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El Silmarillion, de J.R.R. Tolkien: 30 años de historias |
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Este septiembre se cumplió el 30 aniversario de una de las obras emblemáticas de la Tierra Media de Tolkien: el Silmarillion, una obra magnífica y polémica conformada a pedazos por su hijo. |
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Un Batido de Mitos
«Invitando a que se lo compare con las mitologías inglesas, alcanza la grandeza de un auténtico mito.»
(Opinión del rotativo "Financial Times", tomada de la contraportada del libro)
Después de esta síntesis de las cinco partes del libro, donde hemos resumido las partes más relevantes de su contenido en nueve párrafos, los que conozcan algo de mitología se habrán dado cuenta que hay de todo un poco en cuanto a leyendas imbricadas en su contenido, con una marcada inclinación católica. Y es que aunque para algunos “El Silmarillion” narra hechos que determinaron el curso del destino de la Tierra Media; para otros es la Biblia de ese mundo creado por el profesor inglés. Y esta última vertiente es, en realidad, la que más se ajusta. Para ningún conocedor de Tolkien es noticia el ferviente catolicismo que profesaba en vida, y ya desde los primeros capítulos de “El Silmarillion” se nota un claro paralelismo con el “Génesis” de la Biblia, y que después se nota quizás no con tanta fuerza descriptiva pero sí de enseñanza, en otros pasajes de la historia como pueden ser el juramento de Fëanor sobre los Silmarilli y su destierro de Aman por Mandos como una interpretación del pecado original, o el enfrentamiento de Eärendil con Ancalagon que nos recuerda al pasaje del Apocalipsis de San Juan donde al Arcángel Miguel se enfrenta a Satanás en forma de dragón negro, y la constante representación del Melkor que seduce con promesas de poder e inmortalidad tal como Satán en su papel de tentador.
Pero no sólo del catolicismo se nutren las historias que conforman la obra. Su interés por las lenguas antiguas lo llevó a la literatura medieval y al mundo de las mitologías. Estudió noruego antiguo e islandés para leer las Eddas escandinavas, y finés para acercarse al poema épico Kalévala. También conocía a la perfección las mitologías celta, griega, hindú y judeocristiana. Tolkien incorporó elementos de todas ellas a su universo. En realidad “El Silmarillion” es un compendio muy bien armado de variaciones de conocidos mitos de todas estas culturas, que fueron transformados por el autor para darle un escenario a los lenguajes que, como filólogo, estaba perfeccionando. En palabras de Zoila Portuondo, una de nuestras fieles estonianas, se expresa lo siguiente:
"...Otra cosa fue reparar en la inmensa cantidad de símbolos que manejaba Tolkien. Yo no soy una conocedora del tema, y cuando lo descubrí, en una época en que muchos de ustedes todavía no habían nacido y yo era muy joven, tampoco tenía los conocimientos esotéricos que tengo hoy, por tanto pude disfrutarlo por el rico mundo a que nos transporta, pero no fui capaz de detectar todo el conocimiento oculto que el libro encierra. Ya hace años que me di cuenta de que la saga de Tolkien es mucho más que literatura. Está llena de símbolos y conocimiento oculto que se esboza algo, pero sólo se esboza en el libro de David Day, ilustrado por Alan Lee: “El anillo de Tolkien”. Hay mucho más en la saga de Tolkien. No dudo de que John Ronald haya sido un católico ortodoxo, pero de seguro conocía las escuelas esotéricas que por aquella época, y un poquito antes, tanto desarrollo tuvieron en Inglaterra (además, la propia Biblia tiene una lectura oculta: «el que tenga oídos que oiga...»).
El uso del herrero, por ejemplo: el herrero es un símbolo místico. El uso de los números da cuenta de que él conocía de Numerología. No por gusto son tres números mágicos los que se mencionan en el exordio de El Señor de los Anillos. Según las escuelas místicas, una de las maneras que usan los guías espirituales de la humanidad para orientarla y darle conocimiento espiritual (no racional) son los mitos. Los mitos no son tontas fantasías de pueblos ignorantes como creen muchas personas, sino enseñanzas espirituales que encierran conocimientos profundos accesibles sólo para unos pocos, pero que de manera subconsciente puede absorber y aprovechar la humanidad. [Hasta los Cuentos de Andersen no son simples historias para niños, lo que ocurre es que de pasarse de boca en boca quedó sólo la parte anecdótica y se «perdió» el conocimiento oculto (para la mayoría, no para todos, porque todavía está allí)].
Por eso no me parece nada fortuito que un señor como Tolkien haya sido «seleccionado» por su vasta cultura, para «canalizar» mitos que nos están hablando mucho de nosotros mismos, de nuestra época y de nuestras debilidades. Como bien se ha dicho, es casi imposible de concebir que un solo hombre haya podido «crear» un mundo, toda una mitología, dos lenguas completas… Creo, en confianza, que un hombre así —como también un Mozart, como son los grandes creadores en general, los genios—, más que todo son «canales»; personas que tienen acceso a otros planos superiores de conciencia (puesto que el universo es conciencia) y traducen o «canalizan» lo que captan allí, para nosotros. Estoy convencida de que Tolkien «sabía» más de lo que aceptaba reconocer (me refiero a conocimientos ocultos). Tal vez no se «atrevía» a ingresar en alguna Orden, Sociedad o Fraternidad esotérica (tan comunes en su época) por su filiación católica (el catolicismo de entonces no era el ecuménico de hoy día), pero tal vez fue precisamente su «gusto» por ese conocimiento lo que le llevó a fabular con él. Así “sí que se valía”, ¿eh..? ¡si sólo estaba «jugando»!
También puede que haya sido un «iniciado». Es probable. Algunos (como nuestro José Martí) lo son y no lo «saben». Hacen la obra que les toca para bien de la humanidad... y sólo los de acá, receptores de su magnificencia extra humana, nos damos cuenta...
Y tenemos que darte la razón, Zoila, por este análisis que “sin ser conocedora” ha dado en el blanco de una de las verdades más afirmadas por los Tolkiendili: Tolkien sí sabía lo que hacía. Su mitología desde la perspectiva de los elfos, no se erigió sobre un vacío. No más tenemos que ver que él mismo consideró el nacimiento de su creación (o segunda creación como el mismo la definiera el 19 de septiembre de 1931) principalmente influenciado por sus lecturas de la historia de Kullervo perteneciente al Kalévala finés. Todo lo que fuera mitología europea le venía como anillo al dedo, literalmente, y así podemos encontrar influencias en particular en este libro de todas las grandes y antiguas leyendas.
De esta forma encontramos grandes influencias de la tradición y la cosmovisión de los pueblos antiguos como las Eddas nórdicas, los mitos celtas, germanos e islandeses, y hasta los grecolatinos. Así tenemos que Ilúvatar además de parecerse al Dios católico, se asemeja al Allvater germano, Melkor es encadenado al igual que Fenriswolf y esgrime un martillo en analogía con Thor. El Nauglamir, la bella joya que los Enanos regalan a Finrod Felagund y que después es entregada a Thingol y éste ordena engarzar el Silmaril en ella, se remite a la saga germánica entorno a la Gargantilla de Brisinger, la “Brisingamen”, donde Freya con el objetivo de poseerla durmió cuatro noches con los enanos Alfrigg, Dvalin, Berling y Grer. La Tierra Media en algunos aspectos recuerda a Midgard y Valinor se puede relacionar con Asgard.
La influencia de la Mitología Griega también se nota bastante, sobre todo si nos ponemos a equiparar a Valar y Maiar con los dioses griegos, con Manwë cual Zeus a la cabeza de todos encima de Taniquetil, una montaña tan alta que nos recuerda el Olimpo. Las estancias de Mandos nos remiten al Hades y el pasaje Beren y Lúthien nos recuerda en papeles opuestos a Orfeo y Eurídice, cuando Beren muere y decide permanecer por orden de su esposa en las Estancias de Mandos mientras ella entona un canto fúnebre que logra conmover al Vala y hace que interceda por ellos ante su superior. Además se presentan relaciones de las que surgen individuos que pueden ser considerados “semidioses” como la propia Lúthien, hija de la Maia Melian y del Eldar Elu-Thingollo…Y hasta tenemos una clara alusión a la Atlántida en el caso de Númenorë, a la que Tolkien llega a nombrar ¡¡Atallantë!!
Si seguimos indagando por las fuentes de inspiración de Tolkien para su cosmología seguiremos encontrando símiles que nos demuestran el vasto conocimiento que poseía el académico inglés, pero entonces esto se convertiría en un extensísimo tratado. Por eso para finalizar con este acápite queremos sólo mencionar que todas las historias míticas de las civilizaciones antiguas dejaron su huella en esta obra. Así la búsqueda de los Silmarilli se puede equipar con la artúrica búsqueda del Santo Grial, los enfrentamientos de Túrin con el dragón se asemejan por momentos a las leyendas de Beowulf y de Sigfrido combinadas, y hasta la ocurrencia de los grandes acontecimientos y el asentamiento de las principales ciudades cerca de ríos importantes como el Sirion, el Gelion y más tarde el Anduin en El Señor de los Anillos, nos remite al origen de las grandes y antiguas civilizaciones humanas asentadas en las riberas de importantes corrientes de agua.
Mucho Más que una Precuela
«Asombra que un solo hombre, en poco más de medio siglo de trabajo, haya llegado a convertirse en el equivalente creativo de todo un pueblo.»
(Opinión del rotativo "The Guardian", tomada de la contraportada del libro)
El mundo de lo fantástico en la literatura hoy en día se ha transformado mucho, pero hay ciertos modelos que un día marcaron la pauta y desde ese momento han sido la guía para un montón de creaciones literarias… y El Silmarillion es uno de esos modelos. En la actualidad nos podemos encontrar con un montón de sagas literarias que, además de distribuir su texto en tres volúmenes, en algún momento presentan un libro “aparte” que cuenta lo que no se narra —y sin embargo se menciona— en el cuerpo de la obra. Al fenómeno se le ha dado en llamar “precuela” y proviene en lo fundamental del cine, donde también se ha impuesto últimamente.
Cuando por primera vez me adentré en el mundo creado por Tolkien alguien me comentó que “El Silmarillion” era el libro que relataba todo lo que ocurrió antes de “El Señor de los Anillos”. En ese momento, y sin experiencia ninguna con la obra, me lancé de lleno a leerlo…y por poco lo dejo antes de terminar el segundo capítulo… Por suerte mi fuerza de voluntad fue más poderosa y continué leyendo.
Ahora bien… ¿es “El Silmarillion” una precuela? La respuesta para algunos puede parecer un tanto obvia, sobre todo si están influenciados por cierta tendencia en los últimos años a desarrollar historias que expliquen el origen de algo, pero en realidad debemos expresar un rotundo y sonoro ¡NO! “El Silmarillion” es un libro que ciertamente narra sucesos acontecidos mucho antes de “El Hobbit” y “El Señor de los Anillos”. Incluso en ambos libros se mencionan lugares, hechos y personajes que no aparecen como tal en la trama de ninguno de ellos, pero que se nota han marcado la historia de la Tierra Media en lejanas épocas que la costumbre ha dejado en el olvido, y que sólo se rememoran en los anales conservados en Gondor. Sin embargo no llega a ser una precuela, sino más bien la Historia Antigua de la Tierra Media.
Las bases fundamentales del argumento de “El Silmarillion” son historias bastante bien desarrolladas: La creación de Arda, El nacimiento y destino de los Hijos de Eru, la Creación de los Silamrils, la historia de Los hijos de Húrin, La Balada de Leithan, y La Historia de Eärendil y sus descendientes; todo esto entrelazado por hechos que se mezclan unos con los otros y cuyo hilo conductor casi siempre es una guerra contra las fuerzas de las Sombras. Sin embargo este entrelazamiento a pesar de estar presentado de una forma bastante bien concebida no resulta fácil de seguir, dados los constantes cambios y hechos que surgían en la mente de Tolkien, que aparecen muy desordenados en unos cuantos miles de manuscritos. He ahí que la labor de Christopher Tolkien haya sido algo más que titánica al tratar de organizar todo aquello. Hay historias que están casi completamente desarrolladas y que incluso estuvieron a punto de ser publicadas como parte de ESDLA… pero otras caen en el término “inconclusas” que tanto ha aportado al campo de la especulación.
Como ya mencionamos, originalmente Tolkien quería que se publicara “El Silmarillion” y “El Señor de los Anillos” como una sola obra indivisible. Existe la famosa y extensa carta escrita por el autor a Waldman en 1951, donde en un poco más de ¡¡10 mil palabras!! hace un recuento de toda la historia de la Tierra Media desde su creación hasta la derrota de Sauron. Por supuesto que aquello no era de interés de los editores que veían en un texto tan extenso un fracaso comercial para la época que se vivía. Quizás ese desinterés de las editoriales fuera lo que provocara la dilatada creación de ESDLA (trece años) y que Tolkien dejara a un lado los cuentos de las Edades Antiguas y se concentrara en lo que sería a la larga su obra cumbre. No importa cuál sea la razón, lo cierto es que cuatro años y trece días después de su muerte Tolkien volvía a renacer para los lectores con más fuerza y abriendo muchas más interrogantes.
Así veía a la luz el 15 de Diciembre de 1977 la primera edición de “El Silmarillion”; una edición que, si bien se alejaba del concepto original de J.R.R. Tolkien de que fuera una recopilación de historias en conexión con ESDLA por la razón de lo truncas que quedaron debido a la muerte del creador, nos mostraba que la Tierra Media tenía un rico pasado del que vanagloriarse. El libro sorprendió a muchos por su intenso carácter épico y vino a esclarecer muchos puntos que se mencionaban en ESDLA, así como el origen de algunos personajes importantes como Galadriel y Elrond. Al contrario de sus predecesores, el texto no tuvo una masiva acogida al principio por el gran público, debido a lo desordenado de sus historias y la multitud de nombres y de nexos de parentesco que presenta, pero tenía la excelente y nueva característica de presentar por primera vez una recopilación de nombres, palabras y frases en las principales lenguas de los elfos (Quenya y Sindarin), así como parte de la etimología de ambos idiomas.
Poco a poco, sin embargo, “El Silmarillion” se fue abriendo paso entre los lectores hasta que a mediados de los ’80, ya era el libro imprescindible que todo seguidor de Tolkien debía leer como complemento a la historia, y que a pesar de narrar hechos ocurridos con anterioridad era recomendable leer después de haber recorrido el camino de la mano de Bilbo primero y Frodo después. En esto influyó mucho la publicación en 1980 de “Cuentos Inconclusos” que venía a aportar más datos a los ávidos Tolkiendilis que se alegraron de descubrir que todavía existía mucho más por develarse. Entonces llegó 1983 como punto de partida para que Christopher Tolkien comenzara a publicar su extensa serie de 12 volúmenes titulada “La Historia de la Tierra Media” cuyo último tomo vio la luz en 1996.
En Octubre de 1996, el propio Christopher Tolkien encomendó al ilustrador Ted Nasmith que creara algunas ilustraciones a todo color que abarcaran una página completa para la primera edición ilustrada de “El Silmarillion”. Ya esto de las ediciones ilustradas había probado ser muy beneficioso en otros momentos, pero en 1992 tras la salida, conmemorando el centenario del nacimiento de Tolkien, de la edición ilustrada de “El Señor de los Anillos” —conocida como la Edición del Centenario— con 50 ilustraciones creadas por Alan Lee, le dio un fuerte impulso a este proyecto. En esa época ya los que hoy conocemos como los tres principales ilustradores de Tolkien se habían ganado cierto renombre con sus pinturas inspiradas por la obra del estimado profesor inglés, y de ellos Ted Nasmith era el que más había trabajado temas de “El Silmarillion”.
La edición ilustrada fue publicada finalmente en 1998 y recibió muy buena acogida por parte del público, que además pudo acceder a reproducciones de algunas de las obras presentes en el libro gracias a la colección de 6 posters que se puso en venta al mismo tiempo. No obstante Ted siempre se quedó con la idea de que podía haber sido mucho más, y sus deseos se vieron cumplidos cuando a principios de este siglo XXI le presentaron un nuevo proyecto para una nueva edición ilustrada del libro. Así en el año 2004 se publica una segunda edición ilustrada del ya clásico libro que dejó boquiabiertos a los Tolkiendilis. En esta edición —aún inédita en castellano— se corrigen toda una serie de errores históricamente publicados en diferentes ediciones de carátula dura (no así en las de bolsillo o carátula blanda), y además contiene 45 ilustraciones realizadas por Ted Nasmith, siendo de gran valor ya que supera a la anterior edición ilustrada que sólo contenía 27.
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9 Comentarios recibidos
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Usuario: Mithrand (13-Dic.-07)
Siempre me cautivó El Silmarillion. Tal y como me ocurrió con El Señor de los Anillos, para mí los nombres no fueron un problema. Mi memoria absorbió casi todos en la primera lectura, aunque he de reconocer que pocas veces lo he releído (quizá unas 5 ó 6 como mucho en muchos años). Es árido en comparación con otros libros, pero eso no disminuye su fuerza. Ahora bien, para mí es superado con creces por la serie Historia de la Tierra Media, sobre todo si uno obvia los comentarios de Christopher Tolkien, o al menos la mayoría, tal y como comentas, Gonzalo :reverencia:
Estas historias de Tolkien muestran la grandeza de un mundo que quedó inconcluso en su mayor parte pero que aún así resulta espectacular y muy atrayente. Su capacidad de seducción es innata a un fenómeno de esta repercusión, y los millones de fans en todo el mundo lo atestiguan xD |
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Usuario: Gonzalo Morán (11-Dic.-07)
La verdad es que no debería estar haciendo esto por ser uno de los autores del artículo pero... Tolkien me apasiona y hay algunos comentarios en este debate que merecen que meta las manos...
Realmente SÍ, me costó un mundo leerme El Silmarillion la primera vez pues fue mi libro de "entrada" en Tierra Media.... pero para nada me arrepiento. todavía recuerdo cuando cais lo dejé tras DOS MESES leyendo los primeros capítulos.. y cómo después me lancé contra el librero buscándolo cuando terminé "El Retorno del Rey".. entonces me lo bebí y aún lo sigo haciendo de vez en cuando (más cuando se acompaña de las ilustraciones de Nasmith y está en su idioma original)
En cuanto a Cuentos Inconclusos o El Libro de los Cuentos Perdidos pues... ¿qué decir? para mí son mucho más que un complemento y una muestra más de lo grande que hubiera sido la saga si Tolkien le hubiera puesto más empeño y no hubiera sido tan perfeccionista. Si el Silmarillion es la Histoira Antigua de Tierra Media, entonces los libros mencionados anteriormente vienen a ser la profundización de esa historia... allá el que no llegue a leerlos... ¡¡¡Realmente no sabe lo que se pierde!!!
A los que han dejado su comentario refiriendo que no se atrven a pasar de este texto (o incluso no se ateven a leerlo a profundidad) les conmino a adentrarse en el Mundo de Tolkien, pero no de un espectacular salto desde lo alto del trampolín más alto, sino más bien adentrándose en él como cuando vamos a la playa: poquito a poco y tratando de que el agua no nos ahogue. Verán que se disfruta mucho más.
Gracias también por los comentarios acerca del artículo. Realmente aquí en Cuba el que posea una copia del libro se puede considerar dichoso, existen muchas dudas acerca de su origen e incluso de su trama, por eso hicimos el escrito que, con ojos muyyyy críticos podía haber quedado mucho mejor (el tintero aún se quedó lleno de datos que clamaban por abrirse un espacio entre líneas) ¿Lo más dificil? Pues resumir la obra con sus miles de personajes y nombres y datos y hechos históricos de una forma coherente y sin que faltasen los hechos primordiales. No sé si lo logramos... pero al menos hicimos el intento.
Warren: No le temas al "más allá"... a veces resulta más interesante..., solo tienes que obviar las frecuentes anotaciones y comentarios de C.Tolkien. Ya me dirás qué te parece la historia de la creación del Sol, la Luna y las puertas de la noche tras la muerte de los árboles que se describe en Cuantos Perdidos 1 (por solo mencionar un ejemplo)
Kaosphere: Si no hubiera sido por Cuentos Inconclusos no hubiera nunca descubierto la amplia descripción de los 7 portales de Gondolin, por solo poner un ejemplo. |
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Usuario: Warren Keffer (11-Dic.-07)
Yo he leído el Silma un par de veces y me gustó mucho. Es denso, tarda en arrancar, y es más un resumen de historia que un libro, pero las aventuras de los personajes son apasionantes y el mundo descrito magnífico. Sin embargo, nunca me ha atraído ir más allá, nuca me ha llamado leer los Inconclusos o incluso el último, Los hijos de Túrin, que lo compró mi hermano no sé por qué y está comiendo polvo en la estantería.
Tengo pendiente leer el artículo, que tiene una pinta estupenda. |
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Usuario: La Cabra (11-Dic.-07)
Esto fue un año más tarde de leer el Señor de los Anillos y dos después del Hobbit. Me encantó, me fascinó... fue una lectura muy especial. Pero he de decir que los Cuentos Perdidos y los Cuentos Inconclusos tuvieron todavía más calado en mí... en sus versiones primigenias, más inacabadas, me llegaron más adentro todavía que el propio Silmarillion. Recuerdo que leía y releía los Cuentos Perdidos mientras velaba junto a mi abuelo convaleciente en su habitación, en el hospital. Él, antes que yo, había leído a Tolkien, y aquél libro que yo tenía en mis manos fue nuestro mejor compañero durante largas horas.
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Usuario: Velkar (11-Dic.-07)
Cita de kaosphere: El Silmarilion es una obra imprescindible para entender el universo Tolkien, es la creación de la arquitectura de la Tierra Media a la vez que una completa guía de la Mitología de la que se nutre el Señor de los Anillos.
Su lectura es algo densa, un poco atropellada, pero tiene una energía indiscutible y si en una primera lectura te deja algo frío, vale la pena revisarlo de vez en cuando.
Si por tostón te refieres a la interminable lista de nombres propios y topónimos que aparecen (a veces escritos de manera diferente refiriéndose al mismo sitio/persona)..no sé, lo entiendo, aunque precisamente lo que a mi me fascinó es la consulta de los mapas anexos, los índices de nombres, prefijos élficos, genealogías. Al amigo C. Tolkien no se le escapó nada.
Para mi es altamente recomendable, por desgracia no se puede decir lo mismo de los Cuentos Perdidos, o los Cuentos Inconclusos. |
Suscribo todo lo dicho por kaosphere, excepto lo de los Cuentos Inconclusos. |
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