Antecedentes.
Mucho se ha hablado de los antecedentes que inspiraron el nacimiento de esta miniserie, pero lo cierto es que quiero centrarme muy especialmente en dos de las series más importantes:
Watchmen y
Authority.
Más de uno gritaría sacrilegio por ver a estas dos obras juntas en una misma frase, porque en verdad entre sí poco tienen que ver, salvo por el arriesgado enfoque que proponen para el género superheróico, que tras la salida de ambas se vio cambiado para siempre.

La primera serie ofrece una época donde los superhéroes se han visto diezmados y perseguidos por un acta de registro que consiguió controlarlos a todos.
Alan Moore fue un visionario y realizó en los años 80 una obra que aun hoy en día es más innovadora y trascendente que la mayoría de los cómics supuestamente novedosos del género que podemos leer ahora. Ya en esa década todo estaba ahí, desde seres super-poderosos con moral ambigua hasta el tratamiento político (muy ligado a
Richard Nixon y a su época, por supuesto) que se puede resumir en una de las frases que más han movido los cimientos del género superheróico:
Who Watches the Watchmen? (¿Quién vigila a los vigilantes?).
Pero claro, fue una obra bastante incomprendida por la gran mayoría de los escritores que más tarde trataron de emular, de hecho muchos se quedaron con los superhéroes violentos y poco más. Hasta que
Warren Ellis se atrevió a provocar a todo el mundo con
Authority, una serie de superhéroes polémicos que trabajan como si de una corporación se tratara, muy ligados a la política, a la publicidad y a los medios, estos personajes se movían con soltura en mundos de absoluta fantasía, de amenazas más grandes que la vida y catástrofes sobrenaturales. Pero todo bajo un enfoque muy novedoso que
Millar supo respetar e incluso mejorar tras la ida del creador de la serie.
Otros antecedentes de
Civil War son precisamente los escritos por el mismo guionista de la miniserie. De hecho, uno de los más directos es
Ultimates, la versión definitiva de los
Vengadores, pensada como un muy elaborado storyboard de una superproducción de estos superhéroes para la gran pantalla,
Mark Millar supo trasladar al mundo real a personajes como el
Capitán América o el propio
Thor. Lo más llamativo de la serie era, especialmente, el tratamiento realista,

que bebe de las ideas que ya trabajó el guionista en Authority, con los seres superhumanos trabajando para el gobierno con
SHIELD siendo propiedad de este. Una de las mejores frases de toda la serie es el título que tiene el número 12 de Ultimates Volumen 1, edición USA: Personas de Destrucción Masiva. Crítica política y metáforas con el mundo real, la sombra de
Watchmen es muy alargada.
Otras obras profundamente ligadas al tema del registro de superhéroes son el
Escuadrón Supremo de
Mark Gruenwald, el famoso
Kingdom Come de
Mark Waid,
JSA Golden Age de
James Robinson… Como he comentado con anterioridad, tanto
Watchmen como
Dark Knight de
Frank Miller (otra de las grandes de los 80) fueron notorias para el nuevo tratamiento que, una década más tarde, tiene el género de los superhéroes.
Civil War.
¿Y qué es Civil War?
Como Infinite Crisis, uno de los crossovers más ambiciosos de está década. Su frase más popular es: Whose side are you on? (¿De qué lado estás?) Que tanto tiene que ver con unas palabras de
George Bush Jr. con respecto a la guerra de Irak: -Si no estás conmigo, estás contra mí.

Nuevamente metáforas del mundo real dentro de un tebeo de hombres en pijama de colores luchando por la justicia al margen de la ley. Un tema como este ha hecho mella en los periódicos más prestigiosos de los Estados Unidos e incluso en España se llegó a dedicar artículos sobre el tema que podemos ver a lo largo de este crossover.
¿Qué son los superhéroes y qué derecho tienen a realizar sus pesquisas por su cuenta sin siquiera tener en cuenta a la opinión pública? ¿Deberían seres tan poderosos luchar al margen de la ley con todo lo que ello acarrea?
Hasta este momento, los personajes de Marvel hacían lo que les daba la gana, los únicos que tenían lazos con el Gobierno eran los
Vengadores, que el propio
Tony Stark los financiaba y llegó a ser Secretario de Estado, por no decir que han llegado a tener un enlace directo con el gobierno:
Peter Grych, el hombre que, curiosamente, más odia a los superhéroes. Todo esto se pudo ver a lo largo de la etapa de
Geoff Johns en el título y se fue al garete con la llegada de
Bendis al y su “
Desunidos”, precedente directo de la miniserie que luego escribió con
Gabrielle Dell Otto a los lápices: “
Secret War”, que a su vez está íntimamente ligada al evento que nos ocupa.
Volviendo al espinoso tema de super-seres con superpoderes y libertad total para ejercer sus labores justicieras según lo que ellos consideren qué es bueno y qué es malo, resulta que llegó el momento en que el Gobierno decidió cortar el mal de raíz.
Hasta aquí hemos llegado.
De un momento a otro, se decide la creación de

un acta y todos se fijan en
Tony Stark, el único superhéroe que tomó la decisión de dirigirse al parlamento para tratar el tema hablando con todos. Por desgracia, las cosas no ocurren como deben, puesto que la nueva dirigente,
Maria Hill, comparte en cierto modo el odio que predica el presidente hacia los superhéroes, por lo que no tiene reparos para poner a
SHIELD en su causa y prepararla para la ocasión. Nacen los conocidos “
matacapas”.
Stark se entera bien de todos los procedimientos que pueden llevarse a cabo, desde el
Proyecto Despertar con los Centinelas en búsqueda y captura de super-seres hasta una cárcel donde jamás podrían salir a no ser que decidieran registrarse.
La única consulta que
Stark hace a otros superhéroes la realiza en la última reunión clandestina de los
Illuminati, que ante este tema tan espinoso no hacen otra cosa que separarse por lo inútil que queda el grupo tras el nuevo status quo. La situación es peliaguda, Stark lo sabe, se une al Registro para tratar de endulzar las cosas y hacer la transición más llevadera.
Es un punto clave para los Vengadores y todos los superhéroes americanos, pero el presidente, SHIELD y el gobierno necesitan la excusa para poner el registro en práctica.
Entonces llega el caso de
Stamford.

No podría haber salido peor, los
Nuevos Guerreros son ahora un grupo de héroes que se dedican a detener a los villanos a modo reality show, cámara al ristre, espectáculo en directo, fama asegurada. Por desgracia, la fama es efímera, especialmente cuando se mancha de la sangre de los inocentes.
Nitro, el villano que provocó el cáncer al
Capitán Marvel en aquel inolvidable relato de
Jim Starlin, explota en medio de un colegio durante la última trifulca de estos superhéroes… Y no solo mueren todos ellos (menos uno, curiosamente), sino que también se llevan por delante a cientos de víctimas… Niños de un colegio, el momento perfecto para firmar el
Acta de Registro de Superhumanos.
Sorprendentemente, el
Capitán América se rebela, y lo hace huyendo de SHIELD, se convierte en fugitivo, es declarado terrorista y también es, a ojos de aquellos que no están de acuerdo con el registro, la figura icónica que supone la salvación de esta nueva ley que amenaza a la libertad de los superhéroes.
Dos bandos, dos caras conocidas, dos dirigentes claros. La frase ya no es solo en qué bando quieres estar, sino: ¿
Prefieres la libertad a la seguridad? Otra nueva metáfora sobre las nuevas leyes en Estados Unidos en la actualidad, donde se han dedicado chorros de tinta sobre este tema tan espinoso de la seguridad frente a la libertad y la intimidad de los habitantes del país.
Mark Millar, guionista de la serie, tiene todos esos puntos en cuenta, y los tendrá hasta el final de la miniserie.