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Tiana y el Sapo, de Disney |
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Precedida de un camino de polémica llega “Tiana y el sapo”, el aclamado retorno de Disney a sus orígenes. La primera princesa afroamericana de la franquicia llega para hacer historia. |
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Título: Tiana y el Sapo
Título Original: The Princess and the Frog
Género: Animación, romance, musical.
Nacionalidad: Estados Unidos.
Duración: 97 minutos.
Estreno: 5 de Febrero de 2010.
Directores: Ron Clements y John Musker
Reparto: (Voces Originales) Anika Noni Rose, Bruno Campos, Keith David, Michael-Leon Wooley, Jennifer Cody, Jim Cummings, Peter Bartlett, Jenifer Lewis, Oprah Winfrey.
Nueva Orleans, años 20. Tiana, una joven camarera residente en el barrio francés sueña con abrir su propio restaurante, tal y como deseaba su padre. Por ello se esfuerza al máximo y trabaja sin descanso. Es entonces cuando el príncipe Naveen de Maldonia llega a la ciudad. Un brujo vudú le embauca y le convierte en rana (al contrario de lo que reza el título, que se respetó por el nombre del cuento original). El príncipe se topa con Tiana y la convence para que le dé un beso con el fin de convertirse en humano de nuevo. Pero el encantamiento no sólo no se rompe sino que, además, la propia Tiana acaba convertida en rana…
No ha sido nada fácil para Tiana abrirse paso en la cartelera. Nació en el año 2006 con el nombre de Maddi y un empleo algo diferente como doncella. La polémica surgió pronto. Algunos pensaron que su nombre daba lugar al estereotipo de una esclava ya que el personaje era una sirvienta de clase baja al servicio de un hombre de raza blanca, lo que se tildó de racista.

En Disney España no se libraron de la controversia, pues se solicitó que se cambiara el título de la película respetando el original, “La princesa y la rana”. Finalmente se decidió dejar el título tal cual para que se pudiera identificar con el libro en el que parcialmente se basa.
A pesar de que Disney había anunciado su retiro de la animación tradicional después de su “Zafarrancho en el rancho” en el año 2004, tras la adquisición de Pixar en el 2006 se comunicó que Ed Catmull y John Lasseter, los nuevos líderes del departamento de animación, estaban interesados en volver a sus orígenes con animación tradicional en dos dimensiones.
Ron Clements y John Musker, directores de otras películas de la franquicia como “La Sirenita”, “Aladdín” o “Hércules”, serían los encargados de escribir y dirigir la historia, a la que Alan Menken, viejo conocido de la casa, pondría la música. Al final esta última tarea recayó en las expertas manos de Randy Newman, compositor de las bandas sonoras de las obras de Pixar. En esta ocasión nos brinda un trabajo correcto, dejando el protagonismo a las exquisitas canciones vocales en detrimento de las melodías instrumentales, que no llaman demasiado la atención.
En la versión española Alex Ubago, Macaco y Omara Portuondo ponen voz a tres personajes en las canciones de la película: el príncipe Naveen, Ray y Mamá Odie, respectivamente.
Y así fue como surgió “Tiana y el sapo”, un musical al estilo Broadway que no defraudará a los nostálgicos. Rociado de la magia Disney como marca de la casa, la historia nos sumerge de lleno en la Nueva Orleans de principios del siglo XX. De eso no cabe la menor duda, pues están presentes todos los tópicos: el jazz, el vudú y los caimanes. No falta de nada, incluido un pequeño homenaje al difunto Michael Jackson. Aunque normalmente la música es un componente esencial en los clásicos de Disney, en esta ocasión el jazz casi se convierte en un personaje más, moviendo los hilos de los que la acompañan.
La historia, quizá no tan infantilizada como otras obras de la casa, sí que resulta bastante dulcificada. Sin embargo, el villano disfruta de un componente maligno sin caer en lo ridículo como, por ejemplo, Hades, el antagonista de “Hércules”. Sin llegar a la altura de Maléfica (la enemiga malvada por excelencia de la factoría Disney), el Dr. Facilier se quedará en la memoria del espectador por su falta de escrúpulos y su carencia de alma.
Resulta curioso que en tiempos de crisis se alabe el sacrificio de Tiana por su duro trabajo y se castigue la holgazanería del príncipe que no sabe hacer nada, casi estableciendo reminiscencias a la fábula de “La cigarra y la hormiga”. Pero esto es Disney y todos conocen las reglas de su juego.
Como puntos negativos principales cabría señalar una leve falta de ritmo en la trama, apreciable sobre todo en el nudo y desarrollo, y lo muy predecible que ésta resulta. A pesar de esto, es un paseo agradable y muy entretenido que los amantes de la animación tradicional agradecerán con efusividad. Incluso la propia factoría se atreve a satirizar consigo misma a través del personaje de Charlotte, la amiga mimada de Tiana.
“Tiana y el sapo” resulta, en definitiva, otra de las películas típicas de Disney que no tardará en convertirse en un clásico lleno de personajes entrañables e inolvidables. Sólo cabe esperar que Disney coseche un gran éxito para que siga haciendo las delicias de sus seguidores a través de los lápices de colores y no se quede solamente con la animación en tres dimensiones.
El filme ha sido nominado a tres Oscar de la Academia: mejor película de animación y una doble nominación a mejor canción, “Almost There” y “Down in New Orleans”.
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