Antes de empezar a escribir esta crítica sobre Cloverfield (me niego a llamarla Monstruooooso), tengo que decir que yo no soy un redactor habitual ni de Fantasymundo ni de ningún otro portal o publicación relacionada con el medio. Por ello, quizás los más entendidos o puristas cinematográficos se echen las manos a la cabeza ante lo que van a leer. Mi única intención es transmitir lo que una persona cualquiera, un mero aficionado al cine, de los que vamos tres o cuatro veces al mes a las salas pero que no entendemos más allá de eso, pudo ver ayer en el preestreno de la película. Incluso desde el staff de Fantasymundo me han facilitado el dossier de prensa de la cinta, al cual he echado un ojo, pero no he querido leer en profundidad para no verme 'infectado' y poder, como digo, contar las cosas como seguramente todos las vais a ver.
Y aún antes de hablar sobre el film en sí, quisiera romper una lanza en favor de MySpace que fue la organizadora del evento y que consiguió reunir un buen puñado de 'frikis' en una sala madrileña. Y no contentos con eso, nos regalaron unas camisetas sobre la película y unas papeletas con participaciones para el sorteo de un móvil y una videocámara. Pero además, cuál fue nuestra sorpresa cuando al entrar en la sala nos encontramos con una bolsa de palomitas y una botella de agua para cada asiento. Todo un detalle, que sin embargo se volvió en mi contra cuando acabé con mis palomitas, las palomitas del asiento de al lado donde no había nadie y los 5 euros de gominolas que yo ya traía desde fuera. Y digo que se volvió en mi contra porque llenar el estómago de esa manera cuando vas a ver una película que marea no es bueno; y ésta marea y mucho.
Yo me esperaba mucho de esta película. Todos sabemos que cuando hay tal campaña de marketing y publicidad detrás de una producción como es este caso, es porque la propia película en sí no suele ser un producto muy destacado, pero aún así, tenía esperanzas de que se convirtiera en una película de culto como las que suelo tener en mi pequeña colección de DVD's, algo tipo Cube, Memento, Dark City... No sé por qué me había hecho esas ilusiones, quizás porque soy un fan acérrimo de Lost y esperaba que la mano de J.J. Abrams se notara en Cloverfield.
Pues nada más lejos de la realidad; la palabra con la que definir la película es 'vulgar'. No diré mala porque mala no es, consigue por momentos lo que probablemente sea su única intención, mantener esa tensión, ese vértigo, esos mareos y sobre todo esa angustia y desesperación por una situación en la que un 'monstruito' tan grande como un rascacielos de Manhattan está destrozando tu ciudad y comiéndose a tus amigos. Si algo logra la película es que sientas una locura completa por no poder estar cerca de los tuyos en circunstancias de emergencia.
Pero fuera de esa virtud, el resto son todo tópicos y tópicos, y de los más habituales además; empezando por algo a lo que desgraciadamente nos tienen acostumbrados, pero no por ello deja de mosquearme una y otra vez. Estoy hablando, y enlazándolo con el párrafo anterior, del magnetismo brutal que tiene la pequeña Manhattan para atraer todos los desastres del mundo. Debe de ser que soy muy científico y matemático, pero ¿qué probabilidades hay de que un acontecimiento así pase en un punto concreto del mundo? No creo que muchas, pero qué probabilidades hay de que SIEMPRE pase en el mismo lugar del mundo? Lo digo porque si se llegan a poner de acuerdo los productores de Cloverfield y los de Soy Leyenda podrían haberse ahorrado mucho dinero compartiendo planos, ya que son los mismos en las dos películas; evacuación de la isla de Manhattan de forma organizada por el ejército, destrucción de los puentes, pillaje en las tiendas, gente corriendo, helicópteros que caen... Vamos, que si la película la hacen en París hubiera dado lo mismo porque lo único reseñable de Nueva York en Cloverfield es la ya conocida escena de la cabeza de la Estatua de la Libertad; el resto en cualquier ciudad del mundo valdría.
Y pensándolo bien ahora, y viendo que se acerca San Valentín, hasta hubiera resultado mejor en Paris, capital por excelencia del amor. Porque de nuevo volviendo al tópico, Cloverfield no es más que otra película que se inventa cualquier excusa para contar una dramática historia de amor. Aquí es un monstruo asolando la ciudad, pero he visto lo mismo en Titanic con un crucero cayendo al fondo del océano o en Pearl Harbour con el inicio de la Segunda Guerra Mundial. E incluso aceptando el supuesto de que la trama principal sea esa historia de amor, podría ser algo más original y no la más típica, es decir, chico guapo y chica guapa que se quieren y se desean, pero que se hacen los duritos el uno con el otro hasta el momento de desesperación cuando se dan cuenta de que se quieren más que a nada en el mundo. Repito, yo eso lo he visto antes...
En cuanto a las interpretaciones de los actores de nuevo no son nada del otro mundo, los dos tortolitos protagonistas son Michael Stahl-David (en el papel de Rob) y Odette Yustman (Beth) que no lo hacen mal, pero no te hacen sentir en ningún momento nada del otro mundo. Bueno, Odette es guapa como pocas he visto en Hollywood, eso que quede claro, pero de ahí no pasa. Únicamente se me ocurriría destacar, por destacar algo de este aspecto, la actuación de Lizzy Caplan (Marlena) que cumple perfectamente su papel de 'chica rara con la mente en otro mundo', y que consigue en algún que otro momento sacar una sonrisa del espectador. Tampoco quiero entrar demasiado en este terreno ya que como decía, no soy ningún entendido absoluto de cine y no sería justo valorar cosas de las que no entiendo.
De lo que si entiendo, por defecto profesional debe de ser, ya que soy diseñador y director de arte, es algo de dirección de fotografía y planos. Muchas veces me paso las películas fijándome más en el color, la textura, la colocación de la cámara y todas esas cosas que en la propia historia en sí; lo que suele colmar la paciencia de mi novia y acompañante cuando en medio de la sala grito y me emociono por un plano bonito o bien encuadrado. Aunque la última película que había visto antes de Cloverfield era Expiación de Keira Knightley, la cual me había enamorado precisamente por sus planos y su fotografía, y había puesto mi listón en este sentido demasiado alto, no seré demasiado cruel criticando los planos de Cloverfield, ya que evidentemente no se puede considerar una película al uso. Toda la historia está grabada como si se tratara de una videocámara normal en manos de un usuario como como yo o como vosotros, lo que hace que los planos no sean nada cuidados. Seguramente este sea el aspecto más original y destacable de la película, y lo que consigue crear esa sensación de angustia y vértigo en el espectador, ya que estás viendo todo en primera persona, y tus ojos ven casi exclusivamente lo que los personajes pueden llegar a ver. Aunque también hay que decir que eso se exagera demasiado, muchas veces el personaje parece no ver los monstruos sólo por el hecho de que la cámara no los está enfocando, y sólo se me ocurre pensar que si oigo un rugido como ese detrás mío, lo primero que hago es girar la cabeza y mirar lo que es, y no enfocarle con una cámara.
Tengo que reconocer que 'el Monstruo' era lo que más me atraía de la película antes de ir a verla, tengo cierta vena 'freak', y al terminar era probablemente lo que más me había decepcionado. No es que sea una marioneta de tela y cartón, está bien hecho, pero eso hoy en día no tiene ningún mérito tampoco. Lo que me decepcionó es que me esperaba un ser con más 'glamour', con más personalidad propia, con más trasfondo, un pasado, una historia, un propósito... Soy de los que deseaban que fuera uno de los seres de las mitologías de Lovecraft. Pero de nuevo nada de eso, un monstruo feo como él sólo, con todos los tópicos de los monstruos feos y malos, sus garras, sus colmillos, su cola para romper puentes, su maleducada costumbre de comer seres humanos aún con ropa, sus gruñidos; y sobre todo sin un antes y un después; termina la película y nos quedamos sin saber de dónde había salido, qué hacía allí, por qué quería acabar con todo el mundo, por qué Manhattan...
Y es que el final te deja igual, acaba la película y sabes que ha acabado antes de que salgan los créditos, pero no te lo quieres creer. O mejor dicho, no sabes que ha acabado pero te lo temes, temes que ese sea el final y no haya nada más. En cuanto acaba la historia de amor entre Rob y Beth termina la cinta, y lo único que sabes es que el monstruo ha muerto y la Humanidad (o América, mejor dicho) ha vencido.
Pero eso ya lo sabías hora y media antes, ya que si estás viendo la película es porque alguien ha encontrado la cámara con la cinta en la que unos jóvenes grabaron como un monstruo sin glamour destrozaba la ciudad mil veces destrozada...