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A barlovento (La Cultura 6), de Iain M. Banks |
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La construcción de las atmósferas y las sensaciones es una de las mejores cualidades del Banks narrador, una característica con un valor añadido incalculable en un escritor de Ciencia Ficción. |
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Después del wishky Glenfiddich y de un buen poema de Robert Burns no degusto con mayor placer otro producto escocés que no sea una novela de Iain M. Banks (1954). Sobre todo, si pertenece a su faceta de escritor de Ciencia Ficción, y más todavía si la novela corresponde a una de las series de libros más sólida, de mayor calidad, y con mayor calado de la SciFi de todos los tiempos: ‘La Cultura’. Un universo narrativo de gran profundidad en el que Banks vuelca su mayor capacidad de reflexión en un conjunto de novelas independientes con final conclusivo, protagonizadas por personajes extraordinarios, e inmersas en unas atmósferas con un brillo creativo y una viveza propia deslumbrantes.
A barlovento, aparecida originalmente en 2000 y publicada este año en España por La Factoría de Ideas, es otra muestra de ese universo, y otra prueba de la magistral capacidad de Banks para acercarnos la filosofía vital de mayor calado a través de las fórmulas narrativas más inverosímiles. El orbital Masaq y la lucha por su futuro ante una amenaza de grandiosas magnitudes, la convivencia de distintas especies alienígenas entre sí y con la raza humana de La Cultura, los misterios que esconden una poco esclarecida Guerra de las Castas, o los dilemas éticos y morales que afronta cualquier comunidad al diseñar la construcción de su estructura y/o jerarquía social, son algunos de los muchos temas transcendentales que se tratan en esta novela.
El motor narrativo de la saga sigue siendo el mismo bloque sólido de impecable factura del que ya hablamos en Pensad en Flebas (sin duda, la obra de referencia de Banks hasta la fecha en su incursión por la SciFi). "A barlovento" supone una oportunidad de introducir matices y de incardinar reflexiones contemporáneas –algunas de evidente naturaleza postmoderna- que sean capaces de, al mismo tiempo, perfilar el concepto en constante construcción de La Cultura, por un lado, y de dar vida junto al lector a un conjunto de ideas de calado, por el otro. Y esta novela cumple con ambas funciones con solvencia y entretenimiento.
La construcción de las atmósferas y las sensaciones es una de las mejores cualidades del Banks narrador, una característica con un valor añadido incalculable en un escritor de Ciencia Ficción. Con la única fuerza de la palabra es capaz de transportar al lector a espacios orbitales nunca vistos, de llevarle a conocer nuevas especies de personajes con formas y comportamientos inéditos en la más común imaginería popular, y de hacerle vivir en primera persona sensaciones estresantes, como surfear por encima de la lava, o liberadoras, como el flotar con seguridad a través de espacios abiertos y diáfanos. ¿No es esto, a caso, parte inherente de la tan poco frecuente experiencia de leer Ciencia Ficción de verdad?
La inteligencia con la que construye las tramas, la profundidad de los hilos argumentales, el fondo sensible de los personajes, o la sabiduría general del libro, hacen de ésta una de las mejores entregas de la serie
La creación de personajes destaca, además, como uno de los mayores derroches de creatividad de toda la novela, no sólo a través de una vívida caracterización, sino también con la capacidad de darles un fondo psicológico, unos motivos, una historia de vida que contribuya a enriquecer el argumento y explicar el conjunto de las tramas de la novela. Personajes como el homomdano Kabe, los chelgrianos Quilan y Ziller, el Dron Tersono, los personajes humanos… todos ellos construidos con una solidez pétrea. Algo que no es sencillo, ciertamente, cuando se trata de retratar nuevas especies, definir inéditas costumbres, o establecer relaciones entre entidades sociológicas y culturales de tan distinta entidad. Y Banks lo consigue con una naturalidad y solvencia absolutas.
La mayor riqueza de "A barlovento", con todo, está en los muy heterogéneos y distintos temas y subtemas, perspectivas y análisis que realiza Banks: el multiculturalismo, la relación social de clases, las relaciones coloniales y postcoloniales, la religión como foco de filias y fobias, la educación social y el cuidado de los menores… Ni si quiera una reseña sería suficiente como para contenerlos todos, y menos aún para tratarlos individualmente con la concreción necesaria. De agradecer es también, además, que su posición no sea dogmática, porque Banks no impone una visión o una forma de ver la realidad, sino que usa la diversidad de su ‘universo cultural’ para mostrar las distintas posturas sobre las cuales el lector, con plena libertad, puede reflexionar y decidir.
A barlovento es una novela inmensa, escrita con maestría por uno de los mejores escritores del género vivos, Iain M. Banks, un autor cuya calidad contrastada servirá de estándar de medición a la hora de hablar de las Grandes Obras del género en nuestros días. La inteligencia con la que construye las tramas, la profundidad de los hilos argumentales, el fondo sensible de los personajes, o la sabiduría general del libro, hacen de ésta una de las mejores entregas de la serie de La Cultura, una serie imprescindible por su excelente calidad para cualquier aficionado de la SciFi.
La Factoría de Ideas sabe de la importancia de autor y obra, y es por ello por lo que ha apostado (por fin) por convertir a Banks en uno de sus principales ‘autores franquicia’ y la serie de ‘La Cultura’ en una de las más rutilantes joyas de su catálogo. En próximas fechas se nos prometen otras entregas aún sin publicar de la serie. Junto con ellas, y para los impacientes amantes de Banks y La Cultura, recomendamos desde aquí la última entrega, de momento sólo publicada en inglés, y que ha visto la luz en este 2008, Matter; 8 años después de A barlovento se retoma la senda de una serie que marcará historia. No os la perdáis.
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