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Si tu sueño ha sido siempre ser un aprendiz de científico loco, Monster Lab (Eidos) lleva a tu DS (también disponible para Wii y PlayStation 2) a la Alianza de la Ciencia Loca y sus luchas de monstruos en el Valle Inexplicable. |
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Ya desde el comienzo, el profesor Sinfusibles nos meterá en faena, enseñándonos a fabricar nuestros propios monstruos (será el tutorial), porque esa es la idea base del título, la creación y personalización de nuestros monstruos, ya que construiremos todas sus partes, para después ensamblarlas en un cuerpo con las mejores características que podamos lograr.
Pero Monster Lab no se limita exclusivamente a la lucha de monstruos, cuenta con una historia propia que nos irá llevando a través de las seis diferentes zonas del Valle Inexplicable, en busca del enfrentamiento final contra Mharti y sus creaciones; este personaje es el enemigo de la Alianza de la Ciencia Loca, aunque antes pertenecía a ella, como todo villano, acabó sucumbiendo a sus ansias de conocimiento y poder y se volvió contra sus colegas. Guiados por Sinfusibles, iremos recorriendo las distintas zonas, al tiempo que encontramos al resto de miembros de la Alianza, que además nos abrirán dos laboratorios más para construir otros tipos de piezas para monstruos.
Así Monster Lab se puede clasificar como juego de rol, donde tomando el papel del aprendiz de Sinfusibles, vamos construyendo monstruos cada vez más poderosos para enfrentarnos al mundo en el que se desarrolla la historia. A la par, iremos subiendo nuestra clasificación como aprendiz e iremos ganado diferentes insignias según nuestros logros en la fabricación de piezas.
La jugabilidad que nos ofrece el título es bastante amplia, ya que a la lucha aleatoria con los monstruos que nos encontramos en el mapeado y los final boss de cada zona, se suman una gran cantidad de minijuegos, que van desde las máquinas donde fabricamos las piezas de nuestros monstruos (como el Soldatron, donde hacemos los brazos de los monstruos mecánicos, o la Cosemática, donde fabricamos las piernas de los monstruos biológicos), hasta los Desafíos dispersos en los mapas de las zonas, que nos darán como recompensa ingredientes para nuestras creaciones, ya que las piezas se generan a partir de la combinación de dos ingredientes. Los minijuegos engloban varios tipos, pero sobre todo destacan los de agilidad mental y manual, ya que apenas disponemos de un minuto (o menos tiempo) para llevarlos a cabo y dependiendo de lo bien que lo hagamos, así serán las piezas que obtendremos en la fabricación; a mayor puntuación, mejores características de fuerza, energía, defensa y vitalidad en la pieza, lo que aumentará los parámetros del monstruo resultante.
Así, los monstruos se componen de cinco piezas: cabeza, brazo derecho, brazo izquierdo, torso y piernas, que podemos fabricar con un sinfín de combinaciones, cada una de las cuáles nos dará piezas distintas que pueden tener tanto ventajas (como una mayor recarga de energía), como hándicaps (como que perdamos la iniciativa en el combate), por lo que es interesante ir conociendo las diferentes recetas que podemos conseguir al mezclar ingredientes. Las piezas pueden alcanzar cuatro niveles distintos, aunque si nuestra clasificación como aprendiz no llega a determinado nivel, no podremos emplear las piezas de niveles superiores.
En cuanto a los combates, estos se desarrollan en la pantalla superior, mientras que en la táctil elegimos con que parte del cuerpo del monstruo queremos realizar el ataque, ya que cada una de ellas nos ofrece diferentes ataques que afectan a partes distintas de nuestro adversario (puesto que cada pieza tiene una cantidad de vida diferente), salvo el torso, que nos da la posibilidad de protegernos o recargar energía, necesaria para ejecutar los ataques, ya que cada uno supone un coste de puntos de energía. Para derrotar al enemigo, deberemos o destruir su torso o cuatro de sus miembros; un código de colores nos permite ver la vida que le queda a cada pieza de manera orientativa, así amarillo para dañada, rojo para estropeada y negro para inutilizada. Una vez finalizado el combate, tenemos la opción de "reparar in situ" nuestro monstruo, entrando en una pantalla donde reparamos las piezas haciendo girar una rueda, con un tiempo de diez segundos.
El número de ataques disponibles es elevado y variado y según avancemos en el juego y obtengamos mejores piezas, mayor será su fuerza devastadora, claro que también el proceso para fabricar piezas de mayor nivel se complicará más y los oponentes serán más fuertes.
A parte, puesto que podemos fabricar tres tipos diferentes de componentes, mecánicos, biológicos y alquímicos, deberemos tener en cuenta que estos elementos se relacionan entre sí, siendo superiores o vulnerables entre ellos. Esto nos hará plantearnos que tipo de monstruo es mejor utilizar según los enemigos que nos encontremos en la zona.
Para saber en todo momento qué misión tenemos que llevar a cabo, los ingredientes que tenemos, las estadísticas de nuestro monstruo, nuestros trofeos, etc., tenemos el dispositivo llamado I.G.O.R., al que accederemos desde la pantalla táctil en cualquier momento (salvo si estamos en combate o en un minijuego).
El control es a través de la pantalla táctil y el stylus y es sumamente sencillo, realizando todo tipo de movimientos según el tipo de minijuego en el que nos encontremos (además, antes de cada uno de ellos, siempre se nos recuerdan las instrucciones a seguir para llevarlos a cabo). Mientras que en los combates nos limitaremos a marcar el ataque o movimiento que queremos realizar. También podremos utilizar los botones para jugar, pero el stylus lo hace todo más cómodo.
En cuanto al apartado técnico, Monster Lab presenta un trabajo bastante cuidado tanto a nivel gráfico, como de sonido y efectos.
Gráficamente el juego es casi una delicia, entornos oscuros acordes con la ambientación de la historia, un mapeado 2D con nuestro monstruo recreado en una miniatura 3D para recorrerlo (también los demás monstruos enemigos que pululen por el mapa serán en 3D), los personajes de la historia dibujados a modo comic, combates en 3D dinámicos, aunque siempre con el mismo escenario de fondo según la zona y con unas animaciones un poco escasas en cuanto a golpes y ataques, y vídeos CG donde nos van contando la trama del juego, todo sacando el máximo provecho a las capacidades de la DS.
Los efectos sonoros son variados, un tipo para cada maquinaria y los diferentes ataques y minijuegos. Mientras que la música cuenta con una melodía central de fondo que nos acompaña siempre que no estemos luchando o realizando algún minijuego.
En definitiva, Monster Lab es un título muy atractivo, con gran capacidad de personalización, minijuegos variados integrados en la propia mecánica del juego, una historia original (eso de ser aprendiz de científico loco no se ve todos los días) y pequeñas dosis de estrategia (en lo que a fabricación de monstruos se refiere y ciertos combates). Además, cuenta con la posibilidad de enfrentar a nuestros monstruos a los de otros jugadores a través de la conexión wireless de DS y para dos jugadores a través de la conexión inalámbrica y una tarjeta por jugador. Si nos engancha, a buen seguro que pasaremos varias horas combinando ingredientes para conseguir las mejores piezas y los monstruos más fuertes.
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