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Existe un lugar donde nunca llega la luz, donde las almas humanas sobreviven sumidas en una desesperación vital. Este plano esta dominado por seis ángeles caídos, ante los que Él ha mandado cinco arcángeles para hacerles frente. Ninguno ha regresado. Gabriel es la última esperanza. |
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De entre la gran cantidad de títulos que llegan a nuestro mercado directamente a DVD sin pasar por estreno en salas, de vez en cuando me fijo en alguno. La mayor parte de las veces me trago auténticos bodrios que valen menos que el disco en el que están grabados, otras encuentro joyas del anticine que tengo que respetar pues me es inconcebible que sean así de malas por descuido, así que intuyo que director, guionista y productor han firmado justamente lo que querían firmar con un valor reivindicativo y muy alejado de los cánones del cine o del mero entretenimiento, pero obras maestras en su género que siquiera los premios Razzie y mucho menos la Anual Academy Awards, están capacitados para criticar o siquiera catalogar. Como ejemplo de esto les recomiendo “Mamut” de Tim Cox.
Para ver este tipo de largos hay que tener una predisposición, hay que saber que no se va a ver una película si no una muestra de creatividad. Un eslabón intermedio entre la televisión y el cine, entre el negocio y el proyecto personal. Muchas son pérdidas de virginidad de directores noveles y otras cantos de cisnes de cineastas que nunca dejaron de ser jóvenes promesas, y en ellas se pueden encontrar grandes maestros del futuro o genios postmorten que llegaran a ser adorados.
Aun recuerdo como fui criticado y vapuleado cuando defendí la valía de “Evil Dead” de Sam Reimi o de “Bad Taste” de “Peter Jackson”. Nadie apostaba por aquellos dos jóvenes frikis con cámara al hombro que a mi me enamoraron y que si comenzaran hoy en día sus andaduras profesionales, habrían sido estrenados directamente en DVD. Por eso, a pesar de grandes decepciones, sigo echando un vistazo a estos lanzamientos directos al mercado domestico.
Quiero aclarar que, sí bien suelo acertar con los directores, fallo estrepitosamente al augurar sobre actores, para mi Leonardo di Caprio era flor de un verano y en cambio aseguraba que Cristian Slater moriría con cuatro o cinco Oscar sobre el ataúd.
El caso es que yo les quería hablar de “Gabriel” del director debutante Shane Abbes .
Confieso que la mayor gloria de esta película es que trata un tema que me apasiona, el de la mitología cristiana, sé que como yo hay otros muchos a los que puede interesar esta temática.
Antecedentes del género hay varios pero tal vez el más lucido y recordado se el “Ángeles y Demonios” de Gregory Widen con sus continuaciones, que dejo en el subsconciente colectivo al Gabriel interpretado por el, como poco, inquietante Christopher Walken. También son recordadas esas escenas de duración mínima que dejaban ver diminutos esbozos de la batalla de ángeles contra ángeles en las praderas azules del cielo teñidas de rojo. Hasta que alguien se atreva a rodar los pasajes que describió John Milton en su “Paraíso Perdido” eso es lo que hay.
A este referente hay que sumarle en la obra de Abbes la ineludible “Matrix”. La trilogía de los hermanos Wachowski marcó un antes y un después a la hora de hacer y mostrar el cine y consolidó una estética visual muy bien planteada, mostrada anteriormente en “Dark City” de Alex Proyas, que tardará mucho tiempo en ser desbancada y que está totalmente calcada en esta “Gabriel”.
La última gran evocación la encontramos en “Blade Runner”de R. Scott, y esto es ponerse un listón muy alto ya que nunca puede llegar a ser un homenaje al original y siempre se queda en un quiero y no puedo pero que el señor Abbes filma con más estilo del que se podría esperar.
Buenas bases cinematográficas que se mezclan con un conocimiento de la estética y la plástica del cómic muy bien llevada a la acción en movimiento.
Las caracterizaciones en “Gabriel” son impresionantes, realistas pero espectaculares, con un casting muy modesto pero elegido a la perfección que suma a unas presencias físicas ideales, toques de vestuario y algún que otro efecto digital que demuestra mucha viñeta embutida entre parpados.
También las transiciones secuénciales o las coreografías de acción están basadas en páginas dibujadas, pero si un plano queda muy bien con un antecedente en papel que permita total libertad de encuadre al tiempo que le da consistencia necesario para llegar a poder ser rodado, la acción fija no es tan buena muleta a la hora hacer que los personajes se muevan sobre el set o que el ritmo fluya.
Esto es lo que le falla a la película, se hace larga, cansada por culpa de unos diálogos que en bocadillos habrían quedado estupendos, pero que no aguantan, por duración y densidad, minutos y minutos de planos ideados por Peter Holland. Por otra parte si un maestro del cómic como Mark Texeira puede engañar a la retina y conseguir que con dos líneas de movimiento y un borrón de tinta dura que lo que leemos parezca vivo, esto no sirve a la hora de poner la cámara en Rec que convierte las coreografías de las escenas en grotescos bailes de figuras sosas que dependen del zoom mecánico o de un corte y descuadre rápido para encontrar su lugar dentro del objetivo.
Demasiado pretencioso o poco inteligente en estos detalles que demuestran el bajo presupuesto y la cadencia de ideas del cineasta. Una pena.
El guión de Shane Abbess y Matt Hylton Todd está descompensado y desperdicia demasiadas balas de un cargador bien surtido, pero que pasa por un cañón poco apurado y conectado a un gatillo muy sensible. Tiene detalles sutiles que se agradecen pero malogra retoños de subtramas que habrían servido para apuntalar la historia principal. Falta profundidad en los personajes que no logran alcanzarla con unos diálogos elaborados pero que se quedan descosidos de argumento central.
Sinopsisi: Existe un lugar donde nunca llega la luz, donde las almas humanas sobreviven sin tortura ni gloria, sumidas en una desesperación vital. Este plano esta dominado por seis ángeles caídos, seis demonios a los que Él ha mandado cinco arcángeles para hacerles frente. Ninguno de los enviados ha regresado ni ha conseguido su misión. Gabriel es la última esperanza de éxito y también la de sus hermanos derrotados que han sucumbido, cada uno a su manera, a la opresión de este purgatorio que les afecta al ser convertidos en humanos para poder luchar.
Una gran sorpresa el volver a ver desde “Los Ojos del Mal” a la actriz Samantha Noble, que tiene en su belleza de porcelana ese morbazo de niñata grunge que tuvo en su día Liv Tyler y que me ha enamorado.
Y por supuesto el desconocido por aquí Dwaine Stevenson que tal como está Holliwood en su necesidad de adaptaciones de tebeos, creo que tendrá la agenda llena para hacer de villano a poco que su agente se mueva por tierras yankis.
En fin una película que se deja ver y que merece ser vista o al menos no pasar desapercibida entre otras muchas cosas que llegan con más renombre y boato y que no superan en mucha calidad a esta.
La edición sencillita claro, un disco en presentación estándar, multilenguaje con unos extras muy básicos: escenas, fichas y trailer que distribuye en España Sony.
Shane Abbes ha demostrado tener ideas propias y buenas bases, además del valor para debutar con una trhiller de cifi y acción alejándose de cómodas recreaciones indis. Apuesto por él, hay que dejarlo madurar, pero en su primer trazo se adivinan ya pinceladas posteriores de un universo personal y de un carácter firme, que respeta sus inspiraciones al no ocultarlas y no las empaña gracias al talento en bruto.
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