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Civil War: Crónicas de una Guerra |
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Llegamos ya al final de estos cuatro reportajes. En esta ocasión analizamos dos de los papeles femeninos más importantes. Además de ver como se involucra Frank Castle en esta guerra. |
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Los grupos durante la Civil War.
Estos son los Jóvenes Vengadores y Runaways (ambos juntos en una miniserie), los Héroes de Alquiler y los Thunderbolts.
Si es que nadie se pierde la fiesta.
Pero tampoco realizan actos de gran trascendencia e importancia dentro del evento.
Por ejemplo, los Jóvenes Vengadores y Runaways de Zeb Wells y Stefano Castelli no es más que un cruce deseado por los fans en los dos grupos juveniles más importantes que posee ahora la editorial. De Civil War solo tiene un par de detalles, una escena inicial y una persecución de un villano que emplea a un personaje que, paradójicamente, fue creado para otra línea temporal, lejana a este universo. Estoy hablando de Marvel Boy, creación de Grant Morrison para la línea Marvel Knights, consistía en una miniserie dibujada por J. G. Jones que se sucedía en un universo donde podían verse elementos del original pero tratados de una manera especial por el guionista escocés. Así pues, no se entiende la aparición de este personaje dentro de este mismo universo, no tiene sentido y contradice su propio origen. De todas maneras, sirve de villano controlado por otro que maneja el cotarro y como excusa para que estos grupos juveniles se repartan los golpes. Y es que la miniserie es típica y tópica en ese sentido, tiene el encontronazo entre ambos grupos, la posterior unión contra el mismo enemigo y la captura con rescate incluido. Todo sin la menor trascendencia dentro del evento, aunque quizá tenga alguna si se tiene en cuenta este encuentro en las colecciones de los supers juveniles. Y si alguien pretende hacer algo con Marvel Boy, claro.
En cuanto a los Héroes de Alquiler, un grupo creado por Justin Gray y Jimmy Palmiotti, que nace durante la Civil War como excusa para juntar a ciertos personajes que no se comprende qué hacen formando un grupo. En todo momento la serie transmite esa desagradable sensación de absurdez, ya sea por las escenas cómicas que no vienen a cuento, el uso de personajes ridículos sin mejorarlos un ápice y potenciando su cutrez o por las tramas en sí, que apenas se sostienen con pinzas. Cosas como pertenecer al bando de Iron Man para acabar haciéndole un cambiazo en una falsa captura del Capitán América sin que ello tenga consecuencias y sin venir a cuento es del tipo de cosas que me obliga a decir que este tomo es de lo más prescindible y poco recomendable de todo el evento.
Ni siquiera resulta entretenido por la verborrea de los guionistas o el injustificable tratamiento de los personajes.
Finalmente tenemos los Thunderbolts: Civil War, donde vemos qué hace Zemo en todo el tinglado y cómo forma parte de todo en los dos bandos.
Si bien resulta intrigante hacia donde pretende ir a parar con sus tejemanejes, sus manipulaciones y alianzas extrañas, la verdad es que al final pasan mucho del tema y acaba concluyendo la propia macrosaga que lleva tratando la propia serie desde que su guionista, Nicieza, la comenzó varios números antes de Civil War.
Así pues, hay cosas muy interesantes como pueden ser los diferentes grupos de villanos que se forman durante el crossover (y que no se ven luego en ninguna parte, pero bueno) o la manera en que Zemo se “disculpa” ante el Capitán América, que es importante teniendo en cuenta el tira y afloja que siempre han tenido estos personajes. Sin embargo, como ya he comentado, el tomo al final tiene su propia historia y quizá no interese demasiado este complejo argumento de mentiras y verdades donde no sabes con quién quedarte si lo empiezas por la mitad.
Civil War, Primera Línea.
Y aquí tenemos prácticamente todo el periplo de Jenkins en este evento, que no es poco. De hecho, podría decirse que escribe mucho más sobre la guerra que el propio Mark Millar, que ya es decir.
Más de uno podría asustarse al tener en cuenta que este guionista, currante que aceptó el horrible encargo de traer de vuelta al Capitán Marvel de cualquier manera, tiene entre sus manos la mayor carga política de todo este evento. Sin embargo, no lo hace del todo mal.
En Primera Línea, Jenkins se encarga de varias historias que tienen relación con el crossover. La más obvia y la central es la que tiene que ver con Ben Urich y Sally Floyd, que es prácticamente una secuela de aquel tomo llamado Generación-M, más que nada porque tiene exactamente el mismo tono y los personajes llevan el timón de la trama de la misma manera. Luego está la historia de Speedball y cómo cambia tanto físicamente como psicológicamente tras los sucesos de Stamford. Finalmente, algunas historias independientes que tratan de dar alguna que otra visión paralela de esta guerra con otras que han atravesado el mundo, dándole al evento cierto toque documental-histórico bastante curioso. Sin olvidar la trama que concierne a los atlantes y el Norman Osborn desencadenado.
De primeras, da la impresión de que también se orienta demasiado hacia el bando anti-registro, sin ofrecer demasiada ambigüedad, especialmente en lo que se refiere a la visión que nos da el guionista sobre la cárcel de la Zona Negativa que atraviesa el pobre Speedball, que difiere de la mostrada por Straczynski en Amazing Spider-man. Sin embargo, al final resulta que logra equilibrar todo el asunto con las conversaciones finales, donde vemos como Sally Floyd cuenta varias verdades a Stark pero siempre justificándolas por la necesidad que sentía en ese momento de realizar semejantes actos.
La trama de Urich y Sally empieza maravillosamente, con los periodistas siendo partícipes (y por ende nosotros también) de algunos sucesos verdaderamente importantes como puede ser la rueda de prensa que ofrece Tony Stark contando con total franqueza quién es y por qué hace lo que hace, así como algunos enfrentamientos que cuentan con diversas bajas o el primer encarcelamiento que tiene que ver con uno de los pocos Nuevos Guerreros que quedan en pie. Son momentos bastante buenos y bien tratados que sorprende que no tenga ni por asomo la miniserie central.
Por desgracia, después todo el asunto se desinfla un poco, porque el interés no se mantiene y la trama no parece ir a ninguna parte. Se estira demasiado todo el tema de los atlantes y especialmente lo que tiene que ver con Norman Osborn, donde Urich da bandazos de un lado para otro como una gallina sin cabeza. Por no decir que Sally Floyd acaba haciéndose realmente insoportable, siendo alguien que dice lo primero que se le pasa por la cabeza a todo bicho andante (que, por otra parte, apenas le discute nadie) aunque luego cambie de parecer por diversas entrevistas y sucesos que observa. Un servidor no puede evitar ver en ella un trasunto extraño de Jessica Jones sin el carisma y la gracia que poseía ésta en la imprescindible serie Alias.
Por suerte, al final todo tiene relación y al menos cierta coherencia, llegando a contar cosas realmente trascendentes que cualquier guionista inteligente debería aprovechar para poder jugar con la doble moral del tema de Civil War, pero me temo que eso será mucho pedir.
En cuanto a la trama de Speedball convirtiéndose en Penitencia… Al contrario que la otra, tiene el mismo ritmo y mantiene el mismo interés de principio a fin. La encarnizada y cruda batalla que debe aguantar Robbie como cabeza de turco de todo lo ocurrido en Stamford es de lo mejor que nos ha ofrecido el crossover, al tratarse de una trama carcelaria donde se ve la principal injusticia de toda esta terrible situación del registro. A Jenkins se le va la mano con la cárcel de la Zona Negativa, pero aparte de eso resulta una historia bastante interesante y desesperanzadora que ofrece mucho juego a un personaje que había perdido todo interés como superhéroe adolescente saltimbanqui al estilo Spider-man.
Aunque muchos aficionados a los Nuevos Guerreros quizá no estén de acuerdo, puesto que el cambio es tan radical que resulta obvia la reacción negativa de algunos fans del personaje.
La trama de los atlantes, desgraciadamente, ya no aporta tanto y además resulta aburrida y confusa. Hasta que no llega la discusión final de Urich y Sally con Stark no se entiende qué diablos hace ahí. En cuanto al resto de historias auto-conclusivas que juegan con el paralelismo entre guerras, algunas llaman la atención pero otras podrían habérselas ahorrado, por forzadas y excesivamente patrióticas.
En resumen, es imprescindible para el evento, especialmente por todo lo que se destapa sobre Iron Man. También hay que tener en cuenta que tiene altibajos y no resulta todo lo elaborado y redondo que podría.
Epílogo y conclusión.
Puede que Civil War no sea perfecta, pero sin duda cumple con sus ambiciones y tiene un final que abre multitud de nuevos caminos en el universo Marvel, tanto por el cambio de status quo principal como por la situación en la que se han quedado la mayoría de los personajes. Por tanto, este atrevido movimiento ha merecido la pena para que este universo cobre un mayor interés. De hecho, tenemos grupos nuevos como el de la Iniciativa, los dos bandos Vengadores (los Nuevos y los Poderosos), los chicos de The Order y demás. Así como nuevas situaciones para personajes como Spider-man, el nuevo director de SHIELD: Iron Man o el propio Capitán América, que protagonizará el epílogo definitivo en su propia colección regular.
El tiempo dirá si este ambicioso macroevento habrá merecido la pena, pero en lo que a mí respecta ha aportado muchísimo más en todo un año que todos los crossovers que ha sacado Marvel durante los años 90 juntos.
¿Y tú, de qué lado estás?
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