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Luz de Domingo, la nueva última película de José Luis Garci, basada en un relato de Ramón Pérez de Ayala. |
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José Luis Garci nos sorprende con “Luz de domingo” (2007), basado en un relato de Ramón Pérez de Ayala.
Cuenta la historia de Urbano Cagigal, un opositor a secretario de ayuntamiento, que obtiene una plaza por méritos propios por lo que es destinado a un pueblecito de Asturias. En una fiesta popular de la zona, conocerá a Estrella de la cual se enamorará, pidiéndole que se case con él. Mientras tanto un cacique local hará todo lo posible por adquirir unos terrenos de forma irregular pertenecientes al abuelo de la protagonista, al negarse dicho personaje a aceptar semejante acto, el alcalde cambiará de táctica, tratando de corromper a nuestro protagonista interpretado por Alex González, pero tampoco conseguirá su propósito. Los hijos del villano del que estamos hablando, al sentirse contrariados, deciden actuar de forma rastrera contra la pareja de prometidos, lo que cambiará sus vidas por completo.
El reparto coral es lo más característico de algunas películas del director. Por encima de todo, hay que destacar la interpretación de Alfredo Landa, que como siempre se come la pantalla, y sus diálogos con Kiti Manver son memorables. Por otro lado, Carlos Larrañaga, que suele realizar papeles de galán, hace perfectamente de malvado y cínico edil de la población. Elena Ballesteros hipnotiza a la cámara tanto por su belleza como por su convincente actuación y Alex González está correcto. Creo que la elección de los jóvenes enamorados ha sido muy acertada, pues en un principio, iban destinados a Elsa Pataki y a Miguel Ángel Muñoz que podrían haber estropeado el excelente trabajo realizado porque siempre he tenido la impresión que sobreactúan.
La dirección de Garci es, sencillamente, magistral. Vuelve a los niveles de “El Abuelo” (1998), una de sus obras maestras. Nos cuenta una historia con un buen argumento, narrado con una extraordinaria agilidad, algo de lo que adolecían sus últimas películas. Se nota que tanto el guión como la producción corren a su cargo con lo que puede hacer y deshacer a su gusto. La fotografía es brillante, se puede destacar un plano con un arco iris sobre una montaña. Como curiosidad destacar que Hevia es el autor de una canción de la banda sonora y tiene un cameo en la cinta en la escena de una procesión de primeros de siglo, tocando con una gaita.
La cinta es una crítica de la sociedad gobernada por caciques de uno y otro bando de la España de principios del siglo XX, donde el pecado fundamental que mueve a sus pobladores es la envidia. En ellos, las gentes de todo el país se alegran más del mal ajeno que del propio beneficio. Si hay que destacar algo de esta obra del celuloide, es la bondad que derrochan los protagonistas que no quieran pagar con la misma moneda el agravio sufrido. Otro aspecto a destacar es la defensa de la vida que se deduce de permitir el nacimiento de un hijo no deseado.
Es un delicioso relato costumbrista con una buena puesta en escena, contado con gran habilidad, que corresponde a la tercera parte de su trilogía; las otras dos eran: “You are the one” (2000) y “Historia de un beso” (2002). Le doy un 9
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