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Civil War: Crónicas de una Guerra III |
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Hemos visto los antecedentes del crossover, una mirada general al mismo, un análisis de los preludios, la miniserie central y los tie-ins de los personajes principales. Ahora toca el turno a Spider-man, los 4 Fantásticos y los Nuevos Vengadores. |
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Los mutantes en Civil War
Creo que a estas alturas ha quedado claro que los mutantes no tienen gran cosa que aportar al tema del registro, al ser tan pocos tras la Dinastía de M, al haber decidido Emma Frost como codirectora de la escuela mantenerse neutral y al estar prácticamente la gran mayoría controlados por O.N.E. Por ello es normal que la presencia de estos personajes en este crossover sea prácticamente anecdótica.
Claro que, para exprimir la gallina de los huevos de oro, había que sacar la miniserie de Civil War de los X-men, por muy prescindible que fuera para entender lo que ocurre en general.
Por suerte, se convierte en una secuela encubierta de los 198 gracias a su escritor, David Hine, que poco a poco y sin que nos demos cuenta está creando su propio micro-verso en torno a estos mutantes. Ya ha escrito Vástago de M, Coloso Estirpe, Distrito-X, los 198 y esta miniserie que nos ocupa.
Lo cierto es que por suerte el tipo no lo hace nada mal y siempre sabe cómo mostrarnos algo como mínimo interesante. Vale que no sea un tomo imprescindible, pero para todo fan mutante se deja leer y sigue explorando en el tema de la diezma mutante, así que acaba siendo lectura obligada para todo fan de estos personajes. De hecho, se pasean bastantes de ellos y en primera línea tenemos a los X-men originales, a excepción de Jean Grey, que sigue muerta por ahora. Tenemos un retorno a los trajes que nos mostró Morrison en su etapa, más sobre O.N.E. y su gente, más sobre los 198 y una buena historia de acción con un final donde los pro-registro por fin realizan algún acto heroico durante el evento. Si a todo esto sumamos un buen dibujo de Paquette, podemos decir que podría haber sido muchísimo peor.
Podría haberse dado el caso de Lobezno, por ejemplo.
Y es que la saga de Guggenheim en Lobezno parte con una idea muy interesante, Logan va en busca de Nitro, el verdadero culpable de la masacre de Stamford. Es, sin duda, una de las mejores reacciones de todo el evento, puesto que no es egoísta y además coloca a Lobezno como un verdadero héroe, preocupado por impartir justicia para demostrar algo a la gente en lugar de ir a luchar contra otros héroes por unos ideales.
Por desgracia, el guionista lo hace de la forma más chapucera posible, sin entender siquiera al personaje, convirtiéndolo en una caricatura y quitándole todo el carisma que este canadiense enano pudiera tener. De hecho, el desarrollo es aburrido y absurdo, cuando irrumpen nuevos personajes es solo para que el protagonista saque las garras y las clave a todo el mundo. Las barbaridades se suceden por doquier y cosas como que Logan de repente intente matar a Namor no tienen mucho sentido, por no hablar de la exageración y sobreexplotación del factor curativo hasta niveles alarmantes. Por si todo esto fuera poco, el final es una ejecución pública del canadiense hacia el tipo que está detrás de todo de la manera más sádica posible.
Señores, esto no es Lobezno, me lo han cambiado por Lobo de la competencia. Para rematar tenemos un inadecuadísimo dibujo de Humberto Ramos, que ha conocido tiempos mejores en colecciones más acordes a su caricaturesco estilo.
La mejor aportación mutante al evento la tenemos en X-Factor y Cable & Masacre.
En la primera tenemos a Peter David en estado de gracia, si ya es bastante bueno con esta interesantísima serie, la manera que tiene de tratar esta nueva situación es inmejorable. Madrox, propietario de la agencia X-Factor, decide tomar las riendas del pasivismo tan alarmante del que hace gala la Patrulla-X en todo este tinglado político. Ofendido por esto y por cómo se enteraron de que conocían todo lo ocurrido durante la Dinastía de M sin que se lo explicaran al resto, organiza una reunión con el grupo donde les cuentan cuatro verdades a los X-men, dejándolos a la altura del betún. Así que en el evento, estos personajes se consolidan y tienen unos de los mejores diálogos sobre lo que está ocurriendo en estos momentos en el universo Marvel. Bien por el guionista, uno de los que mejor ha comprendido el tema y que mejor lo ha tratado, mezclando los dos últimos crossovers con una coherencia asombrosa.
La segunda mejor aportación es la de Cable & Masacre, no sabría decir si por divertida o por interesante, porque estos dos calificativos son los que mejor van a los tres intensos números relacionados con Civil War.
Solo comentar que el contraste de estos dos personajes se hace aun más patente en este evento, ya que está clarísimo qué bando va a tomar cada uno, y es genial ver como el enmascarado charlatán se convierte de nuevo en un mercenario tan locuaz como desesperante. Sus encontronazos con los del bando anti-registro rompen la monotonía de la seriedad y el dramatismo que impregna este crossover en todas las colecciones de la editorial. Pero no solo es un golpe de aire fresco, sino que también tenemos una de las escenas más extrañas de todo el evento y debería ser considerada como algo importante. Cable habla con el mismísimo presidente de los Estados Unidos y no es una discusión cualquiera.
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