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Calle de Magia, de Orson Scott Card |
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Conjugar fantasía y realidad siempre resulta complicado, sobre todo tomando el mundo de las hadas e introduciéndolo en el mundo real, sin embargo, lo logra con solvencia. |
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¿Es posible protegernos de nuestros propios deseos? Es casi la pregunta de partida que Orson Scott Card nos plantea en Calle de Magia, una novela que viaja hasta los más profundos anhelos de la gente, cuyos reflejos Mack Street, el joven protagonista, puede ver en sus sueños.
Y es que Marck Street no es un niño normal, es consciente de ello, porque ¿quién puede ver los sueños de sus vecinos y hacerlos realidad, aunque de un forma oscura y retorcida? Este es el hilo central de la trama que se entreteje en la novela, donde este prolífico autor vuelve a introducirnos en un mundo en el que la fantasía y la realidad convergen.
Calle de Magia es la historia de Mack Street y sus vecinos de Baldwin Hills, un barrio negro de clase media alta de Los Ángeles, lo que ya le proporciona a la ambientación de la historia un carácter propio, reflejado en esta pequeña comunidad vecinal, en la que todo el mundo se conoce.
Encontrado como un bebé abandonado junto a una tubería de desagüe por Cecil Tucker, Mack fue adoptado por Ura Lee Smitcher y criado por ambos; sin embargo, Mack resulta ser un niño muy especial, pues es capaz de ver los sueños de sus vecinos, aquellos que hablan de sus más profundos deseos, pero muy pronto Mack descubre que esos deseos se cumplen de una forma horrible, así que trata de evitarlos.
Los años pasan en Baldwin Hills y a la vida de Mack llegan extraños personajes a cuyo alrededor ocurren cosas y sucesos aun más extraños. Una casa oculta entre otras dos y que sólo Mack puede ver, es la entrada a un mundo inimaginable, el Mundo de las Hadas. Con ese descubrimiento, Mack deberá enfrentarse a su destino y a la realidad de su existencia, donde los nombres de Titania, Oberón y Puck serán algo más que los personajes de Un sueño de una noche de verano.
Así, en Calle de Magia se dan cita realidad y fantasía, unidos ambos mundos hábilmente, donde lo cotidiano se encuentra con lo inesperado e imposible, haciendo que los personajes deban enfrentarse a ello como mejor puedan, porque ¿quién cree en los cuentos de hadas?
Una historia ligera, pero con profundidad, y aunque el final no es del todo inesperado, aun nos guardará alguna que otra sorpresa: divertida y entretenida
Card consigue hacernos creer este mundo presentándonos unos personajes que cobran vida propia; siguiendo los pasos de Mack a través de la historia, viendo todo a través de sus ojos, creciendo con cada decisión tomada al enfrentarse a problemas morales o elegir entre él mismo o los demás.
A su vez, a esa visión se suman las de otros personajes importantes para el protagonista como son Cecil, Word Williams o la propia Ura Lee y otros vecinos del barrio, que transmiten la unión de la comunidad ante los extraños sucesos que ocurren en el vecindario.
Los personajes consiguen transmitir esa fuerza y carácter que los distinguen y que los hace vivos a los ojos del lector, y esto ocurre tanto con el propio Mack Street, como con algunos más “delicados” como Titania o Puck.
La historia está ambientada en un barrio real de Los Ángeles, con descripciones detallistas que transmiten el vivir cotidiano de sus gentes. La novela no sale del barrio, salvo en contadas ocasiones, por lo que el lector acaba conociendo el lugar perfectamente, lo que conlleva una mayor implicación en la propia trama.
El estilo es el propio al que nos tiene acostumbrados este autor, diálogos cargados de ironía y humor, ritmo ágil, que se acelera hacia el tramo final y que desemboca en un final que sabe mezclar lo espectacular con lo sencillo. Con Mack como eje central, Card nos narra una historia difícil, porque, por un lado, y como reconoce él mismo en el epílogo del libro, escribir una historia centrada en un barrio concreto de una ciudad conlleva saber utilizar todos los modalismos y jergas propias del lugar, y que suene creíble y no forzado. Y por otro, conjugar fantasía y realidad siempre resulta complicado, sobre todo tomando el mundo de las hadas e introduciéndolo en el mundo real, sin embargo, logra con solvencia que el lector se “crea” esta mezcla, logrando que la historia sea adictiva desde el principio.
Una historia ligera, pero con profundidad, y aunque el final no es del todo inesperado, aun nos guardará alguna que otra sorpresa. La trama tiene un planteamiento muy sencillo, donde lo más importante son las decisiones que toman los personajes frente a dilemas y dudas, con el sempiterno enfrentamiento de Oberón y Titania de telón de fondo.
Divertida y entretenida de leer.
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