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Peter Dickinson: fantasía a todos los niveles |
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El pasado 16 de diciembre, Dickinson cumplió los 80 años, lleno de vida y todavía creando para todo tipo de públicos. Presentamos este reportaje que incluye una entrevista a su protagonista. |
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ESCRITOR POR NATURALEZA
Quizás para muchos, si mencionamos el nombre de Peter Dickinson, no les sea fácil asociarlo con alguna creación de fantasía, aunque seguramente los más conocedores enseguida se darán cuenta de que es el autor de uno de los libros más perseguidos de la literatura fantástica. Pero baste mencionar el título de ese libro y su autor se convertirá para los no conocedores a profundidad en un nombre muchas veces mencionado en encuentros entre adictos a la fantasía y, sobre todo, recordado por un filme que marcó época, una cinta que nos demostró que la magia y las ciencias no siempre van por caminos opuestos. Amigos, Peter Dickinson es el autor de “El Vuelo de los Dragones” (The Flight of Dragons, 1979).
Hace veinte años, cuando las cintas de corte fantástico no tenían el apoyo ni los presupuestos que tienen hoy día, las producciones animadas eran en la cinematografía casi el único tablón de salvación para este género. Así nos llegaban las películas de Disney —sobre todo— en su mayoría con argumentos edulcorados y simplistas para la fácil compresión de los asistentes a las salas de cine. Pero había otras compañías que apostaban por otro tipo de historias y fue así como la última producción del dueto Rankin-Bass tomó un par de historias de dragones y las fundió dándonos la oportunidad de ver algo completamente diferente.
Así nos llegó “El Vuelo de los Dragones” y desde ese momento muchos de los que hoy ya peinamos canas comenzamos a preguntarnos de dónde había salido ese título. ¿Existía verdaderamente ese libro que se presentaba en la cinta? ¿Quién era Peter Dickinson, además del personaje principal del largometraje? Así, las preguntas se nos fueron agolpando en la mente y siguieron sin respuesta… hasta que comenzamos a leer un poco más, y las editoriales comenzaron a publicar sus libros en nuestro idioma. Entonces se develó el misterio y conocimos que el origen de la cinta era un libro, sí, pero de una fantasía muy distinta a la que habíamos imaginado… pero vayamos por partes ¿no? Volvamos a una de las preguntas de antes… ¿Quién es Peter Dickinson?
Según la propia descripción de su persona en la página web que mantiene activa desde el 1 de mayo de 2002, Peter Dickinson es un tipo alto, anciano, huesudo y con una nariz aguileña, que posee una desgreñada pelambre gris y una peculiar voz chillona; de hecho puede que se parezca a un alocado gemelo de Gandalf (si el famoso mago hubiera tenido uno), soñando despierto la mayor parte del tiempo. Pero esa descripción corresponde al Peter Dickinson actual, al que recientemente celebró su onomástico número 80, edad a la que ya muchos quisiéramos llegar dando muestras de la misma lucidez creativa y magia personal.
Peter Malcolm de Brissac Dickinson nació, al igual que J.R.R. Tolkien, en África, pero un poco más al norte que el famoso creador de la Tierra Media. Era el día 16 de diciembre de 1927 y el lugar era el poblado de Livingstone, Rodesia del Norte (lo que ahora es Zambia) con las Cataratas del Victoria al alcance del oído. Peter era el menor de tres hermanos y según cuenta los babuinos se colaban en el patio de su escuela, y la gente se bañaba en el río Zambeze usando una especie de jaula de madera para evitar el ataque de los cocodrilos. En ese ambiente se crió hasta que su familia decidió mudarse hacia Sudáfrica, a la granja de avestruces propiedad de su abuelo y de allí marcharon a Inglaterra para que él y sus hermanos pudieran asistir a escuelas inglesas donde, además de profundizar en el idioma inglés, pudieran aprender latín y griego. Al llegar a Inglaterra terminó su educación en el Eton College y pasó a estudiar Literatura Inglesa en el King’s College de Cambridge, donde recibió su título de Licenciado en Letras en 1951.
Peter Dickinson no es de los que gustan de la usual pregunta que indaga cómo fue que se convirtió en autor, o cómo decidió dedicar su carrera a la escritura. Él dice que en ningún momento se “convirtió” en escritor de libros: simplemente lo es y siempre lo fue, ese era su destino desde que tuvo uso de razón, tal y como un pez es un pez desde que nace. Nunca nadie le dijo cómo escribir una historia ni le pidió que lo hiciera, pero eso sí… era muy bueno en los juegos.
Tras graduarse en Cambridge tuvo que unirse al ejército y pasó un tiempo en Irlanda. Tras esto su primer trabajo fue como editor asistente y revisor para la Punch Magazine, donde trabajó por espacio de 17 años. Durante ese tiempo además realizar estos trabajos, se inició como periodista y poeta. Quizás el trabajo en la revista afianzara su espíritu de escritor y ya en algún momento de los finales de la década de los años 60 comenzó a escribir su primera novela. Aquella era una historia un poco policíaca, que incluía un asesinato, pero según él mismo declara, se quedó varado a mitad del relato. Entonces tuvo una pesadilla algo girada a la ciencia ficción y decidió convertir la experiencia en un relato para niños, principalmente para ver si podía destrabar la otra historia… y lo logró, tanto que “The Glass-Sided Ant’s Nest” (algo así como El Nido de Cristal de las Hormigas) o como mejor se le conoce “Skin Deep” (Profundo en la Piel) ganó el premio Daga Dorada de la Asociación de Escritores de Crímenes en 1968.
Así comenzó toda una prolífica carrera que le ha convertido en autor de más de 50 títulos que abarcan desde algunas novelas para adultos, su prolífica carrera como narrador de historias para jóvenes y adolescentes, y alguna que otra incursión en la literatura puramente infantil. También de su mano nos llegan ensayos de especulación científica que por lo bien elaborado de sus concepciones han llegado a ser textos de referencia. Peter Dickinson ha sido tentado también por las clásicas historias del folklore inglés, y ahí está su trilogía “Changes” (Cambios) donde en forma de retrospectiva da su particular visión sobre las leyendas artúricas en una convulsa y futurista Inglaterra donde la utilización de las máquinas y la magia conviven y se equiparan, y que después retomaría en el libro “Merlin’s Dreams” (Sueños de Merlín, 1988) que fuera ilustrado por el afamado Alan Lee. Esta primera trilogía, escrita entre 1968 y 1970, fue el producto de aquella pesadilla futurista de donde salió el primer capítulo del primer libro “The Weathermonger” (El Traficante Climático)
Tras la publicación de esos primeros libros — uno para adultos con un tema muy serio y que después devendría en toda una serie conocida como la “Serie de James Pibble” con seis libros en su haber; y otro para jóvenes con un elemento imaginario muy fuerte — Peter Dickinson comenzó entonces a explotar las amplias posibilidades que le ofrecía lo fantástico para desarrollar su obra, principalmente la destinada a los más jóvenes. Sin dudas su mayor producción literaria es en el campo de la novelística para este sector del público, con fantásticos relatos que exploran todo tipo de experiencias personales vividas por el autor, y donde éste se aprovecha del gancho de la historia para introducir temas un poco más serios que los clásicos “cuentos de niños”.
Incluso llega a incorporar elementos de la historia de la humanidad dentro de sus obras, seguramente con la intención de que la lectura resulte aún más instructiva, como sucede en el caso de “The Dancing Bear” (El Oso Bailarín, 1972), donde un niño esclavo bizantino se adentra en el territorio de los Hunos para rescatar a la hija de la casa señorial capturada por representantes de esta tribu de nómadas habitantes del Asia Central del Siglo IV; o en "Tulku" (1979) ubicada en la época de la Rebelión de Bóxer en la China de 1900 donde el hijo de un norteamericano tiene que huir hacia el Tibet y buscar refugio en un templo budista, y a consecuencia de esta huída comenzar a lidiar con el Budismo lamaístico con el que llega a compenetrarse; o al año siguiente en su libro ilustrado “City of Gold” (La Ciudad de Oro, 1980) donde recrea las historias del Viejo Testamento en las voces de narradores originales imaginarios.
Según ha declarado, sus fuentes de inspiración radican en todo lo que le rodea, y en los hechos más cotidianos de la vida misma. Incluso una gran parte de sus novelas ha surgido de relatos que suele inventar para sus seres queridos, los que han servido para amenizar un poco los largos viajes en automóvil que solía hacer con su familia. Así tenemos que su extensa novela “The Kin” (El Clan, 1998), publicada casi siempre en varios tomos, nos traslada al África de hace miles de años, en la que aparecieron las primeras tribus capaces de comunicarse entre ellos con palabras, en esta narración se refleja parte de su niñez en el llamado continente negro. Los protagonistas de la novela son precisamente niños que parten en busca de un lugar “seguro” donde habitar tras la destrucción de su Clan. El tema de los niños en una búsqueda es bastante recurrente en su obra, y sobre todo sus protagonistas suelen ser niñas —con poderes mágicos o sin ellos— como un toque distintivo de su obra.
Peter Dickinson también nos muestra dentro de su narrativa una clara crítica a diversos problemas sociales. Así “The Blue Hawk” (El Halcón Azul, 1975) nos habla de cómo se pueden desarmar las teocracias, “Eva” (1988) nos devela cuán inescrupuloso puede llegar a ser el futuro a pesar de las buenas intenciones, “A.K.” (1990) nos remite a la historia de los niños soldado en los países de África Central, “The Gift Boat” (Un Barco de Regalo, 2004) enseña cómo los niños suelen enfrentar la posible muerte de los seres queridos con su imaginación, y “The Tears of the Salamader” (Las Lágrimas de la Salamandra, 2005) nos muestra cómo no siempre se puede confiar en ciertas personas, aún siendo familia nuestra. Este autor en su fecunda carrera ha sabido imbricar todo tipo de historias que le han valido numerosas nominaciones a los prestigiosos galardones literarios como son el Carnegie Medal, el Whitbread Children’s Award y el Phoenix Award, entre otros.
En la actualidad Peter Dickinson vive en Hampshire, Inglaterra, con su actual esposa la escritora norteamericana Jennifer Carolyn Robin McKinley (más conocida como Robin McKinley a secas), con quien ha compartido la autoría de un primer volumen sobre los Elementos titulado “Water: Tale of Elemental Spirits” (Agua: Historias de los Espíritus Elementales), una colección de cuentos con el medio acuático como denominador común. Peter Dickinson es padre de 4 hijos de su primer matrimonio que le han regalado seis nietos, y convive con tres perros lebreles, y un inmenso jardín de rosales atendido por su esposa. Aún se mantiene en activo creando historias, y como parte de la celebración de su cumpleaños 80 ha publicado una muy limitada edición de un libro de poemas compuestos en diferentes etapas de su vida titulado "The Weir" (El Embalse, 2007).
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