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Ha vuelto y con ganas de provocar. No nos referimos sólo a Ennis, sino también a su última creación para Marvel: Barracuda, un tipo que ninguna abuelita lo querría de nieto… ni cerca de su casa. |
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La línea MAX está desaprovechada, dirían muchos, y más desde que los títulos de dicha línea editorial vienen a cuentagotas. De hecho, todo el mundo apostaba por ella gracias a series como Furia, Cage, Alias o Supreme Power en sus inicios, pero ahora parece que la única colección estrella es Punisher, y eso no es suficiente por mucho que Ennis esté realizando un excelente trabajo con el personaje. No lo es porque las posibilidades de una línea adulta en Marvel sin demasiadas ataduras son muchas y aun no han sido explotadas. Pueden haber numerosas colecciones al estilo Vértigo pero no las encontramos, quizá la única excepción se encuentre a en miniseries que aparecen de vez en cuando y sigue sin ser suficiente. Por ello, sorprende que MAX haya pasado a ser casi exclusiva de un Garth Ennis que se encuentra muy a gusto en ella, quizá porque no tiene ningún miedo a la hora de dar rienda suelta a sus temas más controvertidos y repetidos en toda su bibliografía. Así pues, a un servidor no le sorprende en absoluto que al guionista le dieran carta blanca para escribir uno de sus trabajos más alimenticios con un personaje creado por él mismo: Barracuda.
Para saber quién es Barracuda cabría remontarse al tomo número seis de la edición española de MAX Punisher, que tiene justamente ese mismo título. Es un tomo que recupera la mala baba y el humor negro sin ningún tipo de restricciones del que ya hacía gala el propio Ennis cuando empezó a escribir a Punisher en aquella ya lejana maxiserie de doce números ubicada en Marvel Knights y conocida como Queridos Vecinos. Punisher ha estado enfrentándose a temas reales y, en cierta medida, serios en la línea MAX, ejemplos los tenemos a patadas en tomos como Madre Rusia o el excelente Los Esclavistas, por lo que a muchos nos sorprendió que con la llegada de Barracuda volviésemos a ver secundarios más estrafalarios de lo habitual (dentro de lo que es habitual en Ennis, claro está) y ese humor que volvió a prevalecer junto a la violencia absurda, muy común del guionista desde los tiempos de Hitman y Predicador. Todo esto tiene el inconveniente de que, si solo ofreces eso, acabas aburriendo al personal porque ofreces siempre lo mismo, aparte de perder el factor sorpresa, motivo por el que Ennis decidió escribir sagas más serias. Pero una vez al año no hace daño, y en el tomo seis de Punisher muchos se divirtieron ante las barbaridades de un personaje tan bruto y a la vez tan carismático como Barracuda. Por lo que tampoco es tan extraño que merezca una miniserie para él solo.
Y aquí la tenemos, en una trama muy típica de Ennis, repleta de traiciones, personajes que parecen salidos de los peores manicomios o correccionales del mundo y con las situaciones más extrañas y estrafalarias posibles. Aparte, el guionista vuelve a contar con un protagonista atípico o más bien desagradable, es un villano en toda regla, un auténtico cabrón sin escrúpulos que no mira más allá de su ombligo, con amigos que son como él o simplemente se aprovecha de ellos porque puede. Una auténtica joya, vamos, y la tiene Ennis a su total disposición. Ya podéis haceros a la idea.
En este tomo que creía precuela del seis de MAX Punisher, a juzgar por su final, vemos el regreso de Barracuda de “entre los muertos”. Ya sabéis, la violencia exagerada en los cómics de este guionista no tiene cabida en el mundo real, así que no le resulta difícil sacarse de la manga que nuestro “estimado” protagonista, ejem, sobrevivió por muchas balas que le incrustaran y por muchos tiburones que le lanzaran. Ahora nuestro “colega” tiene que reunir una suma de dinero bastante interesante para poder costearse su propia vendetta contra Punisher. ¿Qué creéis que hace entonces? ¿Robar un banco? ¿Traficar con drogas? ¿Asalto a una furgoneta repleta de dinero? Nada de eso, Barracuda no es un villano cualquiera del tres al cuarto, nuestro protagonista se alía con un mafioso italiano que quiere matar a un presidente traficante utilizando a su hijo hemofílico de por medio para que se haga un hombre hecho y derecho, mientras se alía con una actriz porno y un travestí negro que también es un veterano de alguna que otra guerra. También aparece un tipo que fue violado por el prota y un cura pedófilo. Todo sea por demostrar que esta es una de esas historias clásicas de Ennis para adultos.
Ese es su principal problema, para quien haya leído mil cosas del guionista y lo haya seguido desde sus inicios en The Demon o Hitman nada de lo que leerá aquí le sonará a nuevo o provocador. Es más, es como un capítulo de Aquí no hay quien viva, en el sentido de que todo se desmadra hasta el punto de que nada sale bien para nadie, todos acaban enfrentados y mueren cientos (casi todos los secundarios involucrados y… bueno, eso último ya no es común de la serie española antes mencionada) de la peor manera posible. Es cierto que si no ocurre algo que altere todos los planes de cada uno de los personajes la historia se torna un tanto predecible y demás, pero llega un momento en que ninguno de los presentes parece tener tres dedos de frente, lo único que parecen son bestiajes neandertales, la única meta parece que es volar todo por los aires y punto, como si el mejor plan fuera siempre atravesar la vidriera con un elefante. A ver quién los tiene mejor puestos, eso es lo que podemos ver en este exagerado argumento de gente que no entiendes cómo con esos métodos están donde se encuentran. O bueno… quizás sí.
Sin embargo, este es uno de esos extraños casos en los que el defecto se convierte en una virtud si disfrutas como un bellaco con las excentridades del guionista. Y es que este tomo lo tiene todo y acaba resultando la hostia de entretenido. Se hecha un poco de menos algo más de trasfondo para Barracuda, por ejemplo, pero al final es que da lo mismo, es un bruto cabrón más listo de lo que aparenta y eso acaba haciéndolo muy carismático, especialmente cuando se hace amigo de un chico tan diferente a él (y tan ridículo, no por su enfermedad, ojo) como es el hemofílico.
Goran Parlov por otro lado, es el dibujante de esta animalada descojonante, el mismo que creó gráficamente a Barracuda en el ya anteriormente mencionado tomo seis de MAX Punisher. Por tanto, no es extraño volver a verle bajo las órdenes de Ennis y pasándoselo pipa como él a la hora de dibujar este cómic. Esa es la mayor virtud del mismo, que da la impresión de que los creadores se lo pasaron muy bien realizándolo y eso contagia en cierto modo al lector. Parlov en concreto es un dibujante fantástico en cuanto a las expresiones faciales, corporales y tiene un dinamismo perfecto para una historia de estas características, dibujando la violencia extrema de una forma explícita pero caricaturesca y divertida. Aparte, caracterizando a los personajes es todo un as, y dudo muchísimo que nadie pueda dibujar a Barracuda como él, de una manera tan carismática y hasta peligrosamente entrañable. Para redondear la labor gráfica del tomo, el entintado suelto del propio dibujante resulta atractivo y el color de Dan Brown termina por mejorar el resultado final con esa paleta tan variada y elegante, que casi parece realizada manualmente.
En resumen, un tomo solo apto para aquellos que adoren las burradas de Garth Ennis. Si no te gusta la violencia y la cafrería más exagerada con personajes delirantes… Este no es tu tomo.
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1 Comentarios recibidos
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Usuario: Luis-Carlos (16-Agosto-08)
Pues a mi la parte que más me encantó fué cuando Garth Ennis no tuvo reparos para decir que el Islam......esto que Mahoma...(ya sabeis, el que se beneficiaba a Aisha).....¡si hombre, si, en aquel comic en la que aparecian unos miembros de al-Qaeda! ¡que sí, en el año....
.... ¿Alguna vez Garth Ennis ha publicado algo que haya ofendido a los musulmanes?
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