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Remake de la película jomónima japonesa dirigida en el 2003 por Takashii Miike. En definitiva, una transformación de una pesadilla japonesa en una sucesión de sustos adolescentes. |
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Remake de la película homónima japonesa "Chakushin Ari" (“llamada perdida”), dirigida en el año 2003 por Takashii Miike, nos encontramos de nuevo ante el caso acontecido con “The Ring”, sin tanta diferencia de años y sin tratarse la versión oriental de un clásico del mismo nivel. Pero el resultado es el mismo: película norteamericana que transforma una inquietante pesadilla japonesa en una sucesión de sustos y gritos adolescentes.
La historia sigue a Beth Raymond (interpretada por Shannyn Sossamon, actriz y dj que salió en “40 Días y 40 Noches”) la cual no solo parece arrastrar un viejo trauma infantil relacionado con mirar a través de la mirilla de la puerta, si no que es testigo en pocos días, y de un modo continuado (casi automatizado) de las horrendas y enigmáticas muertes de dos amigos. Lo más intrigante y aterrador es saber que ambos conocían la hora de su muerte, debido a una llamada que recibió cada uno de ellos. Una llamada perdida donde podían escuchar su propia voz en sus últimos segundos; una llamada a través de la cual podían conocer la hora y el día exactos de su muerte. Una llamada recibida días antes de morir, pero con fecha posterior.
Por supuesto, Beth da la voz de alarma, acudiendo a la policía y tratando de comprender que sucede, pero en comisaría nadie le hace caso… nadie excepto el detective Jack Andrews (quien, además de tener un nombre con gancho, es interpretado por el actor / director Ed Burns, el cual es uno de los rostros conocidos de “Salvar al Soldado Ryan”); ¿Por qué el detective Andrews decide trabajar a fondo en el caso de los amigos de Beth? Porque su propia hermana murió en iguales circunstancias, con el mismo halo de misterio envolviendo el asunto. Así pues, deciden ponerse en marcha y tratar de averiguar cual fue la primera de las llamadas perdidas, saber el origen de las muerte, sobre todo antes de que el móvil de Beth comience a sonar de un modo característico…
Ahora, una vez narrado el argumento, imaginemos que el 80% del plantel está compuesto por adolescentes (o intento de imitarlos, al más puro estilo “Al Salir de Clase”) y que la historia tiene relación con unas niñas pequeñas, un incendio en un hospital y… ¡sorpresa! Un pasado traumático.
Entonces ya tenemos la película. Ciertamente, mejora a lo largo de su metraje, bien sea por la presencia del siempre aceptable Ed Burns, bien sea porque la mayoría de personajes post-adolescentes mueren en la primera mitad; pero aún así, no se termina de salvar de la quema -chiste fácil-. Su comienzo es bastante penoso, llegando a creer que estamos ante una típica película de terror adolescente (claro que… es una película típica, de terror, y con adolescentes); sus efectos son recurrentes, su tensión apenas se mantiene, salvo en momentos concretos en los que solo consiguen salvarse gracias al susto casi predecible, y su argumento resulta tan sumamente peregrino que, pese a ser una copia de una copia de una copia de una copia, sigue sin resultar convincente. Dicho claramente: humor sobrenatural poco convincente.
Obviamente, cualquiera tiene todo el derecho del mundo a pensar que soy un apestoso crítico tratando de enjuiciar duramente un film de terror como si estuviese analizando una película de Bergman; de hecho, cualquiera tiene derecho a pensar que, como crítico, soy un resentido que no sería capaz de hacerlo mejor. Y acertaría, dado que los críticos somos artistas frustrados (la prueba es que, cuando un crítico consigue ser artista o creador, deja de ser crítico) y la mayoría pecan de pretenciosos y pedantes. Os doy toda la razón del mundo, y es por eso que para comprobar que yo solo soy un tipo con suerte que puede ver, de vez en cuando, alguna película gratis a cambio de hablar de ella, os propongo que dejéis los 6 € (depende de si disponéis de carné joven o universitario para descuentos) y tratéis de comprobar la calidad de una película cuya única finalidad es provocar terror y tensión y cuyo resultado es dejar bastante indiferente.
No diré que resulta tediosa, aburrida y soporífera. Si hubiese sido así, ni contaría el argumento porque habría salido de la sala; y, de hecho, tiendo a darle un voto de confianza a todas las películas, tanto antes de verlas como después de haber comprobado su calidad. Y no me gusta destrozar la obra de un director, incluso a sabiendas de que en muchas ocasiones se trata de un producto prefabricado y sin guión; no me gusta porque, para gustos los colores, y existe gente que hablará maravillas de obras que para mi son basura, y viceversa (me suele pasar más el “viceversa”). Pero, insisto, e incluso sin incitar al gasto, apoyo a la descarga –mejor, intercambio de archivos P2P- de dicho film una vez se haya ripeado de un dvd para comprobar que, para hacer cosas así, mejor hagan menos cine pero de mejor calidad. Y con calidad no hablo de excelentes diálogos ni una fotografía inusual (datos que ni comento porque la película no aporta nada en ningún ámbito técnico ni artístico: de hecho, la banda sonora debe haber sido sacada del cajón de las melodías reutilizables para películas de terror), si no que me refiero a ir al cine y pasártelo de p... madre, o pasar miedo, si es eso lo que prometen.
Sin más, un saludo.
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