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Alien Vs. Predator 2: Requiem |
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Los hermanos Strause nos traen de vuelta a la gran pantalla a dos de los principales símbolos tanto del terror como de la ciencia ficción, 'Alien Vs. Predator: Requiem', una película que sorprenderá a los nóveles y satisfacerá a los fans. |
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De vez en cuando la gente de Hollywood te da una sorpresa. No pasa muy a menudo y normalmente ocurre cuando películas de gran calidad no reciben ningún tipo de promoción por parte de los estudios, y es el espectador quien realmente las pone en su lugar tras visionarlas casi por accidente. Entonces esas películas retransforman en largos “de culto”, definición que hoy en día se resume en: película sin apoyo publicitario pero que por aceptación de crítica y público le mete en el bolsillo a los productores un petradazo de varios millones de dólares.
Luego hacen segundas partes y lo estropean pero bueno.
Otro tipo de sorpresas es cuando alguien te coge un título que a priori solo promete ser una franquicia de un éxito anterior, y en vez de darte más de lo mismo va y se trabaja un guión que ya no solo es bueno de por si, sí no que además sirve para maquillar defectos de sus precuelas.
Esto es lo que ha hecho este film de los hermanos Colin y Grez Strause.
Cuando vi las fotografías promocionales de AVP-R me dije: “Pues nada, coges el motor gráfico utilizado en ‘El Señor de los Anillos’, llenas de bichos infográficos un planeta y a darse de palos con una par de marines espaciales y unos cuantos colonos en medio pasándolo en plan comunero de Castilla.
Esto no es una idea original mía, lo he visto ya en cómic y videojuegos donde tanto aliens como depredadores, poseen un amplio currículo. En el campo de los videojuegos solo me parece destacable una coin-op de los protagonistas extraterrestres desarrollada por Capcom. En cuanto a las viñetas hay tantísimo donde elegir, que por fuerza uno se encuentra tanto con auténticas estupideces sin sentido, como con obras de gran calidad que ahondan en la mitología y las sociedades de estas dos razas extraterrestres convertidas por avatares del destino en antagonistas.
AVP-R narra una historia original, nunca antes vista en la gran pantalla, al tiempo que aprovecha para intentar dar una continuidad y una concordancia al resto de films que tratan a sendas especies.
La presente sucede tras lo acontecido en “Depredador” ( cuando el gobernador de California le demostró a un predator que la Tierra no es un buen lugar donde ganarse los galones y menos para meterse con un grupo de marines de los sacrosantos Estados Unidos), en “Depredador II” ( donde el Sr. Glober invitaba a la carcajada al perseguir sin tregua aun pobre depredador herido que solo quería volver a su nave tras comprender que con departamento de policía de N.Y. no se juega) y por supuesto en “Aliens vs Predator” que es tan reciente que no necesite que les cuente que les pasa al grupo formado por super snows y científicos.
Dejando esto claro nos deja vislumbrar un poquito de cómo se llega a poseer la tecnología necesaria para que La Compañía pueda permitirse montar la Nostromo, comenzando así a forjar el mito de Ripley, nacimiento, gloria y descalabro en la pésima “Alien Resurrección” con la que yo creía acabado mi interés por las hormigas hiperdesarrolladas escupidoras de ácido.
Una vez encajadas las piezas los hermanos Strause se funden con el guionista Shane Salerno (yo de mayor quiero ser como este señor) para dejar su impronta personal en esta macro saga.
No estamos ante una película de acción pura y dura que se base en aprovechar los diseños de las criaturas y aderezarlas con efectos visuales y pirotécnicos sin ton ni son. Se ha recuperado algo de ese terror psicológico, de ese no mostrar el monstruo para dejar que se termine de perfilar en la mente del espectador, que es lo que hizo grande a “El Octavo Pasajero”. La utilización de las sombras, de la niebla, el vapor creando puntos de visión desenfocados, consigue crear un suspense que se echaba de menos desde la balística y explosiva “Aliens el Regreso”. No sorprende porque hoy por hoy ya no nos sorprende nada, y porque sobre aliens y predators hay tratados de anatomía hasta en los libros del Carrefour, pero yo personalmente agradezco el esfuerzo.
También se agradece que, en vez de sacar bichos a mansalva, se halla optado por incluir un solo depredador en la historia, restándole espectacularidad, pero permitiendo así mostrarnos en comparativa otras facetas de estos centollos guerreros, alejadas del cazador de especies llevado por un ocio tribal iniciático.
Esto me ha gustado especialmente, ya que si los depredadores son miembros de una sociedad inteligente y estructurada, se presupone que dentro de ella habrá individuos de con distintas capacidades y ocupaciones. Hasta el momento solo se nos había mostrado al cazador, ahora no se presenta aun contable claro, pero si a otro tipo de sujeto, casi un agente especial que no llega a la Tierra con la intención de demostrar quién tiene las gónadas más grandes y llevarse un par de recuerdos óseos, si no para realizar una misión de limpieza y destrucción de pruebas.
Por eso este depredador no sigue el código de honor, es menos brutal, más sistemático, muchos menos proclive a las demostraciones de poderío. Casi un Splinter Cell, un James Bond, pero con mucho de guerrero viejo y curtido como demuestran las cicatrices de su cuerpo, su cara deformada y lo práctico que es a la hora de llevar dos cañones térmicos y no preocuparse de los daños colaterales.
Los aliens en cambio han perdido, ya lo hicieron hace mucho, esos inquietantes rasgos de inteligencia que hacían gritar como un descosido al bueno de Hicks: “¡No pueden hacer eso son solo animales, son solo animales!”
Se han transformado en meros monstruos carniceros al tiempo que carne de cañón para héroes antropomórficos. Una lástima y un error, más aún cuando recuerdo el argumento del gran cómic “Alien: Guerra Contra la Tierra”, en la que la misma raza humana era controlada mentalmente por una reina a través de hondas psíquicas, adaptada su frecuencia para nuestro cerebro de antropoides.
Como estas sutilezas solo las debo apreciar yo y un par de chalados más, en la película se ha colado un poquito de carnaza mediática por así decirlo, vamos que había que mostrar algo nuevo para que la gente fuera al cine. El predalien no es el aborto estético ni el sinsentido argumental que era el hijo de Ripley en “Resurrección”, pero es una vuelta de tuerca que no viene a cuento aunque encaja en el argumento a la perfección al dársele el papel de final boss en la acción.
Esto hablando de actores poligonales, látex y vinilo.
En carne y hueso hay que decir que con tanto atrezzo como el que proporcionan la gente de Amalgamated Dynamics y con los efectos especiales, se ve poco al intérprete, aunque el plantel en pleno me ha parecido muy convincente, que es a lo máximo que podían esperar.
Son más los personajes que los actores los que brillan aquí, Steven Pasquale da vida a Dallas, un hombre que acaba de salir de la cárcel y que intenta comenzar de cero al tiempo que criar a su hermano Ricky, Johnny Lewis, que se enfrenta a los problemas de la adolescencia imitando la poca recomendable de su hermano antes de ir a prisión.
John Ortiz interpreta al inquietante cheriff Morales. Ortiz demuestra que no hay que ser una super estrella para hacer bien un trabajo, pudiendo salir a hombros de peleas con monstruos de plástico al tiempo que moverse con soltura cuando Ridley Scott te mete en sus embolaos con ansia de Oscar en “American Ganster”.
La guapa y televisiva Reiko Aylesworth es la gran ganadora en el reparto al quedarse con el rol de Nelly, una mujer soldado recién llegada de primera línea de combate que además es madre y cabeza de familia. Este papel es el más completo de todos al tiempo que un gran homenaje a la inolvidable Ripley de Sigourney Weaver.
Curiosamente se han elegido estereotipos sociales que se pueden definir como no convencionales o alejados de una rutina de normalidad por circunstancias más o menos temporales. Esto parece conllevar una moraleja vital un querer decir: “Aunque tu vida este mal por los acontecimientos intrínsecos de la misma, en momentos de crisis extrema esas redecillas se olvidaban y todos somos buenos. Siempre hay una mañana mejor.”
En resumen la película se centra en un bonito pueblo de montaña de Gunnison en el que cae una conocida nave de depredadores. Estos están muertos porque les han cogido por sorpresa los aliens que, como cualquier bio-organismo, lo único que quieren es dedicarse a procrear prosperando así como especie. El problema para los habitantes de Gunnison es que la implantación en el ecosistema de los aliens no suele ser buena para los vecinos. A solucionar esta papeleta llega el predator que tiene como misión acabar con toda prueba de presencia alienígena por los alrededores. El pobre se topara con dos contratiempos, el híbrido denominado predalien y la curiosa capacidad de matar y sobrevivir que demuestran los seres nativos, en principio de aspecto inofensivo pero con una fructífera imaginación para convertir en herramientas asesinas cualquier cosa que cae en sus manos y que además si tienen que hacer un alto en su lucha contra los invasores para ajustarle las cuentas a un vecino se adaptan divinamente.
Me ha gustado más que su antecesora.
La foto fija la lleva Daniel C. Peral con más profesionalidad que entusiasmo, cuyo trabajo es complementado por el montaje de Dan Zimmerman, que consigue imprimir el toque cinematográfico que tal vez les falte a unos hermanos directores demasiado apegados a sus inicios en la publicidad y los videoclips.
La banda sonora es de Brian Tyler, y a mi no me dice nada, pero la encuentro interesante, casi experimental en muchos sentidos, aunque creo que intenta darle demasiada épica a un escenario y a una acción que no le cuadran.
No me importaría ver alguna correría urbana más de estos cazadores pero espero ansioso a que alguien se atreva a filmar el planeta nativo de los depredadores, que nos cuente como son y viven estos seres. Y la guinda sería que no llegaran allí un grupo de científicos, o de colonos espaciales, o un carguero de una compañía privada, nada de eso.
Veo un destructor espacial lleno de tropas de asalto en plan “Star Ship Trooper”. Vin Diesel haría de sargento Ramírez por ejemplo. La aeronave se posaría sobre la superficie pantanosa a las afueras de una ciudad de estructuras monolíticas mientras el resplandor de los fuegos accidentales crea sombras en el paisaje.
-¡Ayudemos a los cabezas centollos a limpiar su casa de bichos!- Gritaría Ramírez mientras abre la compuerta y la bodega se llena del olor a tierra mojada y vegetación en descomposición.
Yo revisaría el cargador de alta capacidad de mi fusil de velocidad aumentada y munición perforante y saltaría a tierra seguido del resto de los muchachos…
El problema llegaría cuando, una vez erradicada la plaga de aliens, los humanos comenzáramos a hablarles a los predator de utilización de recursos naturales y les presentemos nuestros argumentos con videos gráficos de su utilización ¿Podrán pronunciar Hiroshima careciendo de labios? Pobrecillos.
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7 Comentarios recibidos
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Usuario: Mithrand (18-Enero-08)
Sinceramente, tiene muy mala pinta esta película. La primera, aún con su guión imposible, no estaba nada mal para pasar el rato, y explotaba bastante bien el rollo "dos bestias que mejor no encontrarse en un callejón oscuro". Pero pasaba sin pena ni gloria. Esta tiene una pinta mucho peor, para ahorrarse pasta van a rodar sin trabajarse decorados ni nada, y con el rollete "dos bestias destrozando la ciudad y sembrando el pánico con un muchachote/ito salvando la situación al final, por supuesto americano salvando al mundo" :meparto: |
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Usuario: Alien_To (18-Enero-08)
Sea como sea siempre me ara ilusión ver una nueva película de estos dos grandes hijos de putas que mejor no encontrarse en un callejón oscuro...
Pero en lo de que es difícil ver algo os doy la razón, por el trailer no me esperaba esto, me esperaba un montón de soldados disparando a doquier en una calle alumbrada por linternas y focos y una lluvia densa que dificulta el solo movimiento de apuntar con el arma peleando contra una gran horda de aliens y unos cuantos predators apareciendo cuando la batalla esta perdida salvando a los cuatro prootas que queden.
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Usuario: roblagos (15-Enero-08)
Parece que el dream team de Aliens Vs Predator que se veia muy prometedor en la miniserie de comics originales de Dark Horse en los 90´s, ha naufragado en estas entregas que no pasan de ser vulgares splatters movies de la semana.Es increible que teniendo unos verdaderos clasicos en las saga de ALIENS y PREDATOR se les haya ocurrido hacer tonterias como colocar a los ALIENS en esta epoca, y presentar la masacres abundantes y tan desenfocadas que pierden su impacto.Las peleas entre Predator y Aliens hay que imaginarselas aun viendo la pelicula, pues ni se veia nada por esa camara inquieta y pesima iluminacion, supongo algo intencional para evitar a la casta censura norteamericana. Una ambientacion futura y extraterrestre les hubiera ido mejor. Quisiera otra pelicula AVP, solo aunque sea para recuperar el honor perdido. |
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Usuario: esapu41 (14-Enero-08)
Totalmente de acuerdo con Courga, esta entrega me ha decepcionado, imagenes oscuras, rapidas y en un entorno que no me parece el apropiado.
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Usuario: Warren Keffer (14-Enero-08)
Yo vi la primera es es un descojone de topicazos, tonteridas y nula calidad. Qué triste que estropeen dos sagas tan interesantes de esta manera. Hasta las fallidas tercera y cuarta parte de Aliens tenían al menos algo de honor. |
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