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Civil War, Crímenes de Guerra |
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¿Porque el Capi y Iron Man, no arreglan sus diferencias antes de que esto vaya a más?. ¿Que trama Kingpin en la sombra? Descubre esto, a Spider-Ham y a Howard el Pato en este tomo alrededor de la Civil War. |
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De todos es sabido que si hay una fuerte competencia entre dos editoriales, siempre tratan de pisarse la una a la otra en cuanto la primera da un paso. Es el caso de Marvel y DC, cuando salió Infinite Crisis (conocida en España como Crisis Infinita) en USA, la Casa de las Ideas (nombre por el que se conoce a la editorial de Spider-man y los X-men) contraatacó con otro crossover (cruce de colecciones y personajes… un día tendré que poner un diccionario para estas cosas) llamado Dinastía de M. No contentos con el resultado, más tarde regresaron con otro aun más grande y mejor elaborado, bastante más crucial y centrado principalmente en la figura de los Vengadores: Civil War.
Recoge elementos de Watchmen, Authority o Kingdom Come, en cuanto al registro de superhumanos o el uso que hace el gobierno sobre estos. No es una idea nueva, sin embargo sí resulta serlo en cuanto al uso de la misma sobre unos personajes aparentemente inmutables, los que maneja la propia editorial y tienen más de cuarenta años a sus espaldas. Es una apuesta arriesgada.
Lo curioso de este crossover es que resultan ser más interesantes y elaborados los tie-ins (partes secundarias del mismo en otras colecciones o especiales varios) que la propia miniserie troncal. Ejemplos de ello podemos encontrarlos en Nuevos Vengadores, la miniserie Primera Línea, lo que nos cuentan en Hulka de Dan Slott, en el Capitán América de Brubaker, Amazing Spider-man de Strac, Cable/Masacre, etc, etc.
Y el tomo que nos ocupa, Crímenes de Guerra, también va a la zaga.
Lo curioso es que en verdad es una recopilación de diversos especiales que sacaron cuando la miniserie principal empezó a retrasarse por culpa de la incapacidad de Steve McNiven para entregar mensualmente el número que tocaba.
Panini, para que nada se quedara sin publicar y no salieran los números unitarios de cualquier manera, decidió juntarlo todo para comodidad del lector que no quiera perder ni el más mínimo detalle sobre el evento Marvel de este año.
El resultado, como no podía ser de otra manera, ha sido variopinto e irregular, por no decir un batiburrillo bastante extraño. Por un lado tenemos cosas bastante interesantes que ayudan a darle una mayor riqueza al crossover, como puede ser conocer la verdad sobre la ausencia de los villanos y qué hacían estos mientras tanto o incluso una reunión clandestina entre el Capitán América y Iron Man, los dos líderes enfrentados. Luego tenemos números cómicos muy intranscendentes y el regreso de un personaje que no viene muy a cuento, de hecho queda de pegote.
En fin, mejor ir por partes, como diría mi colega Jack.
Casualities of War
Un número que no debería decirnos nada en especial porque se centra en la reunión entre Iron Man y Steve Rogers, más conocido como Capitán América, que mantienen sin venir muy a cuento. Sin embargo, aunque tenemos a un guionista bastante desconocido como puede ser Christos N. Cage, la sorpresa ha sido mayúscula cuando nos encontramos con quizá el mejor número que ha reflejado las diferencias entre estos dos personajes y es aquí donde vemos la mejor y más madura discusión que ambos mantienen. La más lógica y la más coherente, da mayor fuerza a las discrepancias de ambos y resulta hasta agradable la lectura, al tener en cuenta tantos momentos pasados que confluyen con este. Es como ver a dos amigos que, por cuestiones externas, se ven obligados a enfrentarse pero quieren saber por qué el otro eligió el camino opuesto y para colmo se conocen muy bien. Ojalá Millar hubiese escrito algo parecido para la miniserie principal, donde parece que simplemente se den de hostias porque sí. Aquí, curiosamente, tenemos explicaciones para estos comportamientos extremos y, lo mejor de todo, es que son bastante aceptables.
Es buen número para todo aquel que quiera saber más sobre los tipos que dirigen el bando pro-registro y anti-registro, les resultará aun más interesante el devenir de este evento, lo comprenderán mejor y además resulta bastante necesario. Creo que N. Cage es alguien a quien vigilar de cerca, no vaya a ser que sea una grata sorpresa.
El problema es el dibujo, por desgracia. Y es que Jeremy Haun tampoco es muy conocido pero no resulta ser alguien convincente. Dicen en la introducción del tomo que se trata de un dibujante con un estilo similar a Mc Niven, pero me atrevería a decir que es más bien cosa del color, porque lo que es el resto… Lo único que me recuerda verdaderamente a este dibujante es su estatismo, porque en cuanto a anatomía, expresividad facial o corporal, volumen de las figuras, sombras, enfoques impactantes y gusto por el detalle, no cumple ni con nota. Un trabajo bastante tímido que no destaca en ningún apartado. Y si encima lo comparas con las increíbles portadas de Jim Cheung…
War Crimes
Este es el número que da nombre a este tomo. Es curioso, porque resulta ser el mejor del mismo y está escrito por un guionista bastante despreciado, como es Frank Tieri. Digo despreciado porque de todos es conocida su amistad con el editor en jefe, por lo que ha recibido el calificativo de enchufado en más de una ocasión.
Pero aunque no se puede negar que algo de razón hay en ello, tampoco se puede vilipendiar constantemente y despreciar todo trabajo que realice. De hecho, es el tipo que mantuvo una etapa bastante decente en Lobezno, quizá la última buena que tuvo, sin destacar demasiado pero manteniendo el listón con aprobado y jugando con el microverso del personaje.
Aquí, una vez más, demuestra ser un escrito competente.
War Crimes está indirectamente protagonizada por Kingpin, alias Wilson Fisk, uno de los mejores personajes de la editorial cuando está tratado con gracia. Aquí lo vemos en su salsa, sacando la mejor tajada posible de todo lo que concierne al registro de superhéroes, desde la misma cárcel vive a cuerpo de rey y es capaz de controlarlo todo como si una partida de ajedrez se tratara.
Este número se antoja como uno de los más trascendentes y necesarios de este tomo, por no decir el más interesante, al contar con otro punto de vista sobre esta guerra que empuja a personajes que creíamos intachables a realizar labores y pactos un tanto desagradables. Además, está bastante bien escrito y maneja a muchos secundarios olvidados, siendo quizá su único y mayor problema el de matar a un villano porque sí, aunque tampoco estuviera haciendo nada reseñable últimamente.
Staz Johnson, además, está a la altura de las circunstancias. Sin ser alguien que brille especialmente tiene un estilo bastante dinámico, clásico y agradable de leer. Emplea escorzos, buenos enfoques, cierta expresividad… Es un dibujante correcto y efectivo que está lejos de ser un hot artist, quizá porque su estilo no destaca en exceso y porque le falta algo de gusto por el detalle. En definitiva, buen artesano pero le falta algo para destacar de veras. Estuvo bastante tiempo dibujando para DC en las colecciones de Batman, Robin y Catwoman. En Marvel ha realizado la miniserie de Doctor Octopus: Negative Exposure, ha trabajado en New X-men (los jóvenes mutantes, no la etapa de Morrison en el título original), algunos números en Lobezno y también de Cable/Masacre.
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