|
|
World War Hulk: Gamma Corps |
|
|
|
|
|
Alguien tiene que parar al goliath verde en su regreso a la Tierra. El misterioso general Ryker, pretende acabar con el contando con una fuerza equiparable en poder al increíble Hulk. |
|
El efecto mariposa puede ser una realidad muy notable en lo que a compañías que publican cómics se refiere. Es decir, anunciar la creación de un crossover en DC bastó para que los editores de Marvel se pusieran las pilas y quisieran enfrentarse a la amenaza comercial que suponía el que la competencia se les adelantara con un evento que podría significar situarse en lo más alto de las ventas durante una larga temporada. Y claro, así llevamos desde entonces, desde el anuncio de las Crisis Infinitas, aguantando crossover tras crossover, tanto de una editorial como de la otra, ambas intentan siempre estar por encima de una manera u otra. No quería dedicar la introducción del artículo a una crítica sobre este tipo de publicaciones, pero es que todo nos lleva a World War Hulk, crossover que Marvel publica este año tras Civil War y Dinastía de M. Las editoriales aprenden de casos anteriores, suelen repetir aquello que les funcionó bien comercialmente hablando e intentan corregir errores. En este caso, en WWH (para abreviar a partir de ahora) podemos ver que deciden rescatar conceptos con mejor publicidad que si estuvieran fuera del evento de turno para probar a ver si podrían tener validez en un futuro. En Civil War y, sobre todo, en la Iniciativa hemos tenido varios ejemplos, en el caso de WWH tenemos los Gamma Corps.
Este grupo nace de la necesidad de mostrar una nueva versión de los HulkBusters, un concepto que es muy extraño que haya olvidado el propio Greg Pak, guionista de la miniserie central del crossover. Lo digo porque es una de las mejores defensas que ha tenido el gobierno contra Hulk, casi podría decirse que algo parecido a los Centinelas contra los mutantes, salvando las distancias. Una invasión a gran escala como la que se atreve a mostrarnos esta vez el goliath verde debería haber abierto un proyecto gubernamental de este calibre cuanto antes, sin embargo ha tenido que ser Tieri en una miniserie aparte el que nos trajera de nuevo el concepto con variaciones bastante interesantes.
Y es que los Hulkbusters originales empezaron siendo soldados capitaneados por el General Ross, con base en Nuevo Méjico. Pero poco después, de la mano de John Byrne, cuando decidieron dividir físicamente las personalidades de Bruce Banner y Hulk obteniendo dos personajes distintos, Bruce Banner reflotó el proyecto que llevaba muerto desde la amnistía presidencial para capturar a su alter ego. Este resurgir llegó con diferentes máquinas de alta tecnología que ríete tú de los cachivaches de SHIELD. Aparte, en esta ocasión, los que participaron en el proyecto tuvieron identidad propia, la suficiente como para enfrentarse a Samson en un terrible encuentro que acabó de una forma accidental. Ahora, el concepto regresa y esta vez lo apoya el General John Ryker, creación de Paul Jenkins en su corta pero aceptable etapa dentro de la colección de Hulk, concretamente de la saga de Los Perros de la Guerra. Destaca por la preocupación que le ocasionó el cáncer de su esposa y la necesidad de que obtuviera la solución lo antes posible sin importar los medios, contando con la sangre curativa del goliath verde como posible cura. Ahora simplemente busca la amnistía acabando con Hulk en una pequeña vendetta no exenta de planes propios para el futuro.
Así pues, si tenemos en cuenta que todos los miembros del nuevo grupo de HulkBusters, ahora Gamma Corps por la evidente exposición a la famosa radiación que afectó al Dr. Banner (aunque Nichole Martin es la única que tiene implantes en lugar de haber estado expuesta a los rayos gamma), están todos relacionados en mayor o menor medida con Hulk en el pasado. Podría decirse que tenemos un grupo de caza que se toma todo como algo muy personal. Esto es un interés extra para una miniserie que va sobre la captura y derrota de este ahora invasor y terrorista. Haciendo un repaso y enumeración de todos los afectados, tenemos sorprendentemente al padre de Jim Wilson, el muchacho que murió de Sida en aquel famoso número de Peter David donde se trataba el tema de una forma seria y dramática. Tenemos también a una madre que pierde a su hijo en un accidente colateral producido por un combate entre Hulk y la Abominación. Por si fuera poco, también tenemos a un niño llamado Timmy que fue irradiado de gamma al estilo El Líder para contrarrestar su discapacidad mental, producida por culpa de un ataque que afectó a su madre cuando estaba embarazada de él. Sin olvidar al hijo del famoso coronel Glenn Talbot, con ganas de seguir los pasos de la familia. Y finalmente a Eliot Franklin, uno de los payasos del Circo del Crimen, el cual simplemente está como una regadera.
Sin embargo, aunque se hace uso de la continuidad y se explora con más profundidad sobre el pasado de Ryker como si el personaje perteneciera realmente a Tieri y no a Jenkins y a pesar de que los personajes tienen potencial… Lo cierto es que la miniserie no acaba de arrancar en ningún momento.
Es decir, los miembros del grupo son muy variopintos, tienen posibilidades en cuanto a dilemas morales, un pasado común que inspira venganza y carácter endurecido por las circunstancias. Por desgracia, nada de todo esto se aprovecha, la miniserie se convierte en una historia superficial y muy mal ejecutada, sobre todo cuando el guionista empieza a demostrar que se ve incapaz de dotar de interés o de una personalidad decente a cada uno de los componentes del grupo. Todos acaban siendo planos y Ryker, mucho más blando que en su debut, acaba siendo una especie de Ross (el coronel, no el de Friends) sin mucha gracia ni interés. A lo largo de la miniserie los personajes solo se comportan de una manera lineal y en ningún momento muestran carisma o algún tipo de implicación para el lector. Es el caso contrario a lo que pudimos encontrar en la miniserie de los Campeones (The Order en el original), donde sí hay personajes completamente nuevos con un pasado interesante del que sí sabían sacar tajada. Por si esto fuera poco, en el tomo que nos ocupa, aparte de ofrecer una pelea aburrida y poco espectacular contra Hulk, tiene un desenlace directamente insultante, en el sentido de que el comportamiento y el cambio de parecer de los Gamma Corps acaba siendo infantil y un sinsentido increíble, destrozando todas las posibilidades que podría tener un grupo como este. En otras palabras, el final es un completo desastre.
Carlos Ferreira tampoco es que ofrezca un trabajo sólido que merezca la pena. Tiene demasiadas limitaciones, carece de un estilo personal y además resulta excesivamente estático e inexpresivo. Tiene todas los defectos de un novato en cuanto a composición de página, falta de espectacularidad y errores de anatomía. Le queda mucho rodaje para mejorar y captar la atención de los lectores, siendo quizá esta una ocasión fallida por culpa de un entintador que parece ser algo mediocre y un colorista de lo más inadecuado que emplea unas texturas realmente horribles en según que viñetas. No quería ser tan duro con la labor de estos autores (ejem), pero la verdad es que el aspecto gráfico de esta miniserie es de lo más descuidado que ha ofrecido Marvel en mucho tiempo.
En definitiva, una oportunidad perdida para ofrecer un nuevo grupo con el suficiente potencial como para merecer algo mejor. Me quedo con el Tieri de Lobezno y Arma-X (la serie regular que Panini está sacando en formato Marvel Monster), porque este intento proveniente del evento WWH se me antoja prescindible.
|
|
|
Página 1 de 1
|
|
|
 |
|
|
Version imprimible
·
Recomendar a un amigo |
|
 |
|
|
|
 |
|
No se permite la reproducción íntegra de este artículo. Para reproducciones parciales o citas, consultar el apartado de NOTAS LEGALES
|
|
|
|
 |
 |
 |
 |
 |
|
|
| |
|
|
|
 |
|