portamos la ninjato) cabe la posibilidad de luchar, aunque no es demasiado recomendable, no ya porque sea difícil o fácil, sino por lo monótono que puede llegar a resultar. A la hora de pelear, no se parece en nada a otros Tenchu, el combate es en primera persona y nada de movernos ágilmente alrededor de nuestro rival buscando huecos en su defensa, todo lo que podremos hacer es atacar o defender. La defensa se realiza rechazando el ataque enemigo, moviendo el wiimote en dirección contraria a la que ataque, algo que a priori parece sencillo, pero puede complicarse en demasía, especialmente la primera vez, por la extrema rapidez del sistema. A la hora de atacar, deberemos mover el mando a toda velocidad para asestar golpes consecutivos, se nos indicará asimismo la dirección adecuada. Si fallamos en una defensa (veremos un destello rojo) se nos quebrará parte de la ninjato, pudiendo acabar destruida y nosotros obligados a huir. Es un sistema que demuestra que es mucho mejor asesinar sigilosamente que liarnos a palos, además, cada muerte sigilosa nos dará más beneficios en la calificación final de cada misión.
Lo que podemos extraer de todo esto es que este Tenchu está, en cierta medida, algo “casualizado” con respecto a otras entregas. El hecho de que sea virtualmente imposible morir (si nos localizan escapamos automáticamente y si nos rompen la espada también) y de que podemos pasar los niveles con el método ensayo-error no invita demasiado. Sin embargo, este es un Tenchu “para todos los públicos” que apuesta por ofrecer un reto moderado a los novatos, pero también un más que digno desafío para los más veteranos de la saga, ya que el juego es muy exigente en la calificación de final de nivel, sólo los más “pros” conseguirán rango S en las misiones. La dificultad del juego progresa, brindándonos retos que pondrán nuestras habilidades sigilosas a prueba.
Aspectos técnicos
Técnicamente, Tenchu Shadow Assassins aprueba con nota. Los gráficos son excelentes y muestran escenarios de lo más vistosos y variados, con un grado de detalle poco común en la saga, destacando efectos punteros como el agua, el fuego y un pulcro suelo encerado. El mayor defecto de los escenarios es su reducido tamaño, en contraste con los laberínticos y enormes escenarios de entregas como Wrath of Heaven o Fatal Shadows, por lo que no en pocas ocasiones nos encontraremos constreñidos dentro de los mismos. Sin embargo, como ya se ha dicho, es algo que se compensa con un gran nivel de detalle en los mismos.
En cuanto a personajes tampoco se quedan atrás, destacando especialmente los personajes principales como Ayame y Rikimaru y los guardias enemigos, pese a ser clónicos, se compensa con variedad de tipos. Las muertes, a pesar de la casi ausencia de sangre, están muy bien hechas y gozan de gran fluidez. La ambientación está muy lograda, trasladándonos con efectividad al Japón feudal con sus aldeas (arrasadas), sus casas señoriales, templos, castillos, sus campos…un gran trabajo realizado. Entroncando con esto, un aspecto negativo de los gráficos es el exceso de niebla en determinadas ocasiones, lo que puede ser entendido bien como un elemento más de la ambientación o bien como un elemento abusivo para tapar malos gráficos, según se mire.
El sonido no se deja atrás, empezando por el soberbio tema del juego y siguiendo por las músicas de cada misión, no son ni por asomo de acción, optando por melodías más relajantes y “japonesas”. Cuando nos descubran o nos aproximemos a algún enemigo de importancia la música dará un giro de noventa grados, obsequiándonos con músicas con un gran componente de tensión. Aunque en general predominarán melodías del primer grupo, he de decir que las segundas son de lo mejor del juego, metiéndote de lleno en el papel.
Algo muy molesto del sonido son los subtítulos en español en los vídeos del juego, ya que no coinciden con el movimiento de los labios de los personajes, los cuales hablan en inglés, por lo que podemos encontrarnos con una frase muy larga que el personaje ha dicho en dos o tres palabras.
Conclusión
Finalmente tenemos entre nosotros la última entrega de la saga Tenchu, por lo que nos vemos obligados a hacernos la típica pregunta ¿es un juego a la altura o se queda a medio camino? Tenchu Shadow Assassins es un juego bastante bueno dentro de la franquicia, pero se queda en cierta medida a medio camino. No obstante, ni muchísimo menos es un mal exponente de Tenchu, todo lo contrario.
Este Shadow Assassins es Tenchu en toda su esencia, una aventura que pone todo su empeño en el sigilo y en matar sin ser vistos, un juego donde no cuenta tanto nuestra agilidad y fuerza como la capacidad de esconderse y pasar desapercibidos. Esto tiene un precio y es que los personajes son más lentos que en juegos anteriores, cosa perfectamente demostrada con el salto, lo que no puede gustar a muchos. Hablando de personajes, también es una buena baza el hecho de que volvamos a manejar a Rikimaru y Ayame, los verdaderos protagonistas de la saga.
Otro aspecto a tener en cuenta es que la saga se ha “casualizado” en cierta medida con aspectos como que si nos descubren desapareceremos automáticamente, por lo que se pierde el miedo a morir y la emoción de juego. Sin embargo, una de las mejores bazas de Tenchu Shadow Assassins es que es apto para novatos y veteranos, ya que estos últimos tendrán un verdadero reto por delante si quieren terminar las misiones con la mejor puntuación. Por otra parte, el sistema de combate es aburrido y tosco, muchas veces es mejor pasar inadvertidos, por lo que el elemento sigiloso se ve potenciado.
Acompañado de una excelente ambientación y elementos técnicos más que aceptables, Tenchu Shadow Assassins no se destapa como el Tenchu definitivo, pero sí devuelve a la saga el esplendor que se ha visto empañado con las últimas entregas. Sin lugar a dudas, si eres fan de Tenchu y te gustan los juegos de sigilo, Tenchu Shadow Assassins es compra obligada.
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