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Hulka 5: Me he casado con un hombre lobo |
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Llevas saliendo con alguien el tiempo suficiente como para pensar que le conoces.... Pero la gente cambia. Sólo que nadie esperaba que ese cambio implicase exceso de vello y un apetito voraz.. |
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¿Vamos por el quinto tomo? ¿Veintiséis números nada más?
Con todas las cosas que han ocurrido en esta colección desde que Slott puso las manos en ella nadie diría que llevamos tan pocos números. Proporcionalmente a todas las cosas que le han ocurrido al personaje, claro está.
Lo más sorprendente de esta colección y lo que la hace muy atractiva para todos los lectores es, aparte de un cuidado, laborioso y hasta enfermizo trato de la continuidad, todo lo que sucede por número. Y es que han sido veintiséis números vertiginosos en los que a Hulka le ha ocurrido de todo.
Hagamos un repaso rápido: Primero es expulsada de los Vengadores por cierto comportamiento nada aconsejable para ese grupo, luego ingresa en el bufete de Goodman, Lieber, Kurtzberg & Holliway para trabajar para Holden, desde entonces vive con “Pug” y resuelve casos de superhéroes y villanos en los que destaca sobre todo uno que concierne a Spider-man, más tarde se ve obligada a hacer de niñera para la hija de Holden: una pequeña supervillana llamada Zurda, Hulka es requerida para la Ley Universal y tiene casos cósmicos siempre que la necesiten (¡!), tiene un caso en el que debe defender a Hércules, Titania trata de matarla, otro caso de viajes temporales bastante peliagudo, llegamos al número 100 y con él viene un juicio contra Hulka que por muy poco la borra de la historia para siempre, un flashback de aquellos años donde se encontraba perdida y no podía controlar al monstruo que tenía dentro, la recuperación de Dos Pistolas Kid, asistimos a la llegada de Zix como propietario del bufete, el complejo caso de Starfox, los Nuevos Guerreros durante la Civil War, el noviazgo y la boda con John Jameson… ¿Me dejo algo?
Todo eso en tan solo cuatro tomos y el ritmo vertiginoso de la serie está lejos de acabar.
En este quinto tomo vemos que Slott ha hecho los deberes y tenemos un agradecido buen uso de la nueva situación que atraviesa actualmente el universo Marvel tras Civil War. Hulka es pro-registro, y como tal se ve obligada a encarcelar a héroes que no estén dispuestos a inscribirse. Curiosamente ahora son muchos menos por la ausencia de una figura como la del Capitán América. Todo esto lo tiene mucho más llevadero por la presencia de John Jameson como marido, ambos están felizmente casados pero, por suerte para los lectores, no hay nada de aquello de: Y fueron felices y comieron perdices.
Porque los problemas no cesan y vemos que Slott ha hecho los deberes una vez más, usando todo lo que se ha escrito sobre el personaje hasta ahora y relacionándolo con historias anteriores de la misma colección. Quién si no este guionista se acordaría de aquella vez en que Jameson (el hijo, que conste) fue convertido en hombre lobo. Y no solo se acuerda de eso, sino que encima es capaz de recordarnos a todos que también se convirtió en algo tan bizarro como Star-God, el licántropo espacial. Verlo para creerlo.
Para colmo de males, la pobre Hulka debe ser requerida una vez más para la Ley Universal, porque el caso de Starfox está lejos de haber acabado y encima se encuentra Thanos de por medio.
Y por si todo esto fuera poco, vemos la primera crisis personal del Asombroso Andy, asistiendo por fin a su origen dentro del bufete de nombre tan largo.
¿De verdad hace falta decir algo más? Sucede de todo y está perfectamente hilvanado dentro de la continuidad. Slott realiza un trabajo de titanes al acordarse hasta del más mínimo detalle tanto del presente como del pasado más lejano para que todas las fichas encajen con total precisión en el mecanismo de relojería que ha preparado para todos nosotros. Y lo mejor de todo es que resulta entretenido y muy divertido, sabe perfectamente cómo debe presentarnos todo sin perdernos o sin causarnos un fuerte dolor de cabeza. A veces la continuidad resulta realmente asfixiante cuando es usada de forma forzada o excesivamente enciclopédica (un servidor recuerda algunos números de los Vengadores de Kurt Busiek leídos con muy poco interés por contener demasiados resúmenes de números antiguos), pero este no es el caso, Slott se preocupa por utilizarla para su propósito, para crear historias completamente nuevas y, sobre todo, con una naturalidad aplastante, en la Marvel que él escribe todo es prácticamente posible. ¿Por qué? ¡Pues porque ha ocurrido de todo ya! ¿De qué se iban a sorprender los personajes a estas alturas y por qué no pueden seguir ocurriendo cosas extrañas?
Así pues, son números cargados de humor, acción y… dramatismo.
Pues sí, Slott nos escribió una alegre y rápida boda en números anteriores, nos hemos encontrado con parejas curiosas e impensables como la de Andy y Mallory, por no decir que Pug sigue siendo celoso y tiene una teoría que… Por desgracia, se hace realidad.
Nada está escrito al azar en esta colección y así lo demuestra el guionista, el dramatismo llega en cuanto vemos manipulación, aunque esta sea bienintencionada, con sueños truncados y personajes con el corazón roto por diversos sucesos bastante tristes. De hecho, el último número de este tomo es uno de los más memorables que recuerdo de la serie, no solo porque esté protagonizado por el Asombroso Andy, personaje que se ha ganado el cariño de todos los lectores de esta colección, sino porque relata su historia y lo que viene a hacer a continuación. El final del número es un broche de oro para una historia sentimental con mal final.
Pero calma, no todo es tristeza y lágrimas, porque no nos dejan sin nuestra ración jurídica y superheróica, la tenemos perfectamente servida en otro caso sobre Starfox donde aparece Thanos. Y parece que no cesan los juicios extraños con momentos realmente impactantes, porque además este es uno de los mejores que he tenido la oportunidad de leer en la colección, no solo por su trascendencia sino también por lo que significa respecto a números pasados. Además, es sumamente divertido por la aparición de Pip el troll y todo lo que se destroza de los argumentos de Jim Starlin en la editorial.
También quería destacar el número dedicado a Dos Pistolas Kid, tan serio y bien ambientado que me da a entender que el guionista es capaz de todo.
Sin embargo, lo más negativo lo encuentro en el nuevo dibujante regular de la serie: Rick Burchett, el dibujante de tono clásico que ya pudimos ver en la serie Batman Adventures. Si bien no es en absoluto un mal dibujante, su estilo no termina de ser todo lo atractivo que podría y la línea clara y limpia que emplea es un tanto negativa para el estatismo que perjudica mucho gran parte de su dibujo. Aparte, hay momentos en los que es necesaria cierta expresividad que no se llega a ver, echando de menos a dibujantes anteriores como Bobillo o Pelletier. Aún así, repito, no es mal dibujante y alguna que otra vez llega a lucirse, pero sin pasar de ser alguien correcto que hace su trabajo profesionalmente, porque al menos puede decirse que es quien más números ha permanecido en la serie desde que Slott se hizo cargo de ella.
En definitiva, otro tomo imprescindible más de esta colección, una auténtica perla para todo amante del cómic Marvel más clásico y genuino.
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