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Batman: Black & White vol.2 |
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Batman Black and White consiste en una serie de historietas cortas protagonizadas principalmente pero no necesariamente por el Hombre Murciélago. En este segundo tomo de tres tenemos autores tan atractivos como en el anterior, ¿pero las historias son de la misma calidad? Veamos. |
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Batman Black and White surgió de la mente del editor Mark Chiarello, que tuvo la osadía de sacar un tomo recopilando varias historias en blanco y negro de Batman realizadas por diversos autores que nadie imaginaría tratando al murciélago. Autores como Katsuhiro Otomo, Bill Sienkiewicz o Richard Corben y la vuelta de otros como Miller, Chuck Dixon (¿se fue alguna vez?) o Brian Bolland. Tuvo un éxito considerable, fue obra ganadora en 1997 de los premios Will Eisner de la industria del cómic a la mejor antología y a la mejor historia corta (Héroes, de Archie Goodwin y Gary Gianni), y también ganadora en 1998 del premio Harvey al mejor álbum gráfico de material ya publicado. No podían permitirse desaprovechar la ocasión de publicar más tomos, así que en Gotham Knight se decidió añadir una sección en blanco y negro para sacar de ahí nuevas recopilaciones con más historias en blanco y negro de este estilo con más autores imprevisibles como Enrique Breccia o Steve Rude. Y el éxito permanece hasta el punto en que podemos ver figuras de Batman realizadas a partir de las versiones de los diferentes autores que han pasado por estas recopilaciones.
El resultado general de este segundo tomo, igual que ocurre con el anterior, podría tildarse de irregular debido a la calidad dispar entre unas historias y otras, casi convendría reseñar cada una por separado. Y es que cada una es un mundo debido a la visión que tienen los diferentes autores que aportan su mirada y perspectiva sobre Gotham City y sus residentes. De hecho, ya que la continuidad no es un problema, es posible encontrarse con cualquier cosa, de ahí la gracia de estos recopilatorios que ofrecen lo más variopinto que pueda encontrarse de Batman. Cabe destacar que, esta vez, entre los autores menos comunes del genero de los superhéroes tenemos a algunos como Kyle Baker o nuestro compatriota Jordi Bernet (sí, sí, no os quedéis tan sorprendidos, el mismo de Clara de Noche de la revista El Jueves) que prácticamente ni lo han tocado, por eso a veces tenemos resultados de lo más curiosos. Sin más dilación, procedamos a reseñar cada una de las historias brevemente:
Estudio Práctico, de Paul Dini y Alex Ross.
Una historia protagonizada por el Joker a través de su historial desde sus orígenes hasta la actualidad. Siendo Paul Dini el guionista, el tipo que hizo realidad la maravillosa serie de televisión de Batman The Animated Series junto al incomparable Bruce Timm, lo que tenemos es un pequeño repaso de aquel origen que ya actualizó Alan Moore en su Broma Asesina, solo que con variaciones y bajo la perspectiva de la persona que escribió el historial del archivillano de Batman, que está lejos de ser alguien en plenitud de facultades. Lo más destacable, sin embargo, es la versión que es capaz de darnos Alex Ross sobre el villano, una versión magnífica que bebe de la interpretación que ya nos ofreció Brian Bolland.
Batsman, el revoloteante azote del crimen, de Marie Severin y Ty Templeton.
El guionista de la adaptación en cómic de Las Aventuras de Batman y una dibujante proveniente de los lejanos cómics de la cancelada editorial EC. Un par de autores ligados al cómic de humor que nos ofrecen una historia descacharrante sobre Batm… perdón: Batsman, una versión paródica del personaje que deja en pañales al Batman de Adam West, que ya es decir. Con casi todos los personajes de su mundillo revoloteando por las páginas de una manera caótica y divertida. Que incluso salga Batman Beyond (Batman del Futuro en España) no tiene precio.
Cuestión de confianza, por Chris Claremont y Steve Rude.
¿Qué puedo decir de Chris Claremont que no haya dicho ya? Es conocido sobre todo como “el patriarca mutante” por sus labores en X-men durante prácticamente dos décadas. Era considerado uno de los mejores guionistas del medio en los años ochenta, actualmente es una sombra de lo que era. Aun así, siempre es curioso verlo con otros personajes que no sean los mutantes y ya no hablemos de que no sean siquiera de Marvel. De hecho, lejos de escribir una historia de Batman acabamos viendo una extraña historia mundana con Bruce Wayne que no parece ni escrita por este autor tan introspectivo. Y para terminar de dar dinamismo a la historia tenemos al gran Steve Rude, creador de Nexos y dibujante amante del estilo gráfico de los sesenta, solo que actualizado y fresco. En estas páginas hace gala de su notable expresividad y puesta en escena, clásico pero no rancio. Agradable ante todo.
Noche tras noche, de Kelley Pucket y Tim Sale.
Curiosamente, cuando llega el turno de Tim Sale, uno de los mejores dibujantes que ha tenido el murciélago en los últimos años, a pesar de la expectación que produce ver más páginas de este dibujante el resultado dista de ser correcto. De hecho, realiza, por desgracia, una de las peores historias del tomo, por anodina e insustancial, sin ofrecer nada memorable y mucho menos curioso. Una pena que Kelley, siendo guionista también del cómic de Las Aventuras de Batman, no tuviera nada que decirnos, cayendo en el mayor de los ostracismos en esta pésima aportación.
Buenaventuras, de Steven T. Seagle y Daniel Torres.
Un escritor de Uncanny X-men que realizó una etapa controvertida junto a Joe Kelly y el creador de Roco Vargas y el simpático dinosaurio Tom. El segundo, dibujante español bastante reconocido, realiza un trabajo que recuerda al Batman de Bob Kane mientras que el primero participa en este retroceso al pasado con una historia detectivesca bastante curiosa con un detective de nueva creación que se atreve a ir por delante del temible hombre murciélago. Tras el desencanto de la historia anterior, viene bien leer algo más original y también más atractivo, ya que ese tono a lo historia pulp de los años 40 viene muy bien para la ocasión, especialmente cuando las páginas son en blanco y negro.
Convertirse en el murciélago, de Warren Ellis y Jim Lee.
Sorprende mucho ver a Jim Lee en blanco y negro entintándose a sí mismo y empleando para ello un mayor grosor en las líneas y manchas de tinta en según que sitios. Pero el resultado es más que aceptable, aun notándose algunas de sus mayores carencias (falta de expresividad, naturalidad en algunos rostros, mejores encuadres, más sombras…), puesto que al menos puede decirse que es el típico “dibujante Image” (en la línea espectáculo forzado que también podemos ver en Liefeld o Silvestri) que se atreve con una historia que tiene un tono muy diferente a lo que está acostumbrado a dibujar. Además, Warren Ellis realiza un final como solo el autor de Transmetropolitan puede ofrecer.
Batman con Robin El Chico Maravilla, de John Byrne.
Si el regreso al pasado con Seagle y Torres era muy agradecido, Byrne, el tipo que revitalizó a Superman en los ochenta y nos trajo una de las mejores versiones de la Patrulla-X, nos devuelve a las historias de Batman y Robin al más puro estilo camp, con un Batman eternamente sonriente y con resoluciones que resultan tan facilonas como sonrojantes. Se nota que Byrne no es el que era y no tiene siquiera la chispa y el ingenio que antaño demostraba, porque esta historia corta sí que parece realmente sacada del pasado menos memorable y un trabajo muy flojo del autor en todos los apartados. Eres capaz de más, John.
Nariz Rota, de Paul Pope.
Curiosa historia del Batman más violento que podemos ver en este tomo. Un enfrentamiento muy bien urdido e interesante entre el héroe y una especie de Iron Man que sufre la venganza del señor de la noche por algo tan personal como una nariz rota. Destacable sobre todo por el peculiar estilo de este dibujante y guionista tan underground que pronto nos obsequiará en España con su obra más reciente: Batman Year 100, siendo esta historieta corta su primera aproximación al personaje.
Saludos desde… Gotham City, de John Arcudi y Tony Salmons.
El guionista de una de las tantas versiones que tiene la Doom Patrol con un dibujante acostumbrado al estilo más gangsteril nos ofrecen otra historia más de Batman impidiendo un atraco bajo la mirada de un espectador plenamente sorprendido que escribe una postal a su familia diciendo lo fantástica que es Gotham City con su benefactor más sorprendente.
El Juego del Escondite, de Paul Levitz y Paul Rivoche.
Una excelente historia que humaniza al protagonista por un inesperado y emotivo final en lo que parecía una persecución detectivesca más. No se podía esperar menos del director de publicaciones de DC Cómics, aclamado especialmente por su gran etapa en La Legión de Superhéroes, aunque Rivoche no se queda lejos con su peculiar estilo noir.
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