Civil War, preludios
Antes de entrar en materia, en Marvel hicieron algo semejante al
Countdown of Infiinite Crisis (Cuenta Atrás) de DC para su
crossover. Pero al contrario que esta editorial, el preludio apenas duró y se concentró en dos series escritas por el mismo guionista:
J. Michael Straczynski y en un número unitario escrito por
Brian M. Bendis y dibujado por
Alex Maleev:
New Avengers: Illuminati.

Los más interesantes e importantes son los números de
Amazing Spider-man y el especial de los
Illuminati. Los primeros porque
Straczynski se concentra en realizar no solo un excelente prólogo para la Civil War que ya nos prepara para ver y contemplar al
Tony Stark dispuesto a todo por enderezar la situación, con su lema de “
el fin justicia los medios”, sino que además sirve también de preludio a todo lo que sufrirá
Spider-man durante el evento, así como la explicación de por qué toma la decisión que cambiará su vida para siempre. En estos números podemos ver cómo
Stark trata de hacer algo por defender el status actual del superhéroe en una reunión en Washington, alegando que los super-seres son indispensables en un mundo tan problemático como el que viven, donde sin ellos simplemente no sobrevivirían por culpa de las terribles amenazas que circulan por todas partes. Pero se impone la necesidad de que deben trabajar como si de policías o bomberos se tratara, con licencia, entrenamientos y demás. Spider-man lo único que hace es aportar su punto de vista de una manera inocente como mano derecha de Tony, pero es suficiente para hacer que recapaciten un poco. Durante la reunión, hay un ataque que al final no es lo que parece.
También tenemos en estos números la aparición del nuevo traje del trepamuros, que Stark le proporciona por una serie de circunstancias.
Este personaje, omnipresente incluso antes de que empiece el
crossover, es casi protagonista también en el especial de los
Illuminati que
Bendis escribe. En él podemos ver reuniones del pasado de este bando clandestino, nos explican por qué

existen y resulta estar ligado al tema de la estructuración y organización de los superhéroes. Llamativo es ver cómo los bandos ya son visibles en la propia desbandada final, donde algunos toman decisiones mientras que otros explican su punto de vista. El interés de este número también viene ligado con el evento que tendremos este mismo año en España y que ya ha finalizado en los USA:
World War Hulk. Ya que la nula presencia del gigante esmeralda se explica, puesto que es lanzado al espacio y durante todo lo que dura el evento permanecerá en planeta desconocido. Para saber sobre su suerte, aparte de esperar al
crossover que viene, tenemos en la propia serie regular de
Hulk su propia saga titulada, pertinentemente como
Planet Hulk.
En cuanto al preludio de los
4 Fantásticos, se muestra engañoso y poco interesante, por mucho que tengamos al
Dr. Muerte y al martillo de
Thor deambulando por la Tierra, su primera aparición desde el
Ragnarok.
Vale que anuncia la colección que próximamente tendremos sobre el hijo de Odín, pero lo cierto es que en lo referente a Civil War no aporta absolutamente nada y, repito, se trata de una maniobra engañosa que pasaré a explicar próximamente.
Otra cosa parecida encontramos con la publicación española de
Nuevos Guerreros de
Zeb Wells y
Scottie Young, cuya única relación con Civil War es que aparecen al principio de miniserie, pero la miniserie, aunque divertida, es prescindible para entender nada del evento.
Civil War, la miniserie.
Escrita por
Mark Millar y dibujada por
Steve McNiven, este es el reportaje de guerra, el resumen que hay que seguir para tener una idea global del evento, por así decirlo.
Aquí es donde comienza todo y donde todo acaba, donde se recogen las situaciones más importantes de todo el evento.
El problema es que Mark Millar es un guionista demasiado efectista, si bien se concentra en lo importante lo cierto es que lo trata de una manera demasiado superficial y algunos de los actos solo se ven convenientemente explicados en muchos de los tantos
tie-ins que pueden encontrarse durante los meses en los que es publicada esta miniserie.

Aún así, resulta muy legible y, por increíble que parezca, se puede leer sin tener la sensación de estar a mitad de algo o sin la incomodidad de faltar algo importante para seguir leyendo. Al contrario, uno sabe muy bien todo lo que está ocurriendo a lo largo de esta guerra solo leyendo la mini, el único problema es que no lo explica todo de una manera exhaustiva. Así pues, por ejemplo, tenemos el desenmascaramiento de
Spider-man, pero sin estar explicado del todo, para saber más necesitamos leer
Amazing. Lo mismo ocurre con el reclutamiento de
Punisher por parte del bando del
Capitán América, que tanto descolocó al personal y se ve convenientemente explicado en el
War Journal del personaje.
Matizando, a pesar de todos los defectos que pueda tener la miniserie, merece realmente la pena. Es un nuevo Universo Marvel, por eso descoloca, porque no es una situación a la que estemos acostumbrados dentro de un mundo de personajes que tienden a comportarse siempre de la misma e intachable manera. Pero la épica está ahí y algunos números recuerdan a los excelentes
Ultimates en cuanto a momentos dramáticos (la recogida de
Stamford, la Iglesia con las reacciones de la gente afectada, el funeral del
Goliath negro, el arrepentimiento de los pro-registro…), escenas de acción impecables (el Capitán escapa del Helitransporte, la huída de los
Jóvenes Vengadores, la primera

gran batalla en el número 3, la enorme batalla final…), momentos de inflexión (la visita del
Vigilante, las decisiones que tiene que tomar
Iron Man, el registro se aprueba,
Sue y
Reed se separan,
Spider-man cambia de bando…) y los momentos impensables (
Spider-man se desenmascara,
Thor resulta ser un clon creado por los pro-registro, los nuevos
Thunderbolts, la rendición del
Capitán América…).
Lo dicho, el mayor defecto es que son demasiadas cosas como para presentarlas de una manera tan superficial, faltan páginas, son demasiados personajes metidos en situaciones muy provechosas, con miles de posibilidades que alteran el mundo en el que se mueven. Pero para eso ya están los numerosos tie-ins de este evento, que no son pocos y ayudan a ofrecer una visión más global y rica de este tinglado. Y lo mejor es que no son del todo necesarios, sino que resultan complementarios, para quien quiera saber más de uno u otro personaje.
Mark Millar escribe el evento, sin perder ni una pizca de su personalidad, de hecho se diría que la mantiene para bien o para mal, todo es suyo. Es una obra personal del guionista con el beneplácito de los editores y demás escritores que se encargan de escribir los números para el crossover.

Sin embargo, no todo es maravilloso ni sensacional, es correcto pero no está todo lo bien escrito que podría. De hecho, a partir del número cuatro la cosa empieza a decaer hasta niveles alarmantes. El número seis del
crossover, especialmente, es mucho más flojo que el resto, no llega a mantener del todo el interés y parece que todo lo relacionado con
Punisher está por estar y dura demasiado. En lugar de haber dedicado tantas páginas a esto y a algo tan peliagudo como es la absurdez del clon de
Thor, da la sensación de que deberían haberse centrado en profundizar en otras cosas. Por no decir que la manera en que se revelan los traidores resulta insultante. Ver a
Tigra con un móvil revelándose como la traidora y a un skrull (
Hulking) que ha podido pasearse a sus anchas infiltrado como si tal cosa en el bando pro-registro son detalles que dudo que
Millar haya pensado mucho y que manchan el tapiz, que podría estar aun más perfeccionado.
Por suerte, la batalla final merece la pena, y aunque anticlimática y apresurada la rendición del
Capitán América, lo cierto es que es un final sorprendente y adecuado si uno lo piensa bien. Pues han estado todo el tiempo gritándonos que los pro-registro son la peor cara de la moneda, cuando resulta que los otros, realmente, son los que actúan al margen de la ley, como los villanos que siempre han pretendido encarcelar.
Steve McNiven, por otra parte, realiza un gran trabajo, uno de los mejores de su carrera. Al menos en los cuatro primeros números y en el final, puesto que, por alguna razón (quizá las fechas de entrega), en ciertos momentos se le ve a un nivel por debajo al que nos tiene acostumbrados, con algunas viñetas en las que se nota cierta prisa y falta de detalle que no suele tener este dibujante.

De todas maneras, son casos aislados, y su espectacularidad es notable, en algunos momentos incluso impresionante. De hecho, algunas páginas se quedan en el recuerdo, por la manera en que son enfocadas y plasmadas. Es el dibujante perfecto para esta miniserie central, puesto que su intento de dotar de realismo y naturalidad a las situaciones está fuera de toda duda.
Qué pena que durante todo lo que dura la miniserie no mantenga siempre el mismo nivel, pero al menos se han molestado en mantener siempre al mismo dibujante.