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Los españoles Alejandro Barrionuevo, Javier Pina, Bit y Diego Olmos ilustran estas historias donde el Caballero Oscuro se enfrenta a enemigos como Silencio o Poison Ivy |
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De eso va la cosa, de misterios sin resolver hasta mucho más tarde. El problema más grave es que todos carecen de interés a medida que avanza la trama y, peor aún, la resolución nunca está a la altura. Para colmo de males, el que esté Silencio metido en todos los asuntos e interactuando de cualquier manera con todos los villanos quita toda la coherencia que pueda tener la trama.
Gotham se supone que es muy grande, pero en estos números da la impresión de que Batman no pueda toser sin que el susodicho villano vaya a darle una palmadita en la espalda. Es increíble que hasta en tramas donde no pinta nada como Naturaleza Humana tenga que aparecer como interés romántico de Poison Ivy. No solo es forzado, sino que no aporta absolutamente nada y ralentiza absurdamente sus propios planes, que lleva elaborando de incluso antes de la propia saga. En otras palabras: ¿Qué sentido tiene que ayude a Ivy cuando se supone que está trazando otros planes que vendrán a continuación? ¿Cómo hace para mantenerse informado y presente en todos los fregados? Lo mismo pasa con la aparición de Joker y la única excepción sería la de Clayface, que se salva solo porque al menos a este lo utiliza contra su voluntad de alguna manera.
Por desgracia, no es el único fallo de las historias de este tomo, ya que al galimatías que realiza el guionista buscando el suspense y el interés en el espectador hay que sumarle una incapacidad de dominio preocupante en todos y cada uno de los personajes que toca. Ocurren cosas porque sí o simplemente todos actúan como pollos sin cabeza sin la menor complejidad o inteligencia posible. Es alarmante ver a Batman sin iniciativa propia y siempre un paso por detrás de Silencio, siempre entrando en sus juegos de la manera más burda posible. Pero es que es peor ver a este villano sin tener una idea o un plan realmente coherente. Se supone que debe volver loco a Batman, pero al final no hace más que tonterías sin sentido, mezclando a todo el mundo y dejando misterios sin el menor pretexto lógico.
Para rematar, sumemos una aparición tosca de Joker con una habilidad que no viene muy a cuento (¿colombicultura? Alguien ha visto demasiadas veces los Pájaros de Hitchcock) y no quiero acabar sin mencionar el desaguisado que hace con Poison Ivy, la cual cambia de parecer como de calcetines en una trama sin pies ni cabeza. Tremendo.
Es cuando llegamos a la razón por la que Planeta ha sacado este tomo recopilatorio, que no es otra que apoyar a los autores españoles que se encargaron de dibujar estas sagas de Lieberman. Contamos ni más ni menos que con Javier Pina en el primer número. Alejandro Barrionuevo se ocupa de las dos sagas más largas: Naturaleza Humana y El Aspecto del Porvenir, además de algún número conclusivo como el de Rescisión de Contrato o La Carta. Y Diego Olmos se encarga de Venganza, la última saga que reúne este tomo. Bit, también español, es el entintador de los dos últimos artistas mencionados.
Decir que son lo mejor del tomo tampoco es un elogio demasiado grande, teniendo en cuenta el nivel argumental del mismo. Y curiosamente, el que realiza el mejor trabajo solo realiza un solo número: Javier Pina, que realiza las que son, a mi juicio, las mejores versiones de Ivy y Batman que podemos ver en esta recopilación. Aparte, este dibujante cuenta con un tono oscuro y sin alardes pero efectivo que viene muy bien a la serie. Pero Diego Olmos tampoco es que se quede atrás, ya que tiene un estilo que recuerda al Gulacy actual, con limpieza y negros creando sombras y ambiente. Aparte, es buen narrador y muy espectacular cuando debe serlo, dota a los personajes de una expresividad bastante apreciable. Ojalá hubiese tenido un argumento que dibujar a la altura de sus lápices.
En cuanto a Alejandro Barrionuevo, sin ser malo en absoluto, es el que menos acierta en esta recopilación, siendo el que más números realiza de todos. Es un buen dibujante, conocedor de la anatomía y bastante cinematográfico, pero es demasiado estático e inexpresivo, tanto que, como narrador, es bastante confuso en la mayoría de las ocasiones. Además, le hace falta ampliar el repertorio de rostros, porque en ocasiones no se distingue a Wayne de un empresario cualquiera que pasaba por allí.
En definitiva, una recopilación de números bastante mejorables cuyo único aliciente se encuentra en ver a más españoles dibujando en las Américas con notables resultados. Muy barato para todos los números que contiene (catorce números por un poco menos de veinte números es una muy buena oferta) pero desgraciadamente en cuanto a calidad está muy por debajo de las novedades que podemos encontrar últimamente en nuestras librerías más cercanas.
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