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La Casta de los Metabarones
M. Mazarío   25/04/2008 ( 368 lecturas) Comentarios (2)
     Héroes, mercenarios, verdugos y siempre, siempre guerreros. Los metabarones viven bajo sus propias reglas ajenas totalmente al resto de mundos donde se mueven.
La Casta de los Metabarones (Integral)Hay mucha gente, e incluyo en este grupo a individuos cuya opinión en temas culturales y artísticos hay que tener en cuenta, que aun hoy no considera el cómic ni como un arte ni como un soporte narrativo válido y o serio para contar historias. Siguen viendo todo lo que se estructure en viñetas como algo para niños y se niegan o no aciertan a ver, el cómic como la unión ideal y perfecta entre la literatura y la pintura que al tiempo ofrece, explota y crea, unos mecanismos y recursos propios.

Yo opino que ni el cine, ni la fotografía ni los incipientes videojuegos consiguen lo que consigue un buen tebeo y menos teniendo en cuenta que solo es tinta, papel y mucho talento. Parece que esta percepción del tebeo como un mero producto de consumo o a lo máximo de entretenimiento, va cambiando lenta pero e inexorablemente. Ya no solo avala esta afirmación el interés de las cinematográficas por realizar versiones si no también hechos puntuales como que la editorial Random House Mondadori se meta en este lío creando la colección Resorvoir Book, incluyendo en ella una edición integral de La Casta de los Metabarones de Alejandro Jodorowsky y Juan Giménez..

La Casta de los Metabarones se tiene que considerar ya como un cómic clásico, un referente ineludible dentro del género europeo. Es obligada su lectura tanto para el aficionado al noveno arte como para quienes gusten de una historia que, de no existir los prejuicios citados en la apertura este articulo, se encontraría y consideraría al mismo nivel que tomos literarios de obligada inclusión en cursos universitarios.
Estamos ante una obra maestra. La Casta de los Metabarones (Integral)Es por ello que el alto precio con el que sale al mercado, cuarenta y cinco euros, está totalmente justificado además de que Mondadori muestra un respeto total por el contenido al preparar un envoltorio de autentico lujo, tapa dura, sobrecubierta en cuche, interior satinado, la obra original completa además de dos extras, englobados bajo el titulo La Casa de los Ancestros, que son apuntes e información sobre los autores y el capítulo inédito El Tatuaje de los Kastaca.

Una autentica pieza de coleccionista a la que únicamente se le puede reprochar que disminuya el tamaño de las planas, pasando de un en origen formato de álbum europeo, a uno de medidas casi de cómic book USA y que no incluya las portadas de las anteriores ediciones. Aun así no se pierde detalle ni calidad de impresión.
Leí por primera vez esta historia hace ocho años, y durante ese tiempo he tenido la espina clavada de no poseer los tomos por aquel entonces inasequibles y más tarde descatalogados, que ahora ennoblecen mi colección de cómics que tras tres lustros de coleccionismo ahora comienza a ser interesante.

La Casta de los Metabarones está formada por ocho capítulos que corresponde en su nomenclatura a cada uno de los titulares del puesto desde los inicios de la estirpe hasta el actual, estos son: Othon el tatarabuelo. Honorata la tatarabuela. Agnar el Bisabuelo. Cabeza de Hierro el Abuelo. Doña Vicenta Gabriela de Rokha la Abuela. Aghora el Padre -Madre. Sin Nombre, el último Metabarón.
A través de los diálogos que entablan los robots Tonto y Lothar, habitantes del metabunker, se no abrirá la crónica de esta familia de gladiadores espaciales, héroes en ocasiones, mercenarios en otras, verdugos en casi todas. Una casta de nobles guerreros que viven bajo las reglas de la filosofía englobada en el bushitaka y que desde sus inicios se rigen por normas morales ajenas al de resto de mundos donde se mueven.
Esta es una odisea espacial escenificada sobreLa Casta de los Metabarones (Integral) una galaxia habitada principalmente por formas de vida antrophomides, y que tiene su principal referente social en el Imperio ubicado en el planeta de Oro. Esto da libertad a Giménez para inventar anatomías, bóvedas celestes, arquitecturas, diseños imposibles. Destacan por complejidad y concepto sus amalgamas de estructuras bio y tecnológicas, ofreciéndonos ciborgs de aspecto orgánico que mezclan arterias con émbolos sin transición lógica. Ejemplo de esto son sus diseño de los cetacyborgs, increíbles en detalle, pavorosos por su tamaño y que despiertan el morbo de quien los observa por un feísmo casi cruel pero perfectamente reflejado.
Otro de los detalles es la utilización de la luz y el color, hay páginas enteras en las que la acción y la planificación de las viñetas está estructurada sobre una base cromática determinada que estalla en luminiscencias artificiales y solo comparables a las que se pueden encontrar en museos. Tengo que recordar que aquí no hay color infográfico, si no que es todo tinta y acuarela, un trabajo a la vieja usanza que aun hoy, con todos los avances en el campo gráfico, sigue siendo espectacular y vigente aun estado fechado en 1992.

Giménez nunca ha ocultado su amor por el cine y la animación y este queda reflejado en la consecuencialidad de sus viñetas. Son planos cinematográficos ideados como un storyboard que realmente se vuelven láminas al contar con detallismo casi enfermizo. Las anatomías son una mezcla de cánones de inspiración clásica y las tendencias artísticas del cómic de ciencia ficción de la década de los ochenta, aquellas que se mostraban en cabeceras míticas como Heavy Metal, 1984 o Skorpio.

Hombres poderosos, ya sean atléticos o asténicos, mujeres bellas de formas voluptuosas y exageradas que expresan no solo con los retratos de los rostros, si no también con poses corporales sin tacha o con la utilización de las manos, un recurso muy difícil de trabajar, para enfatizar en acciones o situaciones.
La Casta de los Metabarones (Integral)Hay arcaísmos deliberados en la inspiración de armas y atrezos que nos recuerdan piezas de maestro armero del siglo XVI, engarzadas en armonía con motivos propios de H. R. Giger. En cambio la deformación de los cuerpos de mutantes o alienígenas es brutal, sin respetar ningún limite corporal pero dotándoles de un gran realismo gracias a un perfecto tratamiento de las texturas. Todo lo que les intente explicar es poco, tienen que verlo.

La historia, las palabras, nacen del escritor y guionista chileno Alejandro Jodorowsky. Un tipo de los que, por planteamientos vitales de la actualidad, ya no existen. Capaz de fundar el teatro de vanguardia en México, meterse en poemas y novelas e intentar la adaptación cinematográfica del Dune de Frank Herbert mucho antes de que David Lynch se hiciera con el proyecto. Su nombre da prestigio al cómic y es curioso el ver como esta Casta de los Metabarones no es en su origen una obra principal para el autor, si no que nace como una especie de spin off de su obra más laureada El Incal que firma junto a Moebius en 1978.

Su texto tiene varias lecturas de la cual yo destaco lo divertido y ameno, el inicio ya de por si nos indica que vamos a leer.
- Tonto por favor. Cuéntame otro cuento
- ¿Un cuento?
- Pero un cuento de verdad ¿Vale? Nada de robotonterias.
Me recuerda ineludiblemente al opening narrado de la canción Metal King de Manowar y es la mejor forma de comenzar. Esta es una historia sencilla sobre la vida de unos seres excepcionales. Encontraran amor, acción batallas, penas y alegrías que además se pueden trasmitir sin problemas, algo que la artificialidad de los lenguajes narrativos actuales impide en muchas ocasiones, de ahí su éxito, de ser un digno sucesor de cuentos infantiles aderezado con toques para adultos.
Pero sorprende que, tras esta sencilla fachada, un lector inquieto y leído pueda encontrar múltiples alusiones culturales. Las epopeyas del mundo helénico y sus temas recurrentes saltan a la vista ya sea en el Eros afrodisíaco que es le motor principal de la historia. La violencia desatada que nos encontramos en clásicos vetustos como La Iliada, lo inevitable del sino, el alcanzar la semidivinidad que entronca a la vez con la mitología cristiana de ascensión y del sacrificio, tan visible en el Viejo Testamento y que supone la iniciación de los metabarones en su aprendizaje como guerreros. El seguimiento de la estirpe es idéntico al de las sagas irlandesas o el del esqueleto narrativo del Jerusalén de Selma Lagerlöf. El costumbrismo y ritos del medioevo de la defensa de la casta, de el velar las armas del sacrificio que llega hasta la inmolación.

Hay más, un pozo de rebeldía constante, la necesidad de conquistar un escalafón social al que no se pertenece, enfrentándose a los requisitos de la nobleza y, habiéndolo ya tomado, comienza el combate contra el trono, luego contra el organigrama religioso, contra la propia naturaleza del cuerpo que nos hace imperfectos. La Casta de los Metabarones (Integral)Luchar con todo y contra todos, sin dios ni amo, para luego volverse en armas contra lo que uno mismo representa
Y me dejo muchos, las referencias a las teorías freudianas en edipos y electras, los cultos prehistóricos hacia al figura femenina, la renovación vital cíclica… Otros muchos se me escapan por ignorancia, y por ello una segunda, una tercera, o una cuarta lectura son atractivas, pues siempre se descubre una coma, un punto un comentario que cambia por completo el significado de la viñeta.
Lo que no dejo de ver es el alegato ecologista global de estas 585 páginas ni su sentido del humor entre chabacano y pedante que arranca siempre una sonrisa.
Disculpen el tono académico de esta reseña pero hay ocasiones en las que hay ponerse el frac y esta es una de ellas.
Imprescindible.

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2 Comentarios recibidos
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Usuario: Mithrand (25-Abril-08)

Tiene muy buena pinta... anda que no habré ojeado tomos de los Metabarones sin decidirme a comprar nunca ninguno (no soy aficionado a los cómics por amor a mi bolsillo, ya sufrido por otras aficiones xD)
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