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La Niebla, de Stephen King |
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Frank Darabont consigue finalmente tras años de intentarlo adaptar la obra de Stephen King titulada La Niebla. La apuesta de terror de la semana, adéntrate en la Niebla. |
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Al adaptar “La niebla” de Stephen King, Frank Darabont cumple al fin un sueño largamente anhelado, que se remonta a sus tiempos de guionista, en 1986. Por aquel entonces, mientras trabajaba en el libreto de “Pesadilla en Elm Street 3”, entre otros, ya deseaba trasladar a la gran pantalla el relato del escritor de Maine por considerarlo “especialmente bien escrito” y por lo que tenía de similar, en cuanto degradación social, con “El señor de las moscas”, del Nobel inglés William Golding.
Antes de poder ver plenamente realizada esta pretensión, dos proyectos relacionados con King se cruzaron en la filmografía del francés: “Cadena perpetua”, por un lado (estupendo drama carcelario que contaba con dos actores de altura, Tim Robbins y Morgan Freeman), y “La Milla Verde”, por el otro. En 1995 estuvo muy cerca de adaptarla, pero la inadecuación del momento le hizo nuevamente posponerlo.
Finalmente, ha sido en 2008 cuando se ha sentido plenamente preparado para hacerlo. Han pasado veintidós años (oficiales) desde que la idea se cruzara por su mente, demasiado tiempo para madurar una película en condiciones. El resultado, visto lo visto, es un tanto decepcionante, pero no por el oficio de Darabont, sino por el propio relato de King.
Quien conozca bien su bibliografía, sabrá que es un autor plagado de ideas (no siempre buenas) que, sólo en escasísimas ocasiones, atina con el planteamiento o con el enfoque que les imprime. Acertó con “El resplandor”, con “Carrie” y con “La tienda”, pero fracasó, sin paliativos, en casi todos sus demás títulos (téngase en cuenta que ha escrito algo más de cuarenta libros). “La niebla” no es, por tanto, excepción sino norma.
Como la mente humana es un misterio insondable, podríamos dar por buena la analogía que Darabont y Marcia Gay Harden, miembro del reparto, hacen de “La niebla” y “El señor de las moscas”. De la misma manera que podría valer la mía propia al considerarla un híbrido entre “The fog”, “La cosa”, ambas de John Carpenter, y el cine de catástrofes. El parecido es asombroso: “La niebla” acaba resultando ser una obra coral, con protagonista colectivo (más o menos), que incide en el desastre climático y en el terror extraterrestre.
Por eso mismo, lo que se cuenta en el film no resulta convincente. Suele suceder en el actual cine de terror que el remedio acostumbra a ser peor que la enfermedad, deparando, las más de las veces, al espectador explicaciones inverosímiles, casi nunca exigidas ni pedidas, que deforman o destruyen buenos puntos de partida. La verdad es que La niebla empieza muy bien, y por momentos, hasta resulta sorprendente; pero luego, cuando empiezan a acontecer cosas, y sobre todo, cuando se les da un sentido, crece en el subconsciente una nueva imagen, la del proyecto ultra manido que no es más que fuego de artificio.
Cuando se alcanza ese punto, todo resulta previsible. Y es de lamentar, porque el reparto es bueno (aunque Gay Harden, actriz que debe mucho a los hermanos Coen y a Clint Eastwood, exagere terriblemente su papel), el mensaje (progresista) inusitado en una producción de este calibre, y la dirección, más que decente. Falla la materia prima, el alma en que se basa.
“La niebla”, esa historia sobre unos ciudadanos encerrados en un supermercado de una pequeña localidad de Maine que se ven atacados por una bruma hostil, podría haber sido una gran película, pues argumentos ofrece. Por desgracia, fue concebida por Stephen King. Ya sabéis, muchas ideas, pero ninguna sustancia.
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