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El Despertar del Demonio (Guerras Demoníacas 1), de R.A. Salvatore |
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Casi todo este primer volumen consiste en la presentación ritual de personajes y lugares, a modo de preparación para las posteriores entregas de la saga. |
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Altaya ha iniciado una nueva colección destinada a los quioscos: Sagas Épicas: Las Mejores Sagas de la Literatura Fantástica, que incluye La Rueda del Tiempo, Príncipe de Nada, Las Guerras Demoníacas, Terramar, La Trilogía Terrarca, Cánticos de Bronce, La Gema Soberana, El No Mago y Aquasilva. Precisamente, hoy publicamos la reseña de la primera parte de Las Guerras Demoníacas, de R.A. Salvatore, celebrado autor superventas de los Reinos Olvidados. "El Despertar del Demonio" inicia una saga completamente distinta del mundo de RO, y de cuya lectura han disfrutado muchos lectores acostumbrados a la fantasía épica.
La sombra del Dáctilo, de su poder y sus acólitos planea a lo largo de toda la narración, y el dolor que inflingen sus vasallos afianza la motivación que necesitarán los personajes para luchar contra el mal que se avecina
El Dáctilo, un demonio encerrado en obsidiana, despierta de nuevo a la vida en el mundo de Corona, tras trescientos años de sopor, para sembrar la tierra de caos y destrucción. En su terrible forma alada y con brazos humanoides, su sola presencia física despierta el miedo en aquellos que logran avistarla, pero su mayor poder reside en su maliciosa mente, capaz de conjurar imágenes y pensamientos en los humanos, y hacerles concebir su propia ruina. La criatura demoníaca, henchida de rencor y encerrada por Terranen Dinoniel en persona tras derrotar a sus ejércitos y propiciar la alianza entre elfos y humanos, clama venganza. No contra Dinoniel, ya que el propio Dáctilo consiguió acabar con él y con parte de su ejército mientras agonizaba, gracias al magma de Aida, la montaña donde se vio confinado durante largo tiempo.
Con la venganza como objetivo, recluta a ejércitos de trasgos y gigantes que comienzan a hostigar a los humanos de Corona. Salvatore nos cuenta de forma paralela las peripecias de varios personajes, a través de los cuales podremos seguir el despertar del Dáctilo y sus ejércitos. En la aldea de Dundalis sobreviven a los ataques dos huérfanos, una chica llamada Pony y un joven, Elbryan Wyndon; éste último se adiestrará entre los elfos y llegará a tener un papel muy activo en las refiegas que están por venir, y su protagonismo no hará sino aumentar con el paso de las páginas.
Al mismo tiempo, en una isla, Pimaninicuit, caen del cielo (Halo) las Piedras del Anillo, la fuente de toda la magia blanca del mundo, el regalo del cielo a la abadía de Saint Mere Abelle. Para que puedan ser usadas, han de ser bendecidas por el abad, y por supuesto, que no caigan en manos indebidas, como por ejemplo, las del Dáctilo. Éste puede usar para conjurar su magia Las Piedras de la Tierra, la fuente de toda magia negra. Avelyn, un novicio candidato a Preparador que sorprendentemente consigue activar sin ser adiestrado una de las piedras mágicas en su primer año, es designado para acudir a Pimaninicuit en previsión de la siguiente lluvia de piedras. Sus intuitivos poderes sorprenden a los monjes, que no salen de su asombro, pero convienen en que su destino es ir a la isla.
Los elfos de Caer'alfar, retirados de la vida del mundo y de la vista de la mayoría de humanos, entrenan a algunos de ellos, que son conocidos como “guardabosques”, en previsión del despertar del mal, que recuerdan a la función de los montaraces de “El Señor de los Anillos” de J.R.R. Tolkien. Precisamente, Elbryan será uno de estos guardabosques, que habitualmente luchan contra las tribus que en otro tiempo fueron afines al Dáctilo, y que aún asolan de vez en cuando la tierra. Los exploradores de Caer'alfar detectan una brecha, un posible origen de un levantamiento enemigo, que podría asolar Andur'Blough Inninness. Tuntun, la adiestradora elfa, preparará a Elbryan para luchar con denuedo, celosa de su libertad de movimientos, de la que carecen los elfos, confinados en sus tierras.
Casi todo este primer volumen de “Las Guerras Demoníacas” de Salvatore consiste en la presentación ritual de personajes y lugares, a modo de preparación para las posteriores entregas de la saga. La sombra del Dáctilo, de su poder y sus acólitos planea a lo largo de toda la narración, y el dolor que inflingen sus vasallos afianza la motivación que necesitarán los personajes para luchar contra el mal que se avecina. El ritmo no es precisamente apresurado, Salvatore se toma con calma las presentaciones y prefiere jugar al despiste con el resto de la acción, limitándose ésta a las andanzas locales de cada uno de los personajes, que más tarde confluirán en una visión más general.
En todo momento parece que el autor juega una partida de póker con el lector, ocultándole la mayoría de las cartas. Tan sólo ofrece pequeñas muestras del decorado general, y me atrevería a decir que la mayor parte de la narración se apuntala en la introducción, magistral, que cuenta el despertar del Dáctilo tras su derrota anterior, hace tres centurias. Esas líneas, por sí solas, son capaces de generar un estado de continuo anhelo por saber más que permanece inalterable hasta el final. El estilo, a medias épico a medias mundano, ayuda a concebir a los personajes como parte de un engranaje, pero al mismo tiempo lleva a empatizar con ellos, algo esencial si tenemos en cuenta que su personalidad es la que sustenta al libro.
Cuando los ojos de los centinelas dejen de vigilar,
cuando los corazones de los hombres se llenen de codicia,
cuando el amor se pierda en la lujuria,
cuando el quehacer de los mercaderes se convierta en fraude,
cuando las piernas de las mujeres se comben,
cuando sólo importen las ganancias ilícitas.
Entonces mirad, hombres, a la oscuridad.
Entonces mirad el cielo lleno de humo.
Entonces sentid el trueno bajo los pies
y sabed que ha llegado la hora de morir.
Apartad vuestras espadas de la gente
que odiabais desde la infancia,
y mirad el ataque de los trasgos y de los enanos
contra vosotros, a quienes ha cegado la lujuria.
De este modo encontraréis vuestros corazones
y encontraréis a los enemigos verdaderos
y abandonaréis todas las manifestaciones del mal
y sabréis que ha llegado la hora de la virtud.
¡El Dáctilo ha despertado!
GUERRAS DEMONÍACAS:
-El despertar del demonio
-Barbacán, la guarida del Maligno
-El espíritu del dáctilo
-Markwart, el abad maléfico
-El apóstol del demonio
-El hijo de Elbryan
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