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¿Qué llevo a Victor Von Muerte a convertirse en el mayor villano de la Marvel? Conoce de la mano de Ed Brubaker, todo un compendio de tragedia, locura y destino. |
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Nadie, ni tan siquiera sus creadores, podían imaginar lo que ocurriría con la figura del Doctor Muerte en su nacimiento en aquel lejano Fantastic Four #5. Stan Lee y Jack Kirby decidieron darle al cuarteto fantástico, que tanto éxito estaba cosechando, la némesis definitiva, inquietante y perturbadora, alguien que diera grandeza a estos superhéroes que por fin se dignaban de serlo. Y es que no hay que olvidar que, durante varios números, la colección estaba protagonizada por cuatro personas con poderes, ni siquiera se consideraban héroes aunque querían serlo. Es más, no llegaron a llevar sus icónicos trajes hasta que pasaron varios números.
Volviendo al villano, en sus inicios ni tan siquiera era tan gran cosa. Enigmático, manipulador, impredeciblemente inteligente… Muerte era un personaje que se sustentaba especialmente por su carismática máscara, que tanto inspiraría a ciertos cineastas. Pero al principio solo era el arquetipo de personaje malvado que pretendía dominar el mundo, sin nada demasiado especial más allá de su porte villanesca bien efectuada. Sin embargo, cien números en una colección hacen maravillas y sus propios creadores, conscientes de que estaban ante un diamante en bruto, supieron pulir a este personaje de tal manera que destacó por encima de muchos. Lo curioso es que autores posteriores lograron mejorarlo aun más, con excepciones.
¿Por qué? Para eso preguntemos a Brubaker, que lo ha entendido tan bien.
Ed Brubaker es un famoso guionista que está en auge. Debutó en cómics independientes para luego caer en la famosa editorial DC. En ella, realizó varios números de Batman y Detective Comics, pero se recuerda su paso por la editorial especialmente por sus excelentes trabajos en series de género negro como pueden ser Catwoman y Gotham Central, ésta junto a Rucka. También es muy destacable su paso por Image, por la miniserie Point Blank y una de sus colecciones más prestigiosas y valoradas por la crítica y el público: Sleeper.
Finalmente, caería en las garras del editor Quesada y ahora mismo trabaja en Marvel, donde está pluriempleado con series como Daredevil, el Capitán América (siendo culpable de la muerte del mismo) y Uncanny X-men, sin olvidar Criminal, una serie personal ubicada en el sello Epic.
Como podéis ver, un hombre muy ocupado.
Y no olvidemos la miniserie que nos ocupa.
¿Entraría dentro de los trabajos más destacables del autor?
Antes que nada, quiero decir que esto último es muy difícil por el nivel mostrado anteriormente por este guionista, muy capaz y versado a las mil maravillas en el género negro que prácticamente le caracteriza (de hecho, va a las convenciones con un peculiar sombrero de gangster), así que su nombre para una miniserie de Muerte no sonaba nada descabellada.
Sin embargo, aunque sabemos que es un autor que se documenta cuando va a realizar su trabajo y que es más que profesional en ese sentido, realizar un repaso de toda la vida de Muerte no es en absoluto un trabajo fácil y no hubiera sido nada extraño que, cualquier otro, se hubiese perdido ante tanto cómic donde hace aparición el monarca de armadura de hierro. Aún más preocupante si hablamos de una época donde los guionistas y editores (especialmente estos últimos, que no parecen revisar nada) pasan bastante de la continuidad y suelen hacer ejercicios de retrocontinuidad (para quien no esté ducho con este término, consiste en meter con calzador un suceso que no vimos en el pasado y tiene repercusiones en el presente) realmente alarmantes.
Por suerte, más de uno nos hemos llevado una agradable sorpresa con este notable tomo.
No hay nada que temer, Brubaker se documenta a las mil maravillas, sin obviar absolutamente ningún acontecimiento importante del villano. Así que todos aquellos que se crean esta es una revisión más sin gracia y totalmente innecesaria, que se acerquen sin miedo, pues este tomo profundiza a la perfección en el desarrollo del niño llamado Muerte hasta convertiste en el villano que conocemos todos. Todo tan deliciosamente bien contado que hasta sorprende.
Y esto, en los tiempos que corren, es una hazaña a tener muy en cuenta.
Para que os hagáis una idea, el guionista tiene en cuenta detalles como por qué dejó a Valeria a pesar del reencuentro, por qué decidió llevar una máscara y por qué una armadura. Por no hablar del uso de la magia y sus conversaciones con el diablo, que tanto le perturbaría con el paso de los años.
Todo está ahí, se comenta y tiene su importancia. ¿Que Muerte conoce a Mefisto en aquella conmovedora miniserie de Muerte y Extraño: Triunfo y Tragedia? (¿Para cuándo la reedición, Panini?) Aquí viene el anticipo. ¿Que la armadura de Muerte tiene un sello mágico y un extraño efecto para quien la posee en aquella etapa de Claremont y Larroca en los 4 Fantásticos? Tranquilos, que en este tomo se menciona el por qué.
Es más, también tapa huecos en la historia de este personaje que todo el mundo había obviado, cosas que no están demasiado claras, como el hecho de que no se sabe qué ocurrió justo después de que su rostro se deformara y qué ocurrió con los inventos tan extraordinarios que realizó en aquella peculiar Universidad. Cosas aun más importantes como sus motivaciones a la hora de conquistar y cómo lo consiguió, de qué manera. Por no decir que hasta se profundiza en su extraño código de honor y amor a su patria, que cada cierto tiempo se pone en su contra. Hasta eso tiene explicación aquí.
Ahora quedaría saber si la historia aporta algo al lector que ya conoce el pasado del personaje o si al menos entretiene o resulta interesante.
Bueno, para empezar el hecho de que todo esté contado por Muerte en persona ya es mucho, porque Brubaker se ciñe tanto a la personalidad orgullosa pero noble del monarca que al final resulta curiosísimo y hasta ambigüo (una de las especialidades del guionista) leer algunas de las situaciones bajo su punto de vista. Al final, no se sabe si estamos ante alguien con un pasado que supone una enorme carga a sus espaldas, un personaje dramático que ha visto su vida truncada por una serie de sucesos encadenados que le han obligado a ser lo que es, o de un déspota egocéntrico que cree tener siempre la razón y no le importa cómo llevarla a cabo. Al final, la verdad es que resultan hasta coherentes sus reacciones y su transformación en lo que acaba siendo, pero no olvidemos que el que cuenta la historia, en esta miniserie, es el propio villano. Y eso está muy bien llevado, muy interesante.
No quiero acabar con el repaso de este tomo sin mencionar la ausencia del cuarteto fantástico, este no es un cómic de estos personajes, sino de su archienemigo, ya viene bien claro con el nombre y su presencia en la portada y contraportada. De hecho, Reed Richards solo aparece porque es alguien muy importante para el orgullo del villano en su pasado, pero sus apariciones son esporádicas y muy breves, casi llegas a odiarle por verle tan insustancial frente a un personaje que trata de sobrellevar mucho sufrimiento a sus espaldas, llegando a tomar decisiones realmente difíciles.
Claro que si el guionista es capaz de escribir uno de los mejores retratos de Muerte, el dibujante debería estar a la altura.
Por suerte, Pablo Raimondi resulta ser perfecto. No exagero, este dibujante que ya pudimos ver en la miniserie de Madrox y ahora mismo en la colección de X-Factor, realiza un trabajo fantástico, elogiable y muy depurado. Es la clase de dibujo que con el tiempo será mejor apreciado, este artista no es el típico hot artist que hace babear al personal con imágenes presuntamente espectaculares con enfoques imposibles y estilo marcado. No, es un dibujante de corte realista, de buen acabado, preocupado por crear ambiente y de caracterizar a los personajes que intenta dominar dotándolos de cierta personalidad. Eso último es difícil, pero es increíble la cantidad de registros que llega a dominar en cuanto a escenarios por donde pasa la acción y en expresividad. Su versión de Muerte es una de las mejores que recuerdo: Temible, angustiado, poderoso, magnífico… Viene como anillo al dedo tras lo que se narra en estas páginas. Para colmo, la Latveria que dibuja está repleta de multitud de detalles, como si se hubiese documentado con montones de fotografías de pueblos escandinavos. De hecho, los fondos de las ciudades europeas son preciosos, dignos de quedarse un rato mirándolos y hasta el templo perdido en las montañas destaca, por no hablar del interior del castillo de Latveria.
Todo está en su sitio y es creíble, resulta veraz, y eso no es fácil de hacer, de hecho pocos dibujantes recuerdan la gran importancia de dar verosimilitud y tridimensionalidad a un relato.
En definitiva y respondiendo a las preguntas que hago a lo largo del artículo, ¿Por qué destaca Muerte como personaje? Eso tendrás que leerlo en esta historia sobre su pasado, sólo con esto te podrás hacer a la idea de que dejó de ser un arquetipo de villano domina-mundos desde hace mucho mucho tiempo.
¿Es éste uno de los trabajos más destacables del guionista? Sí y no, sigue estando lejos de lo que realizó en Sleeper, más emocionante y personal que esto. Pero no deja de ser muy recomendable, tanto si te gusta el personaje como si no. Atentos al final, que reserva sorpresas.
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