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X-23: Blanco X
Ovidio   27/05/2008 ( 831 lecturas) Escribir Comentario
     Laura intenta empezar desde cero una nueva vida. Pero, cuando todos tus días han transcurrido alrededor de la muerte y la destrucción, ¿es posible escapar de las sombras?
Hace poco hablaba de los sideckick en un artículo sobre Nightwing.
Ahora querría hablar de las versiones femeninas de los superhéroes.

X-23: Blanco XDC es la pionera y la primera editorial que tiene versiones femeninas de sus personajes, así como también tuvo versiones infantiles, “animalescas” e incluso ahora podemos ver hasta versiones “gorilescas”, que ya es decir. Hay de todo en la viña de los superhéroes, para bien o para mal.
Hemos visto a Supergirl, Spiderwoman, Spidergirl, Batwoman, Batgirl, She-Hulk (Hulka en español), Miss Martian, etc… Y claro, si todos los superhéroes masculinos más famosos y de más prestigio, que más ventas acarrean y más series protagonizan tienen su propia contrapartida femenina… ¿Por qué no iba Lobezno a tener la suya propia?
Ya hicieron algo parecido en el universo Marvel 2 (MC2), el de Mayday Parker como Spidergirl, se llamaba Wild Thing y era la hija de Logan y Elektra, un intento fallido que apenas ha tenido repercusión.
Pero más tarde pudimos ver una versión mejor, en la serie de animación X-Men Evolution, y la chica se llamaba en esta ocasión X-23.

Como pasó con Harley Quinn en la serie de animación de Batman de Bruce Timm, X-23 no tardó demasiado en caer en los cómics, primero en NYX con un papel muy secundario y luego en Uncanny X-men de la mano de Claremont y Alan Davis. Lo malo es que al principio parecía un remedo extraño de Penitencia de Generación-X junto a la Médula de Joe Kelly (antes de que Davis la “infantilizara”), por ello pocos fans realmente se fijaron en ella. De hecho, la chica no salía del estereotipo de “chica insociable con mal carácter que aparece de vez en cuando solo para cortar alguna que otra garganta para que todo el mundo le dijera lo mala que era y lo mucho que tenía que cambiar”. Lo hemos visto ya en demasiados personajes, sobre todo mutantes, a estas alturas cansa.
No mejoró hasta que los creadores del propio personaje en la serie de animación dijeron: Hasta aquí hemos llegado, y fueron a Marvel a escribir la primera miniserie con la chica de absoluta protagonista: X-23 Inocencia Perdida, que va antes de Blanco-X, el tomo que paso a reseñar después del siguiente párrafo.

Y menuda sorpresa de miniserie, cuenta el origen del clon femenino de Lobezno con tal soltura y emoción que realmente importaba poco que fuera una versión adolescente más de un personaje conocido. De hecho, Kyle y Yost, creadores de la chiquilla, consiguieron insuflar vida a su creación y darle un interés que demuestra, una vez más, que pueden haber personajes que nazcan de X-23: Blanco Xmalas ideas, pero todos pueden despuntar si están bien escritos y si a esa mala idea se le saca provecho.
Aquella miniserie y la que nos ocupa cuentan los Años Perdidos de la protagonista, su nacimiento hasta el momento en que acabó en la Patrulla-X. Aunque actualmente forma parte del grupo de los chicos adolescentes mutantes de la escuela: New X-men, donde permanece en manos de los mismos guionistas que la crearon. Parece que va a evolucionar o al menos tenemos la garantía de que no será ignorada o tratada como una “Lobezna” de segunda fila.

Esa es la más grata sorpresa que podía llevarme con las dos miniseries de la chica realizadas hasta ahora, que nos dejan bien claro que X-23 tiene un carácter y una personalidad definidas que la hacen tan impredecible como lo era Logan en el momento de su creación. La miniserie de Blanco-X cuenta cómo sobrevivió la pobre chica tras la terrible y dramática conclusión de la miniserie anterior. Lo primero que querrá hacer X-23 será encontrar una familia, o al menos lo que más se le parezca, por eso acudirá a su prima Megan, a la que salvó de un secuestrador cuando aun estaba manipulada por La Fundación (un grupo separado de Arma-X con ánimo de lucro). Lo más admirable de todo esto, es que resulta que las dos chicas se necesitan, ambas sufren un trauma por ciertas situaciones que nunca olvidarán salvo si están unidas y se apoyan entre sí. Todo parece ir bien y por fin X-23, ahora llamada Laura, parece tener una vida que vivir. No dura demasiado, pues Arma-X no perdona y se inicia una persecución encabezada por la terrible Kimura, que no dejará vivo a todo ser que se relacione con Laura.

El argumento apunta buenas maneras, ¿verdad?
Pues lo más loable de todo es ver cómo la historia está bien aprovechada y hay momentos de auténtico infarto llevados con mucha maestría por Kyle y Yost en los que realmente parece que nadie va a sobrevivir, que la propia X-23: Blanco XLaura va a matar a la gente que más quiere por culpa del desencadenante (un líquido que solo puede oler ella y hace que pierda la cordura). Peor aun, si eso no ocurre, será Kimura quien se ocupe de ello. Así pues, la historia es un relato amargo donde una chica pretende vivir sin ser manipulada, pretende ser algo más que un arma creada para matar. Pero no es fácil, ya que en posesión de La Fundación ha matado a tanta gente que el nivel de casquería es incluso superior al de Lobezno, el cual nunca se ha visto obligado a matar a sangre fría a un niño de cuatro años, por poner un ejemplo.
En definitiva, un relato que pone los pelos como escarpias y donde realmente te pones del lugar de Laura, deseando que sobreviva y consiga sus deseos, puesto que nunca ha tenido la oportunidad de ser algo más que lo que le han obligado a ser: Una máquina de matar.

Mención merece también Kimura como enemiga del tomo, que es implacable y su falta de escrúpulos llega incluso a sorprender en determinadas ocasiones. Es temible lo que es capaz de hacer sin armas y lo mucho que se ceba con sus víctimas.
Lo dicho, Kyle y Yost no se cortan un pelo y algunas escenas no son aptas para cardiacos por su tensión y violencia. Ni siquiera las víctimas suelen ser las típicas que vemos en los tebeos, las que más acostumbramos a ver reposando en un mar de sangre. Esa es una de las principales virtudes de esta miniserie, sin necesidad de recurrir al gore fácil o a los tacos, es capaz de dejarte un mal trago constantemente. Como las buenas películas de venganza y violencia dentro de cierto contexto.
Los únicos defectos que podría sacar son de continuidad, ya que X-23, desde su corta estancia en los cómics, ha pasado por demasiadas manos y algunas se han despreocupado por lo escrito con anterioridad. Por ejemplo, no encaja demasiado la etapa de la chica durante Uncanny X-men (y muchísimo menos su carácter) con lo que hemos visto en estas miniseries de sus creadores o su paso por New X-men, que parece que habrá que seguir muy de cerca.

El dibujante es Mike Choi, un desconocido que tengo el placer de disfrutar en este tomo. Un artista de línea clara y realismo expresivo con un estilo juvenil que viene al dedo al argumento de esta miniserie. De hecho, es magnífico ver cómo retrata el miedo, la furia y la alegría en estas páginas, con esos personajes tan bien caracterizados (excepto ese Capitán América que tanto recuerda al Ken de la Barbie) con los que realmente te implicas. Es más, creo que el guión X-23: Blanco Xperdería mucho sin un dibujo con esta fuerza, a esa X-23 en plena rabia descontrolada me remito, Choi es capaz de que todos tengamos miedo y pavor de una chica de quince años que en verdad es un lobo con piel de cordero. Por no hablar de la Kimura que mata siempre con una pícara sonrisa en los labios. Caracterización y narrativa, dos puntos fuertes del dibujante que hay que admirar entre tanto hot-artist que no sabe lo que significa la conexión entre viñetas para contar una historia con cierta intensidad.
Claro que es injusto vitorear el notable dibujo de Choi sin decir que el color de Sonia Oback ayuda a que sea aun mejor de lo que es. Y es que ese color tan refinado y realista aporta mucho ambiente y viene al guante al estilo que emplea el dibujante. En resumen, que en cuanto al apartado técnico del cómic pocas pegas pueden ponérsele.

¿Qué puedo decir que no haya dicho ya? Si no conoces a este personaje tanto esta miniserie como la anterior (apuntad: Inocencia Perdida, dibujo de Billy Tan) son sumamente recomendables para ver lo que son capaces de hacer unos guionistas con una idea que, en un principio, no parece que vaya a ser gran cosa. Muy infravalorado y recomendable.

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