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       Artículo de literatura

1Q84 (Libro 3), de Haruki Murakami


 Terror / Suspense
Fco. Martínez Hidalgo   09/03/2012
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     Se nos aparece Murakami falto de energías, entregado a la fuerza de su estilo para desaparecer como creador, concediendo a la inercia de las cosas todo el poder de en la escritura.
Portada de 1Q84 (Libro 3), de Haruki MurakamiPosiblemente, la decisión editorial de fragmentar la obra de Haruki Murakami (Kioto, 1949) ‘1Q84’ (Tusquets, 2011, disponible en FantasyTienda en su primera y segundas partes, y la tercera) no haya sido la más acertada. Cuando un lector tiene ya la historia en la cabeza, adquiridas las dinámicas de la trama, capturados los hilos argumentales e interiorizados a los personajes van y, de repente, ¡zas!, todo se corta hasta nuevo aviso. Si la espera es larga uno se puede exasperar primero, y olvidarse después. Si la espera es corta, como en este caso, el esfuerzo por retomar la lectura resulta menor, pero también las expectativas cambian.

Uno espera seguir teniendo aquella primera sensación, el sentirse arrastrado página a página por no sé qué fuerza, invisible y magnética, común a los libros que te encantan, y que un lector empedernido jamás deja de buscar. Pocas veces pasa y, en ese momento, vives un instante irrepetible que, cuando se interrumpe o se termina, cuesta volver a encontrar. Los libros pasan y pocas veces, con muy pocas novelas, uno repite esa sensación. La lectura podría entenderse, en cierta manera, como un constante intento de huida a otros mundos u otras realidades.

El éxito de Murakami se explica, en parte, por haber sido capaz de construir un estilo inconfundible y, al tiempo, capaz casi de garantizar esa sensación a todos sus lectores. Por eso en su bibliografía brillan con luces de neón la desbordante de imaginación y simbolismo ‘La caza del carnero salvaje’ (Anagrama, 1992), la sensibilidad amorosa y musical de ‘Tokio blues (norwegian wood)’ (Tusquets, 2005), o la magia intrigante y cautivadora de ‘Kafka en la orilla’ (Tusquets, 2006).

Murakami cede a sus propios clichés un terreno tan amplio para su desarrollo que, en algún párrafo, sería posible hasta percibir autoparodia cuando, queremos suponer, nuestro autor perseguía la trascendencia.

Pero, al tiempo que es capaz de escribir obras tan sobresalientes, Murakami tiene también una humanidad que a veces lo hace propenso a los excesos, a pasarse de frenada en su gusto por las imágenes sensitivas o las escenas surrealistas. ‘Sputnik, mi amor’ (Tusquets, 2002), ‘After dark’ (Tusquets, 2009) o, precisamente, ‘1Q84’ (Tusquets, 2011) adolecen de este mal. Que uno quizás pudiera pasarlo por alto en el conjunto de una novela que nos parece, en términos generales, irregular y desequilibrada. Pero cuando estos defectos se acumulan y suceden con frecuencia, como ocurre en este ‘1Q84 (libro 3)’ (Tusquets, 2011), y se guarda lejana en el recuerdo la lectura de las partes anteriores, la capacidad de comprender y compensar, las expectativas a las que nos referíamos anteriormente, se ven afectadas de forma crítica e inevitable.

Las razones me parece a mí que el mismo Murakami las conoce bastante bien. En no pocas entrevistas ha contado cómo este tercer volumen resultó un añadido posterior, sin relación original con los dos primeros. O cómo la extensión final del libro le supone un problema a la hora de conectar con el proceso de escritura y con la publicación de su criatura. Sin duda, el estilo de escritura se ha visto afectado por estas y otras circunstancias creativas: perdiendo parte de su naturalidad y frescura anteriores, retorciendo las imágenes hasta resultar burdas o artificiales, recurriendo a la comparación simplona como fórmula para destacar relaciones forzadas…

Haruki Murakami, novelista japonés

Una desazón que el mismo lector recoge con el nuevo personaje de Ushikawa. Un detective directamente relacionado con Aomame y su trabajo de fría y despiadada asesina, a quién debe encontrar a toda costa y sin demora, en una intensa persecución durante la que se acabará enfrentando a más preguntas de las que él esperaba encontrar; y entre las que está Tengo. De esta forma, Ushikawa funciona como punto de encuentro, nexo y unión. Él nos acerca y une a ambos personajes principales, construyendo el contexto en que será posible por fin, exhaustos después de más de mil páginas, intuir la proximidad de un final. Y éste llega, para nuestra sorpresa, rompiendo un ritmo general pausado y reflexivo, de forma abrupta y veloz.

Entremedias, Aomame y Tengo continúan entrelazando sus vidas, sus emociones y sus pensamientos. Se mantiene el tono con respecto a los libros 1 y 2 de forma prácticamente inalterada, insistiendo sin nuevas metas en la extravagante relación amorosa ya conocida, y abandonando -para sorpresa y estupor del lector- las interesantes historias presentadas en el volumen anterior. Cientos de páginas dedicadas a la imprecisión carente de contenido y relación, desdibujando el tan admirado estilo murakaniano de mágico misterio, para dejarlo reducido a una desconcertante decepción.

Portada de 1Q84 (Libros 1 y 2), de Haruki MurakamiLa aparente falsa sencillez característica de un Murakami apasionado por los puzles de imágenes y significados, capaz de resultar sugerente e inquietante cuando uno menos podría llegar a esperarlo, resulta aquí menos evidente de lo que nos gustaría. ‘1Q84 (libro 3)’ (Tusquets, 2011) supone una obra de amores banales en un mundo sin alma, frío y artificial. Murakami cede a sus propios clichés un terreno tan amplio para su desarrollo que, en algún párrafo, sería posible hasta percibir autoparodia cuando, queremos suponer, nuestro autor perseguía la trascendencia. Se nos aparece así falto de energías, entregado a la fuerza de su estilo para desaparecer como creador, concediendo a la inercia de las cosas todo el poder de en la escritura.

Tras ‘1Q84 (libro 3’ (Tusquets, 2011) el Nobel se nos antoja un poco más lejano. En su aportación a la literatura, esta obra no engrosará la lista de lecturas imprescindibles, posiblemente tampoco de las convenientes. Una pena.

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1Q84 (Libros 1 y 2)
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1Q84 (Libro 3) (Maxi-Tusquets)
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1Q84 (Libro 3)
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After Dark (MAXI T.D.)
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