Juan Antonio Cebrián, fallecido el año pasado, será recordado sobre todo por su participación en los programas de la radio Turno de Noche y La Rosa de los Vientos.
“Pasajes de la historia: de la batalla de las Termópilas al Barón Rojo” no es un libro de historia; es un libro de historias. Porque Juan Antonio Cebrián, periodista recientemente desaparecido, era un maestro en el arte de contar historias, uno de esos seres privilegiados que encandilan cuando abren la boca y comienzan a narrar un relato, o cuando lo ponen por escrito, como es el caso.
La peculiaridad de PASAJES DE LA HISTORIA reside en convertir una materia, la Historia, que a muchos les resulta árida y aburrida, en una serie de narraciones apasionantes que terminan por saber a poco
Cebrián –el Cebri para todos sus adeptos- mantuvo en sus programas de radio ya míticos “Turno de Noche” y “La Rosa de los Vientos” una sección con el título "Pasajes de la historia", en la que durante casi media hora relataba algún suceso histórico o la semblanza de algún personaje del pasado. Adaptados al lenguaje escrito y ampliados en su desarrollo, algunos de esos relatos históricos son los que componen esta obra, publicada originariamente en dos volúmenes, “Pasajes de la historia” y “Pasajes de la historia II: tiempo de héroes” (Ed. Corona Borealis) y más tarde unificados en un solo volumen, “Pasajes de la historia: de la batalla de las Termópilas al Barón Rojo”, publicado por la editorial Temas de Hoy.
Son solo 25 pasajes de los más de 200 que se emitieron, escogidos por el propio autor y que nos animan a acompañar a los espartanos de Leónidas, a embarcarnos en un drakkar vikingo o en los navíos de la Armada Invencible a las órdenes de don Alonso Pérez de Guzmán; a vivir de primera mano las andanzas de El Cid o el desastre de Custer en Little Big Horn. Cleopatra, William Wallace, Hernán Cortés o Vincent Van Gogh son también algunos de los personajes que reviven en las páginas de este libro.
La peculiaridad de PASAJES DE LA HISTORIA reside en convertir una materia, la Historia, que a muchos les resulta árida y aburrida, en una serie de narraciones apasionantes que terminan por saber a poco, porque el lector quiere más. No es un manual de historia, sino un libro ideal para aquellos que quieran acercarse a ésta, a través de sucesos anecdóticos, sí, pero que son sin duda un excelente acicate para picar la curiosidad del lector a ampliar sus conocimientos sobre el tema o periodo que relata cada pasaje. Bien documentados y tremendamente didácticos, estos pasajes de la historia nos sumergen directamente en el ambiente del momento y a través de un personaje o suceso histórico nos dan una perspectiva general del periodo en que se encuadran. A esto hay que añadir que los pasajes se pueden leer de manera independiente, cual si un libro de relatos cortos se tratase, ya que cada uno consta de unas 10 páginas.
El excelente potencial divulgador de Cebrián, junto a las múltiples anécdotas que no suelen aparecer en los libros de historia hacen su lectura muy fácil. No en vano, en el prólogo de la primera edición escrito por Carlos Canales podemos leer: “Porque si algo bueno tiene esta obra, no es simplemente acercarnos a situaciones y lugares sorprendentes y atractivos, sino hacerlo de tal modo que tenemos la sensación de que el narrador sabe algo que los historiadores no saben. Ese 'algo', es el gran secreto de Juan Antonio Cebrián que yo voy a contar, pues no por sencillo deja de ser sorprendente. Estimados lectores, Cebrián cuenta las cosas de forma tan amena y próxima por una sencilla razón: estuvo allí.” No encuentro palabras que puedan describir mejor lo que puede aportarnos la lectura de este libro.