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Una de las producciones españolas más esperadas, con Javier Cámara, Maribel Verdú y Raul Arévalo como actores principales de esta adaptación de la novela homónima. |
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“Un girasol ciego es aquel que no se gira al sol, por lo tanto no ve la luz”.
Orense, 1940. La Guerra Civil ha terminado y la división que sufrió España se ha callado. Estamos en plena dictadura y todo aquel de ideas republicanas, socialistas, comunistas o anarquistas, es considerado enemigo de la patria. Miles de intelectuales han de huir del país y los que se quedan han de esconder sus ideas bajo cánticos fascistas, religión o los propios muros de sus casas.
Elena (Maribel Verdú) es la madre de un hogar cerrado. Nadie puede saber que cada vez que cierra su casa, se abre un falso fondo de armario en el que vive su marido Ricardo (Javier Cámara). Su hija Elenita (Irene Escolar) de quince años, está a punto de huir a Portugal con su novio Lalo (Martín Rivas), un joven poeta de grandes convicciones políticas. Sin comprender la situación vive Lorenzo (Roger Princep) el hijo menor de la familia, que acude cada mañana al colegio con miedo a decir algo comprometedor ante Salvador (Raúl Arévalo), un joven diácono que ha perdido la Fé, tras pasar por las trincheras de la guerra.
Con estas premisas se presenta en nuestros cines “Los girasoles ciegos”, la última película del director Jose Luis Cuerda (“Amanece que no es poco”) y el afamado guionista español Rafael Azcona (“El Pisito”, “Belle Epoque”) fallecido el pasado mes de Marzo.
Estamos ante una de las producciones más esperadas de nuestro país tanto por interpretación como dirección. Y es que todo el elenco actoral está perfecto. Si bien es cierto que en un principio parece chocar el matrimonio Cámara-Verdú, sus actuaciones hacen que esos miedos desaparezcan en el primer minuto de proyección. Los silencios de Maribel, las caras de situación de Javier y el cinismo de Raúl Arévalo hacen que sean tres actores que empiecen a sonar para las candidaturas a los Goya.
La película está basada en la novela de Alberto Méndez del mismo nombre, que como dice su viuda es: “Un compendio de historias verdaderas y fueron escritas con el olor y el ruido de la memoria de otros”.
Tal y como dice el director, Jose Luis Cuerda, no es una historia de guerra, ni un alegato por una idea en particular, “Los girasoles ciegos” es la representación de una realidad que por desgracia padeció España durante muchos años. El miedo a ser encontrado por parte de Ricardo, se contrapone a la valentía de Lalo, que piensa en huir y encontrar una nueva vida en el extranjero. Son las ideas de dos generaciones perseguidas por sus pensamientos políticos, que arrastran sin remedio a sus respectivas familias hacia un pozo de silencio y sufrimiento.
La permisividad de la iglesia y su posterior uso para la dominación por la vía del miedo, son otros de los puntos a tratar en esta película
Estamos ante una película muy recomendable, no sólo para todos aquellos que vivieron aquella época, sino también para todas las personas que quieran saber (y deben) qué ocurrió en nuestro país cuando una generación cercana, como son nuestros abuelos, eran jóvenes. Recordemos que no estamos ante un alegato de ningún tipo, sino ante una simple pero cruda representación de una realidad por la que los españoles tuvieron que pasar.
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